Mientras el Banco Central de Venezuela celebra un repunte del PIB, la mayoría sigue sin notar mejoras. Testimonios recabados por Crónica Uno muestran cómo técnicos especializados, jubilados y docentes sortean la crisis con rebusques, oficios extra y ayuda del exterior.

Caracas. Aunque el Banco Central de Venezuela (BCV) asegura que la economía crece, en la calle la sensación es otra. El organismo emisor anunció el 22 de julio pasado que el Producto Interno Bruto (PIB) aumentó 6,65 % en el segundo trimestre de 2025.

Pero, mientras el número sube en los reportes oficiales, en la cotidianidad de trabajadores, jubilados y educadores no hay señales de mejora. El mercado rinde menos, el salario sigue corto y las cuentas no cuadran.

Las cifras muestran expansión en sectores como el petrolero y las telecomunicaciones, pero otros como la construcción, la banca o la industria metalmecánica siguen en retroceso.

Y para quienes dependen de un sueldo, de una pensión o de lo que puedan generar por cuenta propia, el supuesto crecimiento económico resulta apenas una estadística lejana.

Crónica Uno fue a buscar respuestas más allá de los informes. Lo que encontró fueron relatos cruzados por la frustración: oficios que se multiplican para estirar el ingreso, pensiones que apenas alcanzan para medicinas, y una constante: la distancia entre los datos del Estado y la economía real de la gente.

Tres oficios y una sola realidad: no alcanza

Emilio*, mecánico automotriz de profesión, también conduce un taxi y corta cabello cuando puede. Lo aprendió de joven, en en el ahora denominado Instituto Nacional de Capacitación y Educación Socialista (Inces) y, aunque nunca pensó vivir de eso, ahora cada ingreso suma.

“Cuando estaba chamo hice también un curso de barbería y hace como dos años compré una maquinita de afeitar que me salió barata, unas hojillas y unas tijeras y eso también me ayuda con mis ingresos, pero la barbería solo lo hago con amigos y gente de confianza”, dijo.

Asegura que solo con esfuerzo y “rebusque” ha podido cubrir las necesidades básicas de su familia, y aun así, todo se va en lo esencial: comida, servicios y algo de mantenimiento para el carro con el que trabaja.

“Aquí si uno no trabaja duro se muere de hambre, esa es la realidad. El gobierno dice que la economía está mejorando, pero cada día la plata te alcanza menos. Antes con $100 uno hacía tremendo mercado, ahora eso te sirve para medio comprar”,

aseguró.

Su rutina no tiene descanso. A veces pasa horas a la espera de un cliente que necesite cambiar bujías o aceite, y si no aparece ninguno, guarda las herramientas, acomoda la silla plástica y afila la tijera. El mismo estacionamiento donde arregla motores es el que le sirve de barbería improvisada. Allí corta el cabello a conocidos que, como él, también buscan ahorrar.

Fotos: Tairy Gamboa

Emilio creyó que la mecánica le garantizaría estabilidad económica de por vida, pero ahora admite que el sector ya no ofrece las mismas oportunidades que antes, por la falta de clientes.

“Mi especialidad es hacer y reparar motores, pero ahorita no todo el mundo tiene la plata para hacer un motor. Desde hace tiempo me tocó hacer mecánica ligera, cambio de aceite, bujías, inyectores. Eso me ayuda a ganarme algo y cuando no hay nada que hacer, me toca salir a trabajar como taxista, lo que también me permite mantener el carro”, señaló.

El taller de Emilio es un rectángulo en un pequeño espacio en un estacionamiento alquilado de la parroquia Coche, al suroeste de la ciudad. Mientras ofrecía su testimonio, un cliente atravesó la puerta no para pedir una reparación, sino un corte.

Con tres trabajos a cuestas, logra reunir entre $600 y $700 mensuales. Pero en la Venezuela de hoy, ese dinero se esfuma rápido: el 100% se va en comida, medicinas y lo básico para su familia.

Foto: Luis Miguel Cáceres / Crónica.Uno

Crecimiento sin bienestar: la economía partida en dos

El economista Asdrúbal Oliveros aclara que un repunte en sectores clave —como el petrolero o el de telecomunicaciones— no significa que el país esté mejor. Mientras algunos rubros avanzan, otros como construcción, banca o metalmecánica se estancan o retroceden. Y eso, al final, limita cualquier impacto positivo en la vida de la mayoría.

“El crecimiento simplemente es el resultado de una medición que se hace del desempeño de algunos sectores, pero no se traduce como bienestar para la población, ojalá fuera así tan fácil”,

expuso.

Oliveros destaca un crecimiento desigual en la economía venezolana durante el primer semestre: mientras el petróleo, tecnología, telecomunicaciones, alimentos y medicamentos mostraron avances significativos frente al mismo período de 2022, otros sectores siguen en rojo.

“El sector petrolero en este primer semestre tuvo una expansión bastante notoria, si lo comparamos con el mismo período del año anterior. Lo mismo ocurre con sectores como tecnología y telecomunicaciones, alimentos, medicamentos, pero hay otros que presentaron un comportamiento distinto durante este período”.

Los números no mienten: construcción –excepto reparaciones y mantenimiento–, banca, seguros y metalmecánica fueron los sectores que más cayeron en el primer semestre de 2025, precisa el economista. Es decir, la otra cara del llamado “crecimiento económico” que pregona el gobierno

Ser maestra no basta

Mariana* da clases en un colegio privado y gana $400 al mes. Apenas le alcanza para comida, medicinas y pasaje. Lo demás lo cubre con su segundo trabajo: manicurista a domicilio.

«Ya tengo mi clientela fija y eso me genera unos $ 250 adicionales al mes, que me ayuda para comprar ropa, zapatos, recargar el celular, pagar el internet de mi casa, entre otras cosas”, precisó.

Con ese ingreso adicional, detalla, logra comprar ropa, pagar servicios y sobrevivir la inflación. No entiende cómo puede hablarse de recuperación cuando todo sube menos los salarios.

“Todo está más caro por culpa de la inflación y los sueldos están estancados desde hace mucho tiempo. Aquí el salario mínimo sigue siendo Bs. 130 y con los bonos y todo lo demás no llega a los $200. Con eso es muy difícil vivir bien”, agrega.

dólar en agosto
Foto: Manuel Díaz

Sobrevivir con ayuda: cuando las remesas salvan el mes

Una jubilada que trabajó más de tres décadas en la administración pública afirma que, sin la ayuda de sus hijos desde el extranjero, no podría pagar medicinas ni hacer mercado.

El recuerdo de su época laboral viene con cierto orgullo, pero al hablar de lo que recibe hoy como pensión, baja la mirada.

Entre ella y su esposo, ambos con enfermedades crónicas, gastan más de $100 al mes solo en tratamientos. Cuando los envíos fallan, la comida se reduce. La prioridad es comprar medicinas. Si hay que elegir entre proteínas y pastillas, no hay dudas: los medicamentos van primero.

“Lo que nos pagan no nos alcanza para cubrir todos nuestros gastos. Gracias a Dios mis hijos, que viven en EE. UU. y España, nos envían una ayuda todos los meses y con eso podemos resolver. Hace un par de meses mi hijo que vive en EE. UU. tuvo gastos extras y no nos pudo ayudar y eso implicó hacer un mercado muy básico sin carne y pollo”, cuenta.

Para la pareja de jubilados el gasto para mantener controladas la hipertensión, diabetes y los problemas de tiroides que padecen es ineludible.

“Yo sufro de la tiroides y de la tensión, mi esposo sufre de diabetes, también es hipertenso. Nada más en sus medicinas son como $70 dólares todos los meses, más las mías, que son como $50 más, y lo peor es que todos los días aumentan porque el país está dolarizado”,

lamenta.

La jubilada insiste: en 2025 no ve mejoras reales en la economía. Para ella, solo un puñado de venezolanos respira aliviado, mientras la mayoría sobrevive entre precios disparados y sueldos precarios.

“Aquí son muy poquitos los que están bien, económicamente hablado. Mientras todo siga aumentando y el dinero no rinda, es muy difícil que uno pueda decir que la situación económica mejoró. Lo que deben hacer es subir los sueldos, controlar la inflación y quizás así podamos tener un respiro”, subraya.

Foto: Crónica Uno

Cifras que bajan, precios que suben

Según el informe “Venezuela en Cifras Junio 2025”, elaborado por la ONG Cedice Libertad, lejos del optimismo oficial, la economía venezolana se contrajo 2,5 % en el segundo trimestre de 2025, arrastrada por factores como el regreso de sanciones, la salida de Chevron y la caída de los precios del crudo.

“Esta disminución de la actividad económica se vincula a factores políticos internos y a elementos externos. La eliminación de la flexibilización de sanciones de EE. UU. a Pdvsa por incumplimiento político del respeto a los resultados electorales del 28J, la salida de Chevron de la industria petrolera nacional, la reducción de los ingresos por exportaciones de crudo, y el descenso de los precios del petróleo en los mercados mundiales”.

La advertencia es clara: sin cambios políticos ni mayor estabilidad, seguirá el déficit de dinero en el mercado y el deterioro del poder de compra en los hogares.

“Esto se traducirá en una menor capacidad de maniobra para el Gobierno venezolano y en una menor disponibilidad de divisas en el mercado cambiario, prolongando la constante depreciación de la moneda nacional”, advierten.

El informe desnuda el fracaso del modelo y prevé un cierre de 2025 en negativo para la economía venezolana.

“La calidad de vida de los ciudadanos, ya afectada por la naturaleza del modelo y por recesiones anteriores, se enfrenta nuevamente a una etapa de incertidumbre y expectativas negativas para lo que resta de 2025”.

Los analistas ya lo anticipan: sin estabilidad, el ciclo de recesión e incertidumbre seguirá. Lo técnico se traduce en lo cotidiano: más presión sobre el dólar, menos importaciones, precios más altos y menos oportunidades. Así lo viven quienes, pese a las cifras oficiales, no logran ver el supuesto crecimiento en su día a día.

(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.

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