Habitantes de esta comunidad, al oeste de Caracas, sienten que los acuerdos de “paz”, que pretenden hacer figuras del Ejecutivo con los delincuentes, son pañitos de agua tibia, pues ellos deciden quienes viven o mueren. Luis Izquiel, abogado criminalista, indicó que aumentarán los robos y secuestros en la ciudad con esta medida.

Caracas. Volveremos a vivir la misma anarquía de ver a jóvenes con granadas y armas largas en el barrio, y a ver ventas de drogas como si nada por la calle. No es posible que les den tanto poder a los malandros de aquí, nos sentimos burlados porque ellos [el Gobierno] se doblegan ante el hampa, soltó una vecina de la Cota 905, quien por miedo a venganzas pidió no revelar su identidad.

Los habitantes de esta comunidad temblaron cuando se corrió el rumor de que entre los líderes de las bandas y varias figuras del Gobierno llegaron a un “acuerdo de paz”. El supuesto trato contempla que no haya más operativos policiales en la zona a cambio de que cese la actividad delictiva. Sin embargo, no es un anuncio oficial.

La información surgió luego de una reunión que sostuvieron los vecinos con la presidenta de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC), Delcy Rodríguez; el alcalde del municipio Libertador, Jorge Rodríguez; el ministro para la Juventud y el Deporte, Pedro Infante y el presidente del Poliedro de Caracas, Antonio “Potro” Álvarez, en la cancha del sector Las Quintas el pasado sábado 26 de agosto, “a favor de la paz”.

Tenemos que trabajar muy bien y con la Comisión de la Verdad estamos siendo cuidadosos en la Cota 905 de cualquier tipo de extralimitación que pueda darse desde los organismos de seguridad del Estado, de que la actividad delictiva no se imponga en las relaciones de la comunidad, dijo Delcy Rodríguez, en declaraciones para el periódico Ciudad Caracas.

Pero los vecinos piensan que “la paz” es un disfraz y que la Cota 905 no será una comunidad donde puedan vivir tranquilos. La noche del sábado —horas posteriores de la reunión— hubo dos fiestas electrónicas y un día después —el domingo 27 de agosto— observaron a aproximadamente 30 sujetos armados pasar por Las Quintas, como sucedió antes de las incursiones policiales.

Añadieron que la noche de este martes 29 de agosto hubo una nueva reunión con Delcy Rodríguez, únicamente con habitantes de Las Quintas, en la que presuntamente se finiquitó que no ingresarán policías.

Es una mal llamada paz, lo hicieron ver de esa forma pero uno queda a merced de ellos. Los delincuentes deciden quién vive o quién muere en el barrio, por eso la paz es paño de agua tibia, uno no tiene beneficios. Prefiero que mi casa sea un ranchito pero vivir en paz, soltaron.

Y aunque quedaron muy afectados por los severos daños que ocasionó la Operación de Liberación del Pueblo (OLP) en viviendas y familias —a quienes les mataron miembros inocentes—, prefieren que los funcionarios sigan incursionando en los sectores.Vamos a quedar más desprotegidos de lo que estábamos y a merced de ellos completamente, que deciden a quien botan del barrio, a quien le tirotean las piernas y quien roba.

Fuentes policiales comentaron, de manera extraoficial, que hasta el momento no tienen órdenes de no ingresar a la Cota, pero tampoco están recibiendo informaciones de esa zona desde el pasado lunes 28 de agosto, dos días después de la reunión.

Los funcionarios presumen que no habrá anuncio oficial, como sucedió cuando se “proclamaron” las zonas de paz en 2013. Temen por la integridad física de los uniformados que viven en sectores de la Cota, El Cementerio y El Valle.

Al no poder patrullar por esa zona la vida de muchos policías, y de la comunidad, corre peligro porque queda a merced del hampa. Para un cuerpo de seguridad es muy grave que tengamos zonas de impunidad. Lo mismo pasa en el 23 de Enero, donde el Cicpc solo puede entrar a recoger un muerto, dijo la fuente. 

No confían en que las bandas que lidera “el Coqui” cumplan con su palabra y cesen los delitos como secuestro, robo de vehículos y venta de drogas.

No hay que creer en palabras de delincuentes, ellos no respetan los derechos de nada ni nadie y no van a cambiar así como así. Queremos una orden por escrito, si no podemos patrullar, porque pueden morir inocentes y nosotros debemos protegerlos.

Zonas de paz no fueron solución

Según los vecinos, hace aproximadamente tres años también hubo conversaciones “por la paz” en la Cota 905 con el viceministro de Seguridad Ciudadana para el momento, José Vicente Rangel Ávalos, quien dirigió la creación —sin decreto— de las zonas de paz en septiembre de 2013 con el Movimiento por la Paz y la Vida, inicialmente en algunas zonas de Barlovento, Valles del Tuy y Maracay. Posteriormente, desconoció las zonas de paz, cuando el mal ya estaba hecho.

Se trató de pacificar la comunidad con acuerdos de entrega de artículos de línea blanca y materiales de construcción a cambio de las armas, pero no se logró pues los antisociales se armaron más y mejor, según testigos.

Desde entonces fueron testigos de cómo escondían a víctimas de secuestro en viviendas, ocultaban carros robados, y venta y compra de drogas. También empezaron a ver a los jóvenes rondar con granadas en la mano y armas largas, y a presenciar enfrentamientos en los que los hampones detonaban granadas, sobrevolaban helicópteros y cerraban el barrio de punta a punta.

Se realizaban fiestas electrónicas en viviendas, a las que asistían cantantes de salsa que pagaban las bandas, y bailarines para adultos. Por eso los habitantes tiemblan cuando las realizan. Se reunían muchos delincuentes y todos armados, nos daba mucho miedo porque no iba a salir nada bueno.

Y las bandas de El Cementerio, El Valle y La Cota 905 se unieron para enfrentar a quien consideraban un enemigo común: la policía. Estas zonas se autodenominaron zonas de paz.

Tras el lanzamiento la OLP, el 13 de julio de 2015, disminuyó la presencia de delincuentes armados o vendiendo drogas por unas semanas. En la primera incursión ultimaron a 14 personas, posteriormente hubo más en las que causaron destrozos a viviendas, mataron y detuvieron a inocentes. Este operativo ocurrió semanas después de que el presidente Nicolás Maduro prometiera acabar con las bandas delictivas del país.

Después de la OLP los seguíamos viendo armados, pero estaban más calmados porque constantemente se metía la policía al barrio. Con esta reunión ellos tendrán cancha para hacer lo que quieran otra vez, es mentira que van a dejar el delito porque viven de eso.

El abogado criminalista, Luis Izquiel, cree que este acuerdo se tomó porque los excesos durante las OLP ocasionaron que el Gobierno perdiera popularidad. En los barrios rechazan los allanamientos ilegales, los ajusticiamientos y las detenciones ilegales masivas, que ocurrieron durante esos operativos.

Consideró que es sumamente grave que el Gobierno se siente a negociar con cabecillas de bandas, pues están reconociendo que los antisociales son la autoridad. Están igualando su autoridad y cuando el Gobierno se retira del barrio, el malandro queda más fortalecido y atornillado en el rango de líder negativo.

Con este presunto trato en puertas sostuvo que la inseguridad va a empeorar, nuevamente llevarán hasta la Cota a las víctimas de secuestro y carros robados, que mantendrán ahí mientras los desvalijan o cobran el rescate. “Nos pone en riesgo a todos los caraqueños de cualquier zona”.

Delincuentes de la Cota 905 “ejemplo a seguir”

Otro de los dolores de cabeza para los habitantes de los diversos sectores de la Cota 905, tras este acuerdo de zona de paz, es la seguridad de su familia, pero sobre todo lo que aprenden sus hijos.

Cuando hay enfrentamientos no podemos llevar a los hijos y nietos al colegio, tampoco podemos ir a trabajar. Ellos ya hablan muy normal de los malandros porque lo vivimos todos los días, es tan fuerte que ya los niños no quieren ser Superman sino ‘el Coqui’.

En consecuencia han visto a niños y adolescentes fuertemente armados, situación que les da mucho miedo porque cuando agreden verbalmente a algún vecino que pasa por donde estén reunidos deben quedarse callados y bajar la cabeza.

Cuando son de 10, 11 ó 12 años están más envalentonados y quieren ganar fama con los malandros más grandes, por eso son más peligrosos. A veces nos dicen algo cuando vamos caminando, me da miedo por mis hijos y nietos, porque suelen meterse con los más jóvenes.

Todo esto ha ocurrido ante la presencia de una carpa de la Guardia Nacional Bolivarana (GNB) en el sector Las Quintas. Un vecino sostuvo que los funcionarios saben quiénes son los que están armados, pero no pueden hacer nada. Ellos pasan por donde está la Guardia con las armas escondidas en sus franelas, la Guardia sabe pero ¿qué pueden hacer? Si los mismos del Gobierno le dan más poder a los malandros.

Sin embargo, fuentes policiales indicaron que superiores pidieron a la GNB que se retire de la zona y hasta el momento no hay órdenes para que vuelvan a apostarse en el barrio. Y los habitantes lo confirmaron, ya que luego de la reunión del sábado 26 de agosto los uniformados se retiraron y sospechan que saldrán definitivamente.

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Me da miedo que la GNB se vaya, aunque los malandros no les tienen miedo, al menos eran un poco recatados con ellos en la zona. Si ya no se pueden meter policías va a ser peor, dijo una vecina.

Temor ante un “toque de queda”

Por la experiencia que le han dejado a los vecinos otras conversaciones con altas figuras del Gobierno, también les da miedo que sean sometidos a un nuevo “toque de queda” por parte de los antisociales, como ocurrió en 2016 por órdenes de “el Lucifer”, quien era el líder —para el momento— de los ultimados en mayo de ese año.

Teníamos toque después de las 7:00 p. m. y hasta las 6:00 a. m. Si llegabas a la casa después de esa hora era a la buena de Dios, porque ellos robaban a la gente, hacían que los carros chocaran, la situación era de terror. Tuve que dejar de estudiar para poder llegar temprano a mi casa, destacó una joven habitante de la Cota, quien tampoco quiso revelar su nombre por miedo.

El “toque de queda” se extendió de El Cementerio a la Cota 905. También a El Valle y Coche, donde decidieron hacerlo por voluntad propia por miedo a que les pasara algo en vista de tantos enfrentamientos que se generaban.

“El Lucifer” impuso esa norma tres días después de que asesinaran y quemaran al supervisor jefe de Policaracas, Larry Morrillo, y a su hijo Yonaiker Morillo, en El Cementerio, el 23 de marzo 2016.

Los habitantes indicaron que esa medida la tomaron los delincuentes supuestamente para proteger a la gente del barrio ante la amenaza de que ingresara la policía y como ellos “no creen en nadie”, cayeran inocentes.

Foto referencial: Angeliana Escalona



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