Sin agua y con humedad por filtraciones alojan a sospechosos de COVID-19 en el hotel La Palmera

hotel La Palmera

Cinco sospechosos de padecer COVID-19 fueron trasladados al hotel La Palmera en la avenida Bogotá de Los Caobos, en Caracas. Crónica.Uno pudo confirmar que este hotel estuvo cerrado por filtraciones, no tiene agua porque las tuberías deben ser reparadas y hay mucha humedad.

Caracas. Con cacerolas y gritos rechazaron el traslado de venezolanos sospechosos de COVID-19 al hotel La Palmera, ubicado en la avenida Bogotá de Los Caobos, en Caracas, la noche de este martes 14 de julio. Los vecinos alertaron de que, además de tratarse de una zona residencial con una población importante de adultos mayores, ese hotel no estaba en condiciones para alojar ni siquiera a personas sanas.

A las 6:00 p. m. el personal que se encarga de cuidar el hotel y algunos vecinos estaban al tanto de que llevarían a personas que posiblemente estén contagiadas de COVID-19. Esto puso tenso el ambiente. Los vecinos, por un lado, sentían miedo de tener el virus cerca, y el personal del hotel sabía que no estaban en capacidad de recibir venezolanos que quizás estén enfermos.

Mucho antes de la cuarentena, el hotel La Palmera estaba en remodelación por un grave problema de filtraciones. Las paredes están llenas de humedad. La pintura tiene grietas y no tienen agua porque las tuberías deben ser reparadas.

Los obreros son de Valencia, así que cuando decretaron el confinamiento en todo el país, estas personas no fueron más y los trabajos quedaron paralizados, comentó a Crónica.Uno una fuente que prefirió mantenerse en el anonimato.

Entonces, el escenario es que no es un lugar apto para personas que podrían estar enfermas, y pone en riesgo a quienes cuidan el hotel, porque no tienen la facilidad de lavarse las manos como principal método de prevención. Sé que le advirtieron todo eso al capitán que estaba al frente del operativo de mover a los sospechosos, y su respuesta fue que no importaba. Que estas personas tenían que quedarse ahí sí o sí, agregó la fuente.

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Cuando anocheció, casi a las 7:30 p. m., llegó un autobús Sitssa con seis personas. Una señora mayor presentó dificultades para respirar, así que se presume que la llevaron a un centro asistencial. Ingresaron al hotel cinco personas, según confirmó la fuente, y sostuvo que los trabajadores esperan que no les lleven más casos porque hay pocas habitaciones medianamente aceptables.

La fuente enfatizó que los sospechosos alojados en este hotel no son retornados de países vecinos, sino que están residenciados en Caracas y los quieren mantener aislados mientras tienen el resultado de la prueba PCR para evitar el contagio de los grupos familiares completos.

En la calle había mucha presión social. Es una orden del Ejecutivo nacional (Nicolás Maduro) y no es negociable, le respondió un funcionario de la Guardia Nacional Bolivariana a una vecina que trataba de mediar. En el sitio también estaba la Policía Nacional Bolivariana (PNB) e individuos de grupos de choque (conocidos como colectivos).

Nos amenazaron. Dijeron que si no nos íbamos entonces nos podían meter presos, contó el vigilante de una sinagoga que está en esa avenida.

La mañana de este miércoles 15 de julio el portón del hotel La Palmera estaba abierto de par en par. No había ningún funcionario de seguridad del Estado custodiando la entrada. Dentro de las instalaciones, cerca de donde están las habitaciones, había un miliciano con una lista en la mano. Aquí no le vamos a decir nada. Se tiene que ir de aquí. Si quieren información entonces llamen a Néstor Reverol, le contestó al equipo de prensa.

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Luego, cuando el equipo de Crónica.Uno ya había salido del hotel, un funcionario que estaba en un carro blanco les decomisó las cédulas y carnets al jefe de fotografía del medio de comunicación y a los motorizados. Después fueron llevados al hotel Alba Caracas, donde estuvieron detenidos por dos horas. Les advirtieron que estaba prohibido hacer coberturas en centros de aislamiento.

Denunciamos que se trata de un hecho de censura, que impide a los medios de comunicación y a la ciudadanía conocer el estado en que se encuentran estos lugares y el tratamiento que están recibiendo estos pacientes. Ambos asuntos son de interés público, dijo Marco Ruiz, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa (SNTP) sobre el hecho.

En el hotel Polo, que está en la avenida Andrés Bello, a la altura de La Florida, ocurrió el mismo hecho a la misma hora que en Los Caobos. Los vecinos salieron a protestar y, en ese caso, la guardia conversó con ellos y les aseguró que se comprometían a garantizarle a la comunidad los cuidados necesarios para que la zona no se pusiera en riesgo.

Los Caobos y La Florida son sectores muy afectados por las fallas de electricidad. En lo que va de mes ya han tenido dos apagones, el segundo justamente fue este miércoles 15 de julio y duró más de dos horas.

El agua en las residencias es muy inestable y en la mayoría de los edificios hay horarios para rendir los tanques. La preocupación de los vecinos parte de si verdaderamente los funcionarios de seguridad van a velar porque se respete la cuarentena de los casos sospechosos y, por supuesto, que sean respetadas la condiciones de vida de esos venezolanos que deben permanecer aislados.

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