El expelotero se convirtió en el primer latinoamericano en recibir la inmortalidad en la pelota nipona, en donde hace vida desde 2001, primero como jugador y luego como manager.
El expelotero se convirtió en el primer latinoamericano en recibir la inmortalidad en la pelota nipona, en donde hace vida desde 2001, primero como jugador y luego como manager.

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