Pueblo pemón prohibió actividades turísticas aéreas en lugares sagrados de Canaima

Pueblo pemón prohíbe actividades turísticas aéreas en lugares sagrados de Canaima

El pueblo pemón recordó que habita en lugares ancestrales que representan un santuario. Tras una asamblea celebrada el pasado 12 de febrero, acordó la suspensión de toda actividad turística aérea en los lugares considerados sagrados, como los tepuyes. En Canaima también se lucha por disminuir la minería indiscriminada.

Puerto Ordaz. El pueblo pemón tomó una decisión sobre las actividades turísticas en Canaima, luego del daño ecológico al tepuy Kusari, por el barrido que se hiciera del pastizal para la celebración de una fiesta en un espacio considerado sagrado. Una consecuencia inmediata, según advirtieron ambientalistas y la comunidad indígena, es la alta probabilidad de que no se reproduzca nada más en la zona deforestada.

El Consejo de Ancianos, junto con el pueblo pemón y los capitanes general y comunal, estuvieron en asambleas. En paralelo, representantes del Ministerio de Ecosocialismo, el fiscal 87 nacional y representantes de Inparques evaluaron la magnitud del daño al tepuy Kusari. La decisión que se tomó el pasado 12 de febrero a las 4:00 p.m. fue la suspensión de toda actividad turística aérea en los lugares considerados sagrados, y que no tengan autorización del pueblo pemón.

“Queda totalmente prohibido las actividades turísticas en aeronaves de ala rotatoria (helicópteros), así como aeronaves no tripuladas denominadas drones, en los lugares sagrados que no han sido autorizados ni consultados al pueblo pemón Kamarakoto del Sector II Kamarata – Kanaimö”, señala el comunicado avalado por el capitán general Domingo Castro.

El pueblo kamarakoto denunció que sus hábitats y tierras fueron vulnerados y ultrajados “por actores no indígenas que manipulan aeronaves de ala rotatoria”.

Es menester para el ciudadano venezolano no indígena entender que el pueblo indígena pemón Kamarakoto venezolano está constituido por conjuntos de normas, principios, valores, prácticas, instituciones, usos y costumbres, considerados legítimos y obligatorios, que les permite regular la vida social y política, autogobernarse, organizar y garantizar el orden público interno”, aclararon.

Recordaron que aún habitan en espacios ancestrales que para la comunidad indígena representan un santuario.

Canaima y la minería

Contrario a una matriz de opinión que se creó en redes sociales, sobre la supuesta falta de denuncia por los daños del Arco Minero del Orinoco, en Canaima también se lucha por reducir este impacto.

La reactivación del turismo en Canaima, luego del confinamiento radical por la pandemia de COVID-19, permitió que 75% de los jóvenes que hacían vida en la minería se integraran a la actividad turística. Así lo mencionó en diciembre pasado el presidente de la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (Asocanaima), Gregorio Rivas.

Los operadores turísticos pagan impuestos a Inparques, la Alcaldía de la Gran Sabana, el Seniat y el Ministerio del Turismo. Pero también pagan cuotas a la comunidad de acuerdo con cada actividad de turismo que se haga en el Parque Nacional Canaima.

Un sobrevuelo por persona o trasladarse a la comunidad de Kavac equivale a 10 dólares de pago al pueblo, cuya administración está en manos de la Capitanía. Los aviones tipo Karavan y helicópteros pagan 35 dólares, las avionetas 15 dólares y los aviones Jet Stream 45 dólares.

La propuesta consiste en que el pago que se haga por actividades de full day, pernocta y sobrevuelos se destine a la escuela de Canaima. Actualmente, la institución está totalmente desasistida.

Los profesores están a punto de irse y queremos homologarles un sueldo de 150 dólares a cada uno”, comentó Rivas.

La iniciativa surge como una forma de evitar que los docentes migren laboralmente a la actividad minera.

La vida en Canaima

Canaima no solo padece por los daños de la minería ilegal y otras intervenciones de la mano del hombre. Tampoco cuentan con servicios básicos óptimos de electricidad, agua y gas doméstico. Si bien el problema es de años, se hicieron las diligencias a cada institución y no han obtenido respuesta.

La perspectiva del Gobierno es que la comunidad, que recibe alrededor de 160 dólares a la semana, pueda ser autosustentable. Por esto le entregó la administración del parque. Con ello se ha desentendido de sus responsabilidades y no invierte los ingresos que recibe en su mantenimiento.

Algo que no se toma en cuenta es la costosa vida en Canaima, y no solo en paquetes turísticos. Solo una bombona de gas mediana cuesta 80 dólares y 180 dólares la grande. Los precios de los alimentos y artículos de primera necesidad también tienen valores más elevados al resto del país por ser una zona de difícil acceso.

Reacciones

El caso de la fiesta en el tepuy Kusari sigue generando reacciones de diferentes organizaciones. La ONG Clima 21 emitió un comunicado en el que exige a la Fiscalía General iniciar averiguaciones independientes e imparciales en contra de los promotores y asistentes a dicho evento.

También exige a las autoridades cumplir con las normas referentes a la conservación de las áreas naturales protegidas en el país.

A su vez, exhortó a la Unesco investigar el estado actual del Parque Nacional Canaima. Igualmente que de manera urgente realice las recomendaciones, orientaciones y señalamientos que fuesen necesarios al Estado venezolano.

“Hacemos un llamado al Relator Especial sobre los Derechos Humanos y el Medio Ambiente, así como al Relator Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, para que hagan las investigaciones pertinentes y adelanten acciones según sus mandatos con el fin expreso que no se repitan este tipo de acciones”, señala el comunicado.

El partido La Causa R recordó en su comunicado que “el año pasado la Unesco ya le había solicitado al Estado venezolano investigar las actividades ilegales que estaban destruyendo la integridad ecológica y social del área protegida”.

El Parque Nacional Canaima está ubicado en el municipio Gran Sabana, al sur del estado Bolívar. Fue instaurado formalmente el 12 de junio de 1962 y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994.


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