En el estado Táchira la economía se maneja con tres monedas: los pesos colombianos, dólares y bolívares, lo cual ocasiona que los ciudadanos evalúen en cuál les resulta más beneficioso pagar.

San Cristóbal. En Venezuela comprender los costos de los productos no es sencillo. La hiperinflación obligó a los comerciantes a refugiarse en el dólar, pero en el estado Táchira también incluye al peso colombiano.

El uso de la moneda colombiana ganó terreno con el envío de divisas de personas en el exterior a sus seres queridos en Venezuela. Y se comenzó a utilizar para la compra de artículos de la canasta familiar, pagos del sector privado o el transporte público.

En consecuencia, la triangulación de las tres monedas (el bolívar, el dólar y el peso colombiano) y pulverizó mucho más el poder adquisitivo de la población, especialmente de quienes no reciben pagos en divisas si no en bolívares, como los empleados de la administración pública.

Aldo Contreras, economista, explicó que a la tradicional convivencia entre el bolívar, el peso colombiano y el dólar estadounidense se ha sumado una nueva referencia: el euro.

Quienes deseen comprar dólares podrán hacerlo a la tasa de 1 dólar por 3100 pesos. | Foto: Maryerlin Villanueva

“Existen productos marcados bajo la referencia de $20 que al momento de cancelar son cobrados a la tasa del euro, lo que representa un séptimo tipo de cambio no habitual en el comercio local”.

Detalló que la revaluación y volatilidad del peso colombiano durante el último año llevó a diversos agentes económicos a reducir gradualmente el uso de esta moneda. Pasó de representar 94 % de las transacciones en la región a ubicarse entre 40 % y 56 %, lo cual cedió terreno al dólar y al uso de herramientas digitales.

Contreras reiteró que el peso aún es la moneda predominante en pagos de mano de obra en sectores como el automotriz o de la manufactura maderera. Además del transporte urbano y la producción agrícola de las fincas tachirenses.

Muncipios fronterizos

En los municipios fronterizos como Bolívar, Pedro María Ureña, Junín, García de Hevia, Panamericano y Ayacucho las operaciones comerciales se mantienen prácticamente 100 % en moneda colombiana.

A juicio de Contreras, la falta del funcionamiento de las casas de cambio oficiales, propició la profileración de tasas tributarias. En el estado Táchira llegaron a operar más de 120 establecimientos de este tipo, de acuerdo con datos del economista.

“Al no existir un mercado cambiario transparente y regulado, la conversión del peso frente al dólar o al bolívar varía drásticamente entre comercios, oscilando entre los 3100 y 3500 pesos por dólar, e incluso alcanzando los 4000 pesos en servicios como estacionamientos de centros comerciales, lo que permite a algunos establecimientos obtener un doble margen de ganancia”.

Uso de USDT

Ante las trabas transaccionales y la escasez de efectivo en divisas físicas, los usuarios y comercios del Táchira incrementaron el uso de criptomonedas estables, principalmente USDT a través de plataformas como Binance.

Contreras destacó que este fenómeno responde a una tendencia global y regional, apoyada en proyecciones de firmas especializadas como Chainalysis, que estiman la movilización de cerca de 60.000 millones de dólares en USDT a nivel global durante este año, lo cual consolida a las criptomonedas estables como una alternativa clave para el resguardo de valor y la facilitación de pagos en la economía local.

El sector agropecuario del estado Táchira alertó la distorsión económica causada por el peso colombiano. | Foto: Maryerlin Villanueva

«Calculadoras andantes»

Dayana Jaimes, trabaja para la administración pública. Su sueldo se basa en un pago de 300 bolívares quincenal, sumado a los bonos que cancelan a través de la Plataforma Patria que como máximo pueden ser 120.000 bolívares.

Al recibir su salario usa el dinero en los establecimientos donde reciban bolívares a tasa de dólar del Banco Central de Venezuela (BCV), ya que muchos comercios lo hacen a tasa de euro.

“Pago el colegio de mi hijo y el internet, el resto del dinero debo cambiarlo a pesos colombianos o dólares, para ello busco quien tiene mejor la tasa”.

A la fecha la tasa de cambio de bolívares a pesos es de 3.1 (tasas de cambio no oficiales). Sin embargo, hay personas “inescrupulosas” que reciben los bolívares entre 2.9 o 2.8, lo que genera pérdida en quien entrega la moneda oficial.

“Si tengo Bs. 50.000 para cambiar deben darme 155.000 pesos, pero hay aquellos que solo quieren darme 140.000 COP porque cambian a 2.8, lo que es un robo y no hay quien lo controle”.

El efectivo en bolívares es usado para transporte público. | Foto: Maryerlin Villanueva

Perdida de productores

El sector agropecuario del estado Táchira alertó la distorsión económica causada por el peso colombiano, debido a que la moneda genera especulación en los productos y afecta al gremio.

El presidente de la Asociación de Ganaderos del Estado Táchira (Asogata), Edgar Medina, dijo que ferreterías, tiendas agropecuarias y demás comercios indispensables para el mantenimiento de las unidades de producción abandonaron su actividad originaria para convertirse en casas de cambio informal.

Foto referencial: archivo

Esta práctica busca obtener abultadas ganancias mediante el diferencial cambiario, lo cual afecta directamente la economía de quienes producen la carne, la leche y los alimentos del estado y del país.

Medina explicó que la crisis se profundizó enntre gosto y septiembre, debido a la manipulación en la relación peso-dólar en la frontera, porque antes por cada $100 cambiados el productor obtenía 400.000 pesos ($1 = 4000 pesos).

Actualmente por los mismos $100 los comerciantes entregan apenas 310.000 pesos. Esta pérdida de casi 25 % en el valor del cambio hace inviable la compra de insumos, repuestos y maquinaria para las fincas.

“Pedimos que se prohíba en Venezuela las negociaciones en pesos. Esta costumbre desmedida destruye la moneda nacional, atenta contra la economía del productor”.

Esta medida es “inviable” en opinión de Johnson Delgado, director de asuntos fronterizos de  Fedecámaras Táchira, pues asfixiaría al comercio formal ya que la moneda colombiana opera en la región como “vehículo facilitador” ante las limitaciones del cono monetario nacional.

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