El discurso de Manuel Galindo no sentó bien entre los diputados, porque en lugar de hablar de la corrupción lo hizo de historia, y elogió a los fallecidos Hugo Chávez y Rafael Caldera.
El discurso de Manuel Galindo no sentó bien entre los diputados, porque en lugar de hablar de la corrupción lo hizo de historia, y elogió a los fallecidos Hugo Chávez y Rafael Caldera.

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