Lo que llegó en el primer lote de la ayuda humanitaria fue solo material descartable

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El pasado 15 de abril llegó el primer lote de la ayuda humanitaria, de la mano del Comité Internacional de la Cruz Roja. 24 toneladas de insumos y 7 plantas eléctricas. Hasta ahora solo se ha distribuido material a un hospital de la cadena de la Cruz Roja, el resto de los centros asistenciales en el ámbito nacional esperan por el ingreso de los insumos.

Caracas. El Ministerio de Salud es el órgano que va a decir cuáles son los hospitales que serán beneficiados con la ayuda humanitaria que ingresó al país de la mano del Comité Internacional de la Cruz Roja el pasado 15 de abril.

24 toneladas de insumos y siete plantas eléctricas llegaron provenientes de Panamá. Hasta ahora solo se ha distribuido públicamente material a un hospital de la cadena de la Cruz Roja, 10.000 kits quirúrgicos para operaciones sencillas. El resto de los centros asistenciales en el ámbito nacional esperan por el ingreso del material. Una de las plantas al parecer será enviada a un hospital en Falcón, según adelantó el doctor Jaime Lorenzo de Médicos Unidos por Venezuela.

La información desde que llegaron las cajas y fueron depositadas en los galpones de la Cruz Roja Venezolana, en Los Cortijos, no ha sido desplegada. Muy poco es lo que se ha adelantado de la distribución.

Danny Golindano, hematólogo e integrante del movimiento Voluntarios por Venezuela y quien también es parte de la Comisión de Monitoreo y Seguimiento de la Ayuda Humanitaria, aclaró que en este primer lote no vinieron medicamentos para enfermedades crónicas. Solo llegó material descartable y algunos analgésicos.

Explicó que, en el informe previo al ingreso de las donaciones, se tenía una lista de 40 hospitales tipo 3 y 4, que están en situación muy crítica y que se presume pueden entrar en el protocolo de la Cruz Roja.

No obstante, lo que conocemos es que el ministerio es el que va a entregar la lista de los centros a ser beneficiados. Lo que sabemos es que cinco de los más grandes y de mayor cobertura en el ámbito nacional: Hospital Vargas, J. M. de Los Ríos, El Llanito, Pérez Carreño y el Clínico Universitario, no estaban incluidos en esta primera entrega. Algo preocupante, pues son hospitales pilotos de fácil acceso para el ingreso de la ayuda, son puestos asistenciales donde se ven muchas especialidades y tienen pacientes incluso del interior del país. Esperemos que en la segunda entrada estén incluidos”.

En  el segundo cargamento, proveniente de Italia, vienen medicamentos, presumió Golindano, para la diabetes, hipertensión y para otras patologías de mayor envergadura. “Pero eso no lo sabremos hasta que estén en suelo venezolano. Lo que se nos ha informado es que cada caja viene con dos listines, uno afuera y otro adentro, con lo cual se puede cotejar el tipo y la cantidad de medicinas. Lo que nos ha dicho la Cruz Roja es que de uno a dos años es el lapso estimado para la llegada de la ayuda. Los protocolos ya están establecidos, pero lo de la distribución, cómo y cuándo, se maneja herméticamente, tal vez para evitar que el gobierno se abandere de ese proceso”.

Con respecto a las plantas eléctricas, dijo no tener conocimiento si fueron entregadas en su totalidad. Son máquinas que servirán de paliativo en una emergencia, en una sala de terapia, pero no para socorrer a un piso entero. “Igual se usarán para salvar vidas y esa es la prioridad”.

Según los datos de la Cruz Roja en una primera avanzada se va a atender a una población de 650.000 personas. La cifra que manejan las organizaciones no gubernamentales que defienden el derecho a la salud proyectan que en el país más de 7 millones de personas necesitan la ayuda.

La primera semana, con los insumos provenientes de Panamá en suelo capitalino, lo que se hizo fue entregar bidones vacíos para que la gente almacene agua y pastillas para potabilizar.

Según Feliciano Reyna, presidente de Acción Solidaria, esas 650.000 personas, que serán atendidas en 8 hospitales, 33 ambulatorios y 12 centros públicos, estarían pensadas en servicios de emergencia. «No se trata de las condiciones crónicas. La brecha es enorme».

Como dato preocupante, 5.000 personas en diálisis murieron entre 2017-18 según Carlos Rotondaro, quien durante 10 años presidió el Seguro Social y controló el acceso y la entrega de los medicamentos para pacientes crónicos.

No solo los pacientes renales están sufriendo. Según Codevida, 5.097 personas con hemofilia padecen por los daños irreversibles que deja en el organismo la falta de factores de coagulación. Desde 2016 han muerto 50 venezolanos con esta condición, fallecimientos que pudieron ser evitados por el mismo Rotondaro y que se pueden detener si se agiliza la entrega de la ayuda humanitaria.


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