Acción Solidaria también fue presa hace poco de la misma irregularidad, a la organización le donaron seis cajas de fármacos y la aduana las declaró “abandonadas legalmente”.

Caracas. Las organizaciones sociales que reciben medicinas donadas de otros países se enfrentan a una nueva traba burocrática, pues ahora la modalidad del Gobierno, a través del sistema de aduanas, es no entregar los insumos y declarar las mercancías como “abandonadas legalmente”.

Quienes se ven perjudicados son las miles de personas enfermas, incluso con patologías delicadas, que dejan de recibir esa ayuda humanitaria.

Cáritas de Venezuela y Acción Solidaria son dos de las organizaciones que recientemente fueron afectadas con esta medida arbitraria que menoscaba el derecho a la salud del venezolano.

Yaneth Márquez, directora ejecutiva de Cáritas, organización que tiene más de 60 años trabajando el tema social y que siempre ha recibido la cooperación internacional, informó que una compañía de medicamentos de Chile donó a venezolanos en ese país suramericano 75.000 unidades de medicinas, “y ellos pusieron a Cáritas de Venezuela como el destino final. Esas cajas salieron en julio pasado y llegaron al puerto de La Guaira el 23 de agosto”.

Desde ese momento, Cáritas ha venido haciendo los trámites esenciales para retirarlas. “Cumplimos con todos los pasos, incluso hablamos con la Defensoría, pero la comisión de Aduanas nos dijo que faltaba uno vinculante que era la autorización del Ministerio de Salud para poder sacar ese envío legalmente. Nosotros hicimos esa tramitación y nunca nos otorgaron la permisología”, manifestó la directora.

Aun así, estuvieron haciendo diligencias en la agencia aduanera y ahí les informaron que cuando pasa un tiempo determinado la carga es calificada como abandonada. “Nos dijeron que cuando pasa ello ellos, el Seniat, tiene la potestad de mandar la mercancía a remate o adjudicar la mercancía a otra gente. En este la desviaron al Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Eso nos da mucha tristeza. El donante quiso que llegara a Cáritas, como reconocimiento del trabajo que hace la iglesia”.

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La carga contenía 75.000 unidades de medicamentos para patologías simples, medicamentos para el estómago, enfermedades de la piel, vitaminas y minerales. Cáritas pretendía usarlas en jornadas de salud en donde participan muchas personas con necesidades de alimentación.

“Lo que queremos decir a la población es que no haya la desesperanza de que no se puede seguir peleando para que nos den permiso y así lograr que las donaciones lleguen. Ojalá esas medicinas las entreguen a las personas más pobres y a los necesitados. El Estado debe procurar mitigar las necesidades de la población, porque hay una realidad puntual y es que a las puertas de Cáritas cada día llegan más personas pidiendo medicinas. Eso se ha multiplicado. Antes, al mes, llegaban 10 o 12 personas solicitando ayuda. Ahora tenemos una lista de 1.000 mensual. El tema de la escasez se ha agudizado. La gente no tiene cómo comprar medicamentos”, expresó.

Márquez reconoció que en 2003 apalancaban a muchos ciudadanos con las misiones. Las enviaban a los CDI y a las farmacias populares, “pero desde el 2010 en adelante empeoró la situación y ya no tenemos medicamentos y tampoco podemos recomendar a la población que acuda a los CDI porque tampoco tienen insumos”.

Por esa razón, pidió que se despolitice el tema social pues mucha gente está pasando necesidades: “Si se sigue tratando en la mesa la salud junto con la política le estamos haciendo daño a la gente y más en esta fecha cuando celebramos la época de la solidaridad y la bondad”.

De las medicinas que retuvieron en la aduana, 20 % se venció en octubre. Otro lote caduca en noviembre y una parte en diciembre. “Esos productos se pueden usar seis meses más. Todo está en que el Gobierno haga la justa distribución”, comentó.

Las ayudas están paradas en la aduana, todo depende del permiso de MinSalud, ente que no está colaborando. Desde Cáritas hacen un llamado a la rectificación y si la acción no quiere ser calificada como ayuda humanitaria, entonces que se reconozca como un gesto de solidaridad, lo importante es permitir este beneficio a la gente.

Siguen las trabas oscuras

Pero no solo Cáritas pasó por este trago amargo. Acción Solidaria (AS) también recibió una donación que les llegó por el puerto de La Guaira, el pasado 22 de octubre.

Eran seis casas de medicinas para apoyar a personas con problemas de ansiedad, hipertensión y tratamiento preventivo para el cáncer de próstata.

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“No era para un número grande de pacientes, pero igual era importante. Pero a nosotros nos avisaron dos semanas luego de que llegaron los productos y no tuvimos ni siquiera tiempo de contactar a un agente aduanero. Cuando finalmente hablamos con un funcionario, nos dijo: ‘olvídense de la carga’. Ni siquiera porque venía con una carta de donación dirigida a una organización social, simplemente la tomaron como ‘abandono legal’. Igual tuvimos como un par de semanas gestionando los permisos y así llegamos al 22 de noviembre y no pudimos hacer nada”, denunció Feliciano Reyna, presidente de AS.

Reyna acotó que la donación era de parte de una organización que apoya a países con situaciones de dificultad y, por tanto, vio como incomprensible que dada la crisis de Venezuela pasen eventos como este “cuando lo que debe hacer el Gobierno es facilitar la entrada de medicinas y no obstaculizar. Tanto la ministra de Salud, Luisiana Melo; el presidente del IVSS, Carlos Rotondaro y el presidente Nicolás Maduro son responsables por la no admisión de la cooperación internacional y por permitir que se agrave la salud del venezolano. Además están retrasando la implementación de una respuesta integral frente a esta necesidad. Las repercusiones van a ser de un alcance que uno no se puede ni imaginar, pues se trata de personas que no van a mejorar sus condiciones de salud y las pérdidas van a ser severas”, finalizó.

Foto referencial: Cheché Díaz



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