Pese a que el alcalde Erlin Pacheco (PSUV) negó la semana pasada que en Costa de Oro se estuvieran ejecutando invasiones y robos a propiedades privadas, varios dueños contaron a Crónica.Uno cómo los delincuentes durante la cuarentena han dejado sus viviendas totalmente desmanteladas, y parcelas con sembradíos devastadas. Acusan al alcalde de montar una alcabala clandestina en La Trilla que impide el ingreso de los dueños de viviendas.

Aragua. “Yo también fui robada, a mí también me dejaron sin nada. Ventiladores, bomba de agua, lencería, equipos electrodomésticos. Todo”. Pascuala Silva es una de las propietarios de una vivienda en el sector El Playón, en Ocumare de la Costa, que durante la cuarentena fue totalmente desvalijada.

Como el de ella, sobran los testimonios de propietarios que poseen residencias que han sido robadas totalmente, aunque el propio alcalde de Costa de Oro, Erlin Pacheco, (PSUV) haya negado rotundamente que en el municipio se estén ejecutando robos y desmantelamiento de propiedades privadas, particularmente durante la cuarentena por la COVID-19.

En el primer robo se llevaron ventiladores, bomba de agua, sábanas y todo lo que consiguieron. Apenas se recuperaron dos ventiladores y una máquina de soldar. Pero, además, en una segunda oportunidad, me tumbaron una pared de bloque para robarme unas siembras de yuca, topochos, plátanos. ¿Quién me responde por eso si no me dan permiso para subir?”, contó.

La señora Silva es tajante cuando descarta la propuesta del alcalde, quien sugirió a los propietarios que pidieran apoyo a los nativos de Ocumare de la Costa para que velaran por sus viviendas y propiedades.

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Hasta una pared tumbaron en la residencia de Pascuala Silva. Foto Gregoria Díaz

“Le exijo al alcalde que nos deje subir, pues nosotros no vamos en son de bañarnos ni de disfrutar. Yo no cuento con los vecinos, porque también son cómplices. Cuando me robaron la primera vez nadie dijo ni vio nada, y cuando fui, vi muchas de mis cosas en otras casas”, resiente.

Al igual que Silva, la señora Inés Lavieri, una anciana que compró en Ocumare de la Costa una vivienda hace más de 40 años, lamenta todo lo que le robaron.

No he podido subir porque, además de que no tenía gasolina, tampoco permiten el paso. Me robaron todo. Todo. Lo que dejaron fue las paredes y el techo, y de paso lo rompieron”, cuenta compungida por la pérdida de sus bienes, y molesta por la ausencia de autoridad que garantice seguridad a las propiedades.

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La vivienda de Inés Lavieri fue totalmente desvalijada. Foto: Gregoria Díaz

Luis Miranda, otro de los propietarios, aunque no afectado con los robos, explicó que ya son más de 60 propietarios que se están organizando para exigirle al alcalde de Costa de Oro que les dé entrada al municipio para velar y cuidar de sus propiedades.

“Tenemos tres meses –dijo– que no podemos subir porque el alcalde tiene una alcabala casi que clandestina en La Trilla, con personal de la alcaldía y milicianos, mientras que la delincuencia se ha desatado en el municipio. El alcalde siempre va insistir en que tiene todo bajo control, pero los robos y desvalijamientos son constantes y a diario”.

Solicitaron que les permitan entrar al municipio al menos una vez por semana para constatar y verificar el estado de sus propiedades, y no una vez al mes como propuso el alcalde.

De esa manera, quedan 29 días para que los malandros hagan de las suyas, pues en Ocumare si acaso hay dos o tres policías que solo cuidan negocios”, señaló tajante Luis Miranda.

Wilmer Saavedra es otro propietario en el sector Las Ánimas, para quien resulta clasista que el propio alcalde de Costa de Oro mantenga una idea de que todos los que tienen una propiedad en Ocumare son millonarios o pudientes.

Hay una mala percepción sobre eso. Y si bien algunas de esas viviendas son vacacionales, otras son residencias, como la de mi esposa, quien es docente y fue trasladada a Costa de Oro, y pese a una carta de residencia, se le ha negado el ingreso al municipio”, contó.

“El alcalde Pacheco –refirió– no parece que fuera revolucionario, y yo, que soy del proceso, no estoy con esas ideas clasistas. Así como los nativos de Ocumare tienen derecho, nosotros también. Además, ¿por qué ellos sí pueden bajar y subir y nosotros no? Y si es por evitar contagios, así como nosotros podemos contagiarlos, ellos también pueden hacer lo mismo con nosotros cada vez que bajan a diario desde Ocumare de la Costa”.

Durante una segunda reunión celebrada en la plaza de El Limón, en Mario Briceño Iragorry, municipio que colinda con Costa de Oro, otros afectados, como varios comerciantes que pidieron la reserva de sus nombres, rechazaron las medidas con las que el alcalde Erlin Pacheco les prohíbe atender sus propiedades y que califican como ilegales y violatorias del derecho a la propiedad privada.


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