El Centro de Atención Nutricional Infantil de Antímano reportó que desde hace 3 años comenzó a subir el registro mensual de niños con desnutrición severa. Mientras tanto, el Instituto Nacional de Nutrición invisibiliza las cifras.

Caracas. Los datos sobre el hambre y las cifras sobre desnutrición severa en el país se llevan de bajo perfil en libretas de algunos pediatras y nutricionistas que en sus guardias van armando un registro de este año. Aseguraron que fue entonces cuando notaron que las camillas de las emergencias se empezaron a llenar de pacientes menores de un año que tan solo necesitan alimentos.

De forma aislada llegó a los medios que seis niños han muerto por desnutrición en el Hospital Domingo Luciani este año, mientras que en el Hospital Raúl Leoni de Guaiparo, en el estado Bolívar, hasta mayo se reportaron 20 casos de niños fallecidos. Este último además azotado por las epidemias de difteria, malaria y ahora sarampión.

El 11 de agosto falleció otro niño en el Hospital Pérez Carreño y el caso llegó a los medios porque su madre, de 20 años de edad, fue detenida. El 21 de agosto, en el Hospital Domingo Luciani, al este de la ciudad, el diputado Jorge Millán —con pocos datos y sin profundidad en su denuncia— publicó una foto desgarradora en sus redes sociales para dar a conocer que otro niño de año y medio murió tras agonizar cinco días en la Emergencia del centro de salud.

La mortalidad por hambre continúa siendo un subregistro, pero desde julio el Gobierno introdujo en su discurso el término “vulnerabilidad nutricional” y anunció la reinstalación de las casas de alimentación que cerraron en 2013 y ahora los seminternados —solo para enseñar a alimentarse— de nuevo comienzan a tener auge en el país.

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Los centros nutricionales se reforzaron o hasta reabrieron sus puertas para paliar la crisis.

El Servicio de Educación y Recuperación Nutricional del estado Sucre abrió sus puertas luego de cinco años cerrado. Se reactivó el 15 de junio con la meta de recuperarle el peso a los niños en tres meses. Mientras que en el estado Apure existe desde 1991 un Centro de Recuperación Nutricional que funciona de forma altruista y que pertenece a la Diócesis de San Fernando de Apure.

En años anteriores solo tenían en sus comedores máximo 10 niños que necesitaban ser alimentados por presentar algún tipo de desnutrición, pero hoy sus espacios se abarrotaron de 32 infantes, pese a que su cupo es solo de 24. Ocho de los niños que reciben atención allí tienen desnutrición severa, cuenta Alejandra Barrios, una de sus integrantes.

El hambre no es solo un problema en el interior del país. El lunes, en medio del 63° Congreso venezolano de Puericultura y Pediatría en Caracas, el Centro de Atención Nutricional Infantil Antímano (Cania) informó que 65,9 % de los niños atendidos tienen malnutrición por déficit, mientras que anteriormente la mayor parte de los casos correspondían a niños con obesidad.

En Cania hay un programa de internado para recuperar a los niños y además enseñar a sus padres a alimentarse mejor en medio de la crisis. Hace tres años, máximo cinco niños con desnutrición grave eran atendidos en su sede, pero la situación actual elevó el promedio y ahora son hasta 20 los que requieren atención. El entorno en el que viven se empobreció hasta el punto de no tener nada para comer en un día, informó la trabajadora social Carmen Naranjo.

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La deuda

El Instituto Nacional de Nutrición mantiene invisibilizada el hambre al no ofrecer la data desde 2007. El más reciente Informe de Monitoreo, Alerta y Atención en Nutrición y Salud (Saman) que elaboró Cáritas hasta el 31 de julio —y que realiza desde el último trimestre del año pasado— revela que 60 % de 486 niños menores de 5 años de edad que pesó y midió tenía déficit nutricional.

Susana Raffalli, experta en seguridad alimentaria y coordinadora del programa Saman, aseguró que los índices del último boletín pasaron ahora a escala de emergencia en los grupos más pobres del país, con especial gravedad en parroquias de Zulia y Vargas, porque superaron en más de 11 % la muestra, que reportó una desnutrición aguda grave hasta julio.

Esta estadística estuvo en un proceso de revisión con jornadas itinerantes para evitar margen de error. Un segundo informe, cuya publicación aún se espera, revelará las cifras ante la falta de estadísticas oficiales.

Foto: Archivo



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