Mientras exigían que la medicatura forense les entregara el cadáver, familiares de Samuel Enrique Méndez denunciaban el asesinato del joven, exmilitar, cristiano evangélico, diseñador gráfico y estudiante de publicidad, en manos de civiles armados ante la presencia de la alcaldesa de Ribas, Sumiré Ferrara, y del secretario de seguridad municipal, Frank Ramírez Centeno.

Maracay. “La ciudadana alcaldesa, Sumiré Ferrara, estaba presente, así como Frank Ramírez, quien comanda la policía municipal. Eso fue una masacre, había civiles armados con palos y piedras, que se lo llevaron a Ciudad Socialista como un rehén y lo entregaron con un disparo a quemarropa”.

Este es el testimonio de Génesis Méndez, prima de Samuel Enrique Méndez, joven de 24 años de edad asesinado la tarde del 30 de abril en la ciudad de La Victoria, en el municipio Ribas del estado Aragua, en medio de una protesta que se protagonizaba muy cerca del urbanismo Ciudad Socialista La Mora, donde funciona la sede de la Alcaldía de Ribas.

Varios testigos que pidieron no ser identificados contaron a Crónica.Uno que durante la refriega hubo un momento en que Samuel Enrique Méndez fue retenido por civiles armados y policías municipales, y llevado hasta el interior del urbanismo luego de recibir una brutal golpiza. Aseguran que hay videos que dan cuenta de ello. Minutos después, Samuel, ya moribundo, fue rescatado por sus compañeros. Presentaba un disparo a quemarropa en el tórax que le habría destrozado la columna vertebral.

Eso fue una masacre y por eso exigimos que se diga la verdad porque de su asesinato hay muchos testigos«, dice Génesis Méndez.

Foto: Cortesía

Samuel Enrique Méndez fue trasladado en una lámina de acero hasta el Hospital José María Benítez, donde varios funcionarios de la Policía de Aragua se acercaron a los reporteros y, sin preguntas de por medio, uno de ellos voluntariamente hizo una aclaratoria.

No se vayan que allí traen a un muerto. Fue en un enfrentamiento entre chavistas y opositores. Ya saben, ahora dirán que fuimos nosotros, dijo el efectivo a los periodistas que esperaban en la entrada de la emergencia del hospital el ingreso del cuerpo de Méndez.

Samuel Enrique Méndez pertenecía a la congregación cristiana Asamblea de Dios, desde donde realizaba labor social. Además, era diseñador gráfico, rescatista y fue militar. Había pedido la baja porque, según cuenta su tía, Yuribia Méndez, esa profesión reñía con los valores de respeto que le inculcaron en su familia y porque no quería formar parte de la represión.

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Retomó sus estudios de Publicidad y Mercadeo en el Instituto Universitario de Tecnología Antonio Ricaurte. Apenas 9 meses antes, su madre había fallecido. La rabia y la impotencia le produjeron un aneurisma luego de que la familia fuera estafada con la compra de medicamentos que requería su abuela, paciente con cáncer.

Así que Samuel se quedó solo con su tía y su abuela. Era hijo único y se negaba a emigrar, tal y como lo debió hacer su padre, que ahora reside en Perú.

Ante las presiones que la familia había recibido para que el cadáver de Samuel Enrique fuera cremado y enterrado en una fosa común, su tía y su prima acudieron ante la medicatura forense del Cicpc en Caña de Azúcar, en el municipio Mario Briceño Iragorry de Aragua, para exigir la entrega de su cuerpo y de la correspondiente autopsia.

Queremos velarlo con los honores que se merece. Él murió como un héroe, como muchos otros que han sido asesinados en este país, dijo llorando Génesis en las afueras de la morgue.

Samuel Enrique Méndez había sido detenido el sábado previo a su muerte por funcionarios de la Policía Municipal de Ribas. Junto con otros miembros de la congregación cristiana a la que pertenecía, fue retenido por varias horas, acusado de negociar con alimentos desde la iglesia. El sábado 27 de abril, la Asamblea de Dios realizó un operativo solidario de venta de pollos para las personas de escasos recursos de La Victoria, en el que como en otras ocasiones, participó activamente.

«Que investiguen quiénes son los que realmente hacen negocio con la comida de los Clap en La Victoria», pide Génesis Méndez.

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