La prueba rápida de Héctor Guillermo Escobar arrojó negativo para coronavirus, sin embargo, por presentar fiebre y tos no fue recibido en las unidades de diálisis por temor a que contaminara las máquinas de hemodiálisis. En lo que va de 2020 han fallecido 18 pacientes trasplantados que hicieron rechazo al órgano por falta de inmunosupresores, tres de ellos padecieron COVID-19.

Valencia. La mañana del lunes 3 de agosto falleció Héctor Guillermo Escobar, paciente renal que recibía tratamiento sustitutivo de hemodiálisis desde hace dos años. La razón: duró cuatro días sin poder realizar diálisis, por considerarlo paciente positivo para COVID-19, según denunciaron sus familiares a Cronica. Uno.

Héctor Eduardo Hernández, nieto del hombre fallecido, relató que desde el 16 de julio su abuelo presentó malestar de salud: fiebre y tos. Por lo que acudió a su médico nefrólogo tratante, el cual le indicó realizar varios exámenes, luego fue referido a un infectólogo y le indicaron tratamiento a base de antibióticos para paciente que padece COVID-19.

Para el 26 de julio, cuando se cumplieron ocho días de malestar, le realizaron la prueba rápida en el Hospital Ángel Larralde, mejor conocido como Hospital Carabobo, la cual arroja como resultado negativo. Su nieto aseguró: “Ya venía mejorando, con su tratamiento, cuando la prueba da negativo”. No obstante, tres días después en la Unidad de Diálisis Urológico La Viña, ubicada al norte de Valencia, Héctor tosió durante el tratamiento, los profesionales de la salud asumieron que tenía liquido en los pulmones. Le extrajeron tres litros de líquido, esto lo descompensó porque también padecía diabetes e hipertensión.

Después de esto él quedó muy débil, perdió mucho potasio. No se podía mantener en pie, teníamos que ayudarlo a caminar. Lo llevamos al Hospital Carabobo y una doctora salió a revisarlo en el carro, porque nos dijo que ahí había muchos pacientes con COVID-19, y nos dijo que él no era paciente COVID-19, solo lo mandó a nebulizar”, dijo Héctor Eduardo.

El 30 de julio aún persistía el malestar, así que decidieron llevar a Héctor Guillermo a un centro de salud privado ubicado en el municipio Naguanagua, pese a tener la prueba rápida con resultado negativo, el infectólogo de guardia dijo que el señor Escobar era un paciente positivo de COVID-19. Fue conectado a oxígeno y empezó a mejorar, le indicaron que la diálisis que le correspondía para esa semana se la debían hacer entre entre el sábado 1° y lunes 3 de agosto.

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En ese punto inicia el calvario de los familiares de Héctor Guillermo: en su unidad de hemodiálisis habitual no se trabaja los fines de semana. En la clínica que estaba ingresado no hicieron la diálisis porque no querían correr el riesgo de contaminar las máquinas con coronavirus.

Finalmente, logran concretar la diálisis en su centro habitual ubicado en el Urológico Valencia, para el lunes 3 de agosto, pero horas más tarde, después de haber conseguido la ambulancia para el traslado con oxígeno, les informan que no se realizaría el procedimiento por orden de la directiva, pues no iban a arriesgar a los demás pacientes y no comprometerían una unidad para realizar el tratamiento.

Entonces eso nos hizo pegar carreras. Nos dijeron que en otra clínica privada trataban a ese tipo de pacientes, y no fue así, también nos dijeron que no. Fuimos a los hospitales centinelas que según están en el deber de atender a estos pacientes. Nos fuimos al Hospital Central y al Hospital Carabobo, y nos explicaron muy amablemente que tenían muy pocas máquinas y no lo podían dializar, y que si hubiera sido un paciente frecuente de estas unidades, sí lo podían atender”, relató Héctor Eduardo.

Mientras estaban en proceso de buscar una unidad de hemodiálisis, Héctor Guillermo falleció: se le elevaron los niveles de potasio y además le devino un paro respiratorio. “Mi abuelo nunca perdió el conocimiento. Él tenía su teléfono y estaba activo comunicándose con nosotros, su última conexión aparecía un mensaje que decía ‘¿me voy a dializar hoy?’ Él luchó hasta el final”, contó su nieto.

Los familiares no pudieron darle un último adiós. Cuando llegaron a la clínica donde estaba ingresado ya el cuerpo había sido retirado y el personal sanitario les indicó que el cadáver pertenecía al Estado venezolano, así que les dieron a escoger entre dos opciones: cremarlo y entregarles las cenizas o sepultarlo, pero en este segundo caso no se les informaría el lugar de la tumba. Los familiares eligieron la primera opción y antes del acto reconocieron el cuerpo a través de una fotografía enviada por WhatsApp desde la morgue de Valencia ubicada en la Chet. Hasta horas del mediodía de este martes 4 de agosto no habían recibido el acta de defunción.

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Tres pacientes trasplantados han fallecido por COVID-19

El equipo de Crónica.Uno se comunicó vía telefónica con el coordinador de Amigos Trasplantados en el estado Carabobo, Alfredo Cáceres, quien informó que habló con el centro de diálisis donde acudía Héctor Guillermo, para conocer detalles del caso y solo le indicaron que a este no se le negó el derecho a realizar el tratamiento.

Cáceres sostuvo que en Carabobo hay ocho unidades de hemodiálisis dependientes del Instituto Venezolanos de Los Seguros Sociales (IVSS), todas en condiciones precarias. Muchas no tienen aire acondicionado, tampoco cuentan con agua potable y los pacientes deben llevar insumos como guantes, catéteres, cloro, desinfectantes, entre otros.

La falta de medicamentos es una constante entre estos pacientes, sobre todo los que ya han recibido trasplantes de órganos. En Venezuela han fallecido unos 18 pacientes trasplantados en lo que va de 2020 porque han rechazado el órgano por falta de inmunosupresores, tres de ellos padecieron COVID-19.

Cáceres hizo un llamado claro a las autoridades de salud, para que cumplan con el deber de prestar atención y solventar todas las irregularidades que se presentan y, sobre todo, garantizar el derecho a la vida y acceso gratuito a la salud tal como lo establece la Carta Magna. Insistió en que ya se debe iniciar con planes concretos para tratar a los pacientes que necesitan ser dializados y que por alguna razón contraigan la COVID-19. Recordó que los pacientes con VIH que necesitan ser dializados, antes debían viajar al estado Lara, porque en Carabobo no se les realizaba el tratamiento.


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