Repostería

En las colinas de El Junquito, Yari y Dary encontraron en la repostería un respiro ante la crisis. Lo que comenzó como una alternativa al desempleo se convirtió en un próspero negocio familiar que actualmente no solo busca crecer, sino también motivar a otras mujeres a emprender.

Caracas. En el sector Lomas de Oro, en la parroquia El Junquito, Yari Poleo convirtió un pequeño rincón en su taller de repostería. Desde hace cinco años, encuentra en el arte de la dulcería una de sus grandes pasiones.

La fascinación de Yari por la repostería comenzó en su infancia, entre los aromas de las tortas que su madre preparaba para celebraciones familiares. Sin embargo, nunca imaginó que ese legado se transformaría. Años después, en su sustento.

La pandemia de COVID-19 marcó un punto de inflexión. Yari, administradora de profesión y empleada del Hospital Clínico Universitario de Caracas por más de una década, vio amenazada su estabilidad económica y decidió emprender.

Los primeros dulces que realizó Yari en el año 2020. | Foto: Cortesía.

“Comencé en el 2020 con galletas de chocolate y vainillas. También le ofrecía a mis amigos y vecinos dulces de tres leche. Me fue bien y decidí mantenerme en el negocio”,

recordó. 

Según el Informe Monitor Global emprendimiento (GEM, por sus siglas en inglés) 2024, Yari forma parte del 49 % de mujeres venezolanas que emprendieron por necesidad económica. El estudio revela que sus negocios suelen concentrarse en alimentos, estética y moda.

Reinventarse, la clave

A sus 40 años de edad, Yari nunca pensó dedicarse a algo distinto de su carrera. Aunque la repostería siempre la tentó —inspirada por su madre—, no la consideraba una opción hasta que la realidad económica la obligó a diversificarse.

Creaciones de YariCakes en el mundo de la repostería. | Foto Cortesía

“Uno tiene que reinventarse para poder vivir y más cuando tiene hijos, porque con un solo sueldo no alcanza”.

Después de tres años dedicada a la venta de galletas, con ayuda de su madre y una prima, preparó sus primeras tortas para cumpleaños.

“Las primeras fueron sencillas, sin muchas decoraciones, y como quedaron bien, decidí intentar venderlas”, recordó sobre sus inicios.

Para Yari, su marca YariCakes es el resultado de un esfuerzo familiar, al que apuestan ella, su mamá y sus hijos, quienes la apoyan y la alientan a seguir.

“Sin ellos no hubiera logrado nada”.

Su éxito en ventas se debe, en parte, al aprendizaje gradual que obtuvo a través de cursos en línea y de las lecciones aprendidas de sus propios errores.

Yari admitió que, pese a mantener su negocio estable, el impacto de la inflación afecta constantemente los costos de los insumos necesarios para elaborar sus dulces.

Durante estos cinco años, enfrenta semanas sin ventas debido a las fluctuaciones del dólar, aunque logra compensar estos períodos difíciles durante celebraciones especiales y temporadas de cumpleaños.

“Es una lucha continua, pero las ganas de salir adelante siempre prevalecen. Por ahora divido mi tiempo entre ser empleada de la administración pública y mi emprendimiento”,

contó Yari sobre como maneja la inflación en Venezuela.

La historia de Dary

Detrás de Dary Ardila, una contadora de 46 años, hay una repostera que descubrió su creatividad a través de la pastelería.

Dary Ardila emprendió en el oficio de la repostería en 2019. Foto Cortesía.

En 2019 Dary comenzó a preparar tortas para celebraciones familiares. Inicialmente, sus técnicas se basaban en merengues, pero tras formarse con Maye Cakes, amplió sus conocimientos y decidió vender sus dulces. 

Además de tortas, crea mini-shots, gelatinas y pies de limón, promocionándolos mediante grupos de WhatsApp.

Dary afirmó que la repostería le llena su ser como mujer y profesional. “Me ha ayudado a crecer como persona y desbloquear una creatividad que existía en mí y que no conocía”, acotó.

Este arte se transformó en su principal sustento económico durante los últimos seis años, especialmente tras el desempleo de su esposo y el deterioro de la situación económica en el país.

“La perseverancia en mi negocio se la debo a mis familiares, amigos y primeros clientes, quienes confiaron en mí y me han apoyado desde el principio”,

señaló.
Tortas hechas por Dary. Foto: cortesía de Dary.

Al igual que Yari, Dary enfrenta la inflación y la escasez de ingredientes, retos que ponen a prueba su resiliencia.

“La economía volátil exige una gran capacidad de adaptación y creatividad para mantener los precios y la calidad”, admitió.

Enseñar para inspirar

A pesar de estar en una fase inicial, Dary se propone inspirar a otras personas a incursionar en la repostería, demostrando que con organización y perseverancia es posible alcanzar el éxito, incluso en Venezuela.

Por su parte, Yari planea impartir cursos básicos de repostería para empoderar a otras mujeres, especialmente a madres que no tienen apoyo de los padres de sus hijos. No obstante, este proyecto aún está en evaluación, ya que necesita garantizar la infraestructura adecuada para expandir YariCakes hacia un mini café.

“Hacer las cosas con amor y pasión es lo que me ha ayudado a mantenerme. Estoy convencida de que puedo construir en mi país y ayudar a más mujeres”,

afirmó Yari sobre sus planes a futuro.

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