80 % de los venezolanos migrantes tienen entre 15 y 49 años de edad. Como consecuencia, la población que va quedando no está en edad productiva. Esto hizo que aumentara siete puntos la relación de dependencia: 65 por cada 100 personas en edad de trabajar. Para 2020, se calcula una población de 28,4 millones de personas, 4 millones menos tras la crisis migratoria de refugiados venezolanos.

Caracas. Venezuela perdió a su población en edad productiva: 80 % de los emigrantes tienen entre 15 y 49 años. Y el 57 % se encuentra entre 15 y 29 años. Es una población que ya no tenemos en el país. Como consecuencia, hay una aceleración del proceso de envejecimiento, dijo Anitza Freitez, directora del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Eso significa que la relación de dependencia –indicador que se utiliza para determinar el número de dependientes que hay por cada 100 personas en edad de trabajar– aumentó.

Durante el seminario internacional “Horizontes de la migración venezolana: retos para su inserción en América Latina”, Freitez señaló que se esperaba una coyuntura favorable en términos demográficos entre los años 2000 y 2040, según cálculos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) con base en el Censo 2011.

Durante ese periodo se alcanzaría un nivel de estabilidad de 58 dependientes (personas entre 0 y 14 años y más de 60 años) por cada 100 personas en edades activas.

Ese bono demográfico aparentemente lo perdimos. Ya estamos repuntando en nuestra relación de dependencia. La oportunidad se convirtió en un postigo donde no llegó a entrar la luz para que creciera todo lo que se esperaba que podía crecer en una coyuntura demográfica favorable como es la etapa del bono demográfico, manifestó Freitez.

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Con la salida del país de 4,6 millones de venezolanos desde 2015, ahora las estimaciones de Naciones Unidas reportan un incremento de 65 dependientes por cada 100 personas en edades activas, una variación de 7 puntos en 5 años. Esa variación que normalmente tiene un ritmo lento, una inercia de cambio más suave, es muy abrupta, destacó Freitez.

En 2015 el INE y Naciones Unidas coincidían en proyectar la población en 32,6 millones de personas. Sin embargo, en palabras de Freitez , para 2020 hay una discrepancia de 4 millones entre las dos fuentes. Naciones Unidas, tras la migración masiva, la calcula 28,4 millones para el próximo año.

En un quinquenio el país tuvo una pérdida considerable de población, debido fundamentalmente a la migración, pero también hay efectos de natalidad y mortalidad, aclaró la investigadora.

Los retos, según Freitez, son: formulación de políticas y desarrollo institucional para la atención del adulto mayor. Nos toca encarar este proceso de envejecimiento en una situación más adversa de la que teníamos hace dos décadas atrás.

Estas declaraciones forman parte de la ponencia de Freitez “Transición de un proceso de emigración calificada a migración masiva”, del foro que se realizó en el Aula Magna de la de la UCAB.


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