Los lancheros que trasladan temporadistas hacia las playas del parque nacional que comparten Anzoátegui y Sucre, indicaron que tienen más de 10 años sin reposición de motores. Los costos del pasaje no cubren los gastos de mantenimiento.

Puerto La Cruz. Pese a las dificultades para mantener las embarcaciones, los lancheros de Mochima intentan mantenerse a flote y continuar prestando servicio en esta temporada vacacional, afirma el presidente de la Cooperativa de Transporte Turístico y Acuático de Anzoátegui (Coottanz) Francisco Córcega. Sin embargo, los días de asueto lucen mucho menos rentables que en el pasado. «Si la comparamos con Carnaval, esta Semana Santa ha sido floja».

La cooperativa es la encargada de llevar a los temporadistas, desde el muelle ubicado en el Paseo Colón de Puerto La Cruz a las playas del Parque Nacional Mochima. Córcega indicó que para el presente asueto cuentan con 12 embarcaciones, que tienen limitaciones para realizar los traslados.

Tú eres testigo de cómo suena ese motor, está prácticamente raspando el hierro. Desde hace 10 años nosotros no hacemos un cambio de motor a las lanchas. El pasaje hacia las islas está entre 6.000 y 6.500 bolívares, y eso no cubre los costos de nada, se nos daña un motor y tenemos que rogar a Dios para que nos ayude porque todo eso ahora es en dólares. La gasolina es regalada, pero con los lubricantes pasamos trabajo: un litro de fuera de borda está por el orden de los 25.000 bolívares. Si nos sentáramos en una mesa a discutir cuánto debe ser el costo del pasaje nunca nos pondríamos de acuerdo», dijo.

Wilmer Ríos, uno de los lancheros, refiere que no existe punto de comparación entre esta temporada y las anteriores. «El turismo está muerto», sentencia.

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«Antes hacíamos hasta 10 viajes porque teníamos motores y había pasajeros, hoy no podemos hacer más de dos porque tenemos que preservar lo que tenemos, más bien si hay mucha gente tienen que irse, porque no podemos llevarlos», dijo.

Sin apoyo

Por ser un servicio turístico, Córcega sostuvo que son fiscalizados «hasta por el Papa», pero a la hora de ofrecer soluciones ninguno de los organismos que los supervisa les ofrece respuestas.

«Estamos prácticamente a la buena de Dios, los organismos turísticos no hacen nada por nosotros. El único que nos dio soluciones fue Tarek William Saab cuando fue gobernador, nos dotó de motores y arregló el muelle de embarque, después de ahí ningún organismo sabe siquiera que existimos».

La situación del país no solo afecta a los lancheros. Francia Idrogo es una temporadista procedente de Ciudad Bolívar, que visita la entidad con su familia para «escapar» un poco de la crisis de servicios que también azota a los guayaneses.

Francia Idrogo. Foto: José Camacho

Francia y su familia van preparados para el viaje de 15 minutos hacia El Faro, una de las playas más solicitadas por los visitantes. En una mesa del embarcadero tiene tazas con comida, panes y postres. Afirma que la situación está dura como para gastar más de lo necesario.

«Llevamos hasta el agua porque somos 10 personas y ya en pasaje es bastante el gasto. Vine en enero y pensé que el aumento de la tarifa sería más alto, aunque la verdad no fue mucho».

Los lancheros esperan que mejore la afluencia de pasajeros en los próximos días ya que señalan que, pese a las limitaciones, tienen, tanto en tierra firme como en las islas, todo para satisfacer a los visitantes.

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