Los beisbolistas venezolanos de ligas menores y de otros circuitos salen muy perjudicados con la suspensión definitiva de los campeonatos filiales de los equipos de Grandes Ligas y la no realización del torneo mexicano.

Caracas. No había muchas esperanzas, pero la confirmación de que no habrá temporada de ligas menores en 2020 de seguro no le cayó nada bien al numeroso contingente de peloteros venezolanos que hace vida en las granjas de los equipos de Grandes Ligas. Por si fuera poco, al día siguiente del anuncio de la Minor League Baseball (MILB), la Liga Mexicana de Beisbol informó que no podrá organizar el torneo este año debido a la pandemia del COVID-19.

La decisión de MILB se da principalmente por la inviabilidad económica de jugar la campaña sin aficionados, pues las sucursales de los equipos de Grandes Ligas dependen de la taquilla, de los ingresos que reciben por las concesiones de los puestos de comidas, bebidas y souvenirs en los parques y en menor medida de la publicidad en los escenarios. Las ligas menores operan desde 1901 y nunca habían suspendido una zafra.

La cancelación de MILB golpea a 558 peloteros criollos desde las clasificaciones de novatos hasta la AAA que es la antesala a las Grandes Ligas en cifras de la LVBP. Esto sin contar los entre 300 y 400 prospectos que van a pulirse a la República Dominicana.

¿Cómo sobreviven los ligaminoristas venezolanos durante este tiempo? Lamentablemente, ya 96 han sido despedidos, según Quality Sports, mientras que otro grupo venía recibiendo 400 dólares a la semana, aunque es probable que los equipos no puedan mantener esa ayuda durante los próximos meses. «A este punto solo necesito saber si debo seguir entrenando y estar preparado o si meto papeles en Rent A-Car«, expresó Carlos Asuaje antes del anuncio oficial. El nativo de Barquisimeto fue cesanteado a finales de mayo por los Cachorros de Chicago.

Más afortunados que Asuaje son los peloteros de las filiales que quedaron incluidos en las nóminas de 60 para la temporada de Grandes Ligas. Los circuitos independientes como la American Association son la otra opción de trabajo que tienen los atletas criollos, quienes recibirán permiso para jugar en una divisa no afiliada al beisbol organizado.

«Para salir a flote, me preocupa la posibilidad de que no haya ni siquiera ligas de invierno. Tienen que tener mucha fortaleza mental para aceptar esto y presentarse de la mejor manera al Spring Training de 2021», comentó recientemente el agente Félix Luzón, sobre la difícil situación de los ligaminoristas. El año que viene otro grupo podría quedarse sin trabajo con el probable recorte de novenas de 160 a 120 en el nuevo convenio de trabajo con la Major League Baseball (MLB).

El caso mexicano

La suspensión de la Liga Mexicana está vinculada con la cancelación de la MILB, a la que está afiliada. Y también se deriva de la imposibilidad de jugar con aficionados, debido a la pandemia. Es la primera vez en 95 años de historia que el circuito azteca no cantará la voz de play ball.

«Se cancela la temporada y hay miles de familias afectadas. Desde limpieza, parte administrativa, periodistas, jugadores, árbitros y coaches. Mucha gente ligada a este bonito deporte. No hay que hacer otra cosa sino cuidarnos y pedirle mucho a Dios que esta pesadilla acabe», expresó en su cuenta Twitter Daniel Mayora, uno de los 18 peloteros venezolanos con contrato para actuar en el torneo. Además, los pilotos Omar Vizquel (Toros de Tijuana) y Omar Malavé (Algodoneros) también tenían pactos para dirigir en el torneo.

Las ligas invernales entre ellas la LVBP son los próximos campeonatos que se avecinan en el área caribeña y, si bien todas trabajan de manera distinta para disputar sus respectivas campañas, el tema sanitario y el económico serán claves para que los toleteros no pierdan otra plaza de trabajo en este accidentado 2020.

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