Extraoficialmente, se conoció que 80 % de los módulos permanecen cerrados. Los que todavía están operativos deben su funcionamiento a las comunidades, que se apropiaron de ellos. Este programa, vendido como la panacea de la revolución dejó al descubierto cómo despilfarraron y cómo se dejó a un lado la verdadera atención asistencial.

