Desde hace tres meses aproximadamente, la casa de abrigo de los hermanos franciscanos en Maracay, que atiende a hombres jóvenes y adultos con enfermedades neurológicas y psiquiátricas, no cuenta con gas doméstico. Las cocineras y voluntarias deben preparar las tres comidas diarias en un fogón improvisado al que a veces le falta la leña.

