Fanny Aguilar, miembro de la Asociación Civil Se Educa Venezuela, cita cifras del Ministerio de Educación y asegura que a julio de 2017, “al menos 2400 docentes estaban fuera del país”. El ausentismo de maestros alcanza 30 %, reportó Andiep. El asfixie económico que viven los ha puesto en otros oficios no vinculados a la educación para intentar sobrevivir.

Caracas. Ya no corren de un plantel a otro a dar clases para intentar redondear el salario. Los maestros han dejado de sostener los libros, marcadores y cuadernos para ocupar sus manos y mente en la sobrevivencia. El asfixie económico de hacer frente a 2616 % de inflación, cifra reportada por el Parlamento, aplazó el bolsillo del maestro y lo sacó del aula para atender ya no a 40 alumnos, sino a los clientes que aparecen en la calle.

Para David Paredes, profesor de ciencias sociales en el Liceo Bolivariano Cruz Carrillo del estado Trujillo, la vocación se ve limitada por la remuneración que recibe: Es decepcionante lo que me pagan, lo veo como una limosna. En 13 años de servicio nunca me había visto en una condición económica tan extrema. Su quincena hasta diciembre era 177.000 bolívares más el bono de alimentación.

Desde hace 5 años, a medida que la crisis se acentuaba, comenzó a incorporarse a otros oficios diferentes a la educación. Aunque eso no necesariamente se traducía en una mejor calidad de vida para él, su esposa y sus dos hijas de 3 años y 10 meses de edad. Chofer de transporte público, vendedor de hortalizas y mecánico, tres actividades que realizaba además de cumplir con las 36 horas semanales de clases que debía impartir.

Hoy en día ni que te dediques al comercio se tiene el ingreso que se espera. Y aunque se tuviese el dinero, las cosas de primera necesidad tampoco se consiguen. Tener que comprar pañales, leche, es más terrible todavía, comentó.

Desde diciembre con la agudización de escasez de repuestos y la delincuencia, las tres horas que dedicaba al manejo de carritos por puesto en la noche o fines de semana, se paralizaron. Todavía compro algunos rubros de agricultura, verdura y hortalizas y las vendo en el pueblo de Sabana de Mendoza o las ofrezco a los amigos, agregó. Su complicación económica es tal que no da seguridad de poder ir a trabajar esta semana, pues debe disponer de 11.000 bolívares diarios para pagar el transporte, en su pueblo tampoco se consigue efectivo.

Con decepción expresa que por el Día del Maestro van a condecorar a dos docentes en el liceo, uno activo y otro jubilado: La condición para la selección era que tenían que ser 100 % chavistas.

La política hace rato que llegó a esa institución. En marzo, la jornada de carnetización se realizó en ese lugar. Mis colegas y yo nos sacamos el carnet porque la información que circulaba era que este sería indispensable para la compra de productos, que nos llegarían ‘beneficios’. Hasta ahora solo lo veo como una estrategia política. No he recibido nada, sostuvo.

Benjamíin Figueredo, profesor de Química en el mismo liceo donde trabaja Paredes, vende jugos, chicharrón y alquila teléfonos desde hace 4 años. Egresó como licenciado en Química de la Universidad del Zulia. Ahora, con 37 años, tiene dos hijos y una esposa.

A mí el Estado no me ha regalado nada, todo lo que tengo es porque yo mismo lo he trabajado. Pude hacer mi casa con la venta de jugos y alquiler de teléfonos. Hace años con lo que uno ganaba se podían hacer varias cosas, pero ahora, si no fuese por lo que vendo, no podría sobrevivir. Figueredo trabajó en la Micromisión Simón Rodríguez en la formación de profesores de Química: “Renuncié a eso porque gastaba más en pasaje que lo que me iban a pagar”.

El maestro está derrotado, no sabe qué hacer. Incluso trabajando en dos partes como docente no llega a 3 millones de bolívares. Aproximadamente 40 % de los educadores tienen dos empleos, eso era para redondear el salario. Supongo que aparte de esa cifra, habría que subirle otro porcentaje de los que trabajan como docente y en cualquier otra actividad, dice Leonardo Carvajal, miembro de la Asociación Civil Asamblea de Educación y director del Doctorado de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello.

Carvajal explica que la mayoría de los maestros y profesores se ubican en los escalafones dos y tres de la tabla salarial, apenas 30 % son los remunerados en los niveles cuatro, cinco y seis. Con el aumento decretado por el presidente Nicolás Maduro en diciembre, un maestro que esté ubicado en los tres primeros lugares, percibe un ingreso de entre 1,4 millones de  bolívares y 1,8 millones de bolívares —incluye el cestaticket—. Este monto frente a uno que asciende a casi 14 millones de bolívares para poder cubrir la canasta básica familiar.

Eso implica que un docente con un atareamiento doble rinda menos en cada uno de sus trabajos como profesional. Que sea menos eficaz porque tiene menos tiempo para preparar bien sus clases, corregir con calma a los estudiantes. Ahora poco se estila que el maestro se lleve los cuadernos de los muchachos a la casa. No tiene tiempo porque sale corriendo del plantel a otro colegio o a vender cosas. Tenemos un docente disminuido, cansado, con la cabeza en un mundo económico para ver cómo sobrevive. Eso lo paga la calidad de la educación”, explica Carvajal.

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Los maestros se van

La maestra Adriana Villarroel —nombre creado para proteger su identidad— trabajó hasta diciembre en una escuela rural bolivariana en Zulia. Ahora se prepara para finales de mes irse a Colombia con su hijo de 8 años y su hija adolescente. “Vendía productos de limpieza a las obreras y representantes. También lápices y chucherías. Mi niño se llevaba en una cava jugo frío y los ofrecía a sus compañeros, mientras que la niña vendía caramelos en el liceo. Con lo que hacíamos los tres no nos alcanzaba para cubrir la alimentación y los pasajes”, contó.

Desde hace unos meses dejó de hacerlo por no tener cómo invertir dado el incremento sostenido de las cosas. “Mi hermana me esperará allá en Colombia. No sé lo que me espera ni de qué voy a vivir, pero creo que cualquier cosa es mejor que esta miseria. Me da vergüenza decir lo que gano”, señala.

“Amo mi trabajo, adoro enseñar y ver las caritas felices de los niños cuando aprenden, pero con hambre y tanta miseria no se puede trabajar. Anteriormente yo llevaba zapatos, franelas, faldas y cuadernos para los niños. Ellos se mareaban en clases por hambre y ahí estábamos los maestros y les ayudábamos. Pero ahora hasta nosotros requerimos ayuda”, comentó Villarroel.

Y se preguntó: “¿Cómo voy a trabajar si yo misma no tengo uniforme, zapatos, ni pasaje, ni comida?”. Lo que sí tiene es el carnet de la Patria y no por gusto. “Yo quisiera comprar lo que quiera y cuando quiera, no esperar que me den bonos ni una bolsa”, enfatizó. Villarroel terminó regalando los lápices a sus alumnos, quienes no tenían cómo comprarlos.

El presidente de la Asociación Nacional de Institutos Educativos Privados (Andiep), Fausto Romeo, sostiene que “30 % de los maestros de primaria y bachillerato no se han presentado a las aulas este año. Especialmente en la zona fronteriza de Zulia y Táchira donde ha sido mayor”.

Por su parte, Fanny Aguilar, miembro de la Asociación Civil Se Educa Venezuela, dijo: Según cifras del Ministerio de Educación, a julio de 2017, al menos 2400 docentes estaban fuera del país. Nosotros presumimos que pueden ser más. Los maestros de básica que no podían ni llegar a San Cristóbal, pues parece que ahora consiguieron la manera de emigrar.

Paredes también se encuentra en trámites para irse a Colombia o Perú, donde será recibido por sus colegas. En un mes estima llevarse a su familia. Solicitará un permiso de trabajo ante el Ministerio de Educación, en caso de no conseguirlo, renunciará: Cuando yo estudiaba siempre ayudaba a mis compañeros, fui preparador y eso me enamoró de la labor docente. Tenía muchas expectativas. Quería crear un liceo privado para impartir una educación de excelencia y conformarlo con mis compañeros, pero bueno, ya ese sueño no lo tengo porque no se puede. También quería hacer una maestría, pero no me alcanzaba el dinero para pagarla. Aquí en Venezuela como que mejor uno se olvida de los sueños.

Las cifras de Andiep apuntan a que en septiembre del año pasado renunciaron 20 % de los docentes en todo el territorio nacional. “Es decir, estamos entre 40 % y 45 % menos maestros que al cierre del año escolar 2016-2017”, indicó Romeo. La situación se agrava con la autorización del Ministerio de Educación de jubilar a 450 maestros —iniciada en octubre de 2017— de los colegios de la Asociación Venezolana de Escuelas Católicas, refirió.

En la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) las carteleras ubicadas en la entrada de la Escuela de Educación dan fe de este éxodo. La frase “se solicita profesor” se extiende por lo largo y ancho de la pared. Las especialidades más pedidas son Matemática, Química, Inglés, Biología, Física, Castellano y Ciencias Sociales.

En el libro Nuestra decadencia educativa, de Carvajal, publicado el año pasado, 44 jóvenes cuentan lo positivo y negativo en su proceso escolar: “Muestran toda la gravedad de lo que ha venido pasando en el sistema educativo. Coinciden, tanto de públicos como de privados, en las faltas de docentes, sobre todo en bachillerato y varias de las asignaturas claves en la formación como Física, Química, Matemática”.

Para Carvajal, cuando un país descubre que tiene un déficit de docentes especializados en ciertas áreas tiene que formular dos tipos de planes, uno de emergencia y otro de mediano y largo plazo. El primero es la formación acelerada de educadores. Con la Micromisión Simón Rodríguez lamento el cerrado sectarismo del Gobierno. Es un programa ideologizado, politizado, donde prescindieron de la experiencia de universidades como la UCAB, la UCV, Upel y todas aquellas que no estén dirigidas por el chavismo. El segundo plan no se está cumpliendo. Este implica invertir muchos recursos para estimular a jóvenes a ese tipo de carrera, manifiestó Carvajal.

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Formación en curso

Desde octubre del año pasado, la UCAB inició el Programa Especial de Becas 20/20 para bachilleres que quisieran estudiar Educación. Esta cubrirá 100 % de la matrícula. El viernes al mediodía estaban preinscritos 184 estudiantes en Caracas y 85 en la sede de Guayana. El plan de formación partirá de tres ejes: innovación educativa, tecnológica e internacionalización. Los egresados se comprometerán en trabajar al menos un año en las instituciones de Fe y Alegría.

La Escuela de Educación de la UCAB tenía dos años sin ofrecer la mención Física y Matemática porque no tenía la matrícula necesaria.

Hicimos campañas de promoción, trayendo a los estudiantes a la universidad y no lo logramos porque el tema económico es una dificultad que a muchos espanta. Hemos buscado recursos y conseguimos que la Compañía de Jesús asumiera esto como una tarea indispensable. Tenemos los recursos para pagar toda la carrera, para cubrir alimentación, manutención y libros de ser necesario. Esto dependerá del estudio socioeconómico de la persona, explicó el director de la Escuela, José Javier Salas.

Esto jóvenes presentarán el 27 de enero la prueba de conocimiento y ya en marzo inician clases. Queremos amarrar el convenio para una segunda cohorte, ya que nuestro objetivo primordial son los estudiantes de quinto año de bachillerato que ahora están en clases, a quienes no le hemos ofrecido esto. Cuando vayamos a los liceos, podremos estar hablando de 500 o 600 personas que se estén postulando en octubre a estudiar Educación, sostuvo Salas.

Para este educador existen mil formas de hacer rentable la carrera de docente: En la medida en que te reinventas, de que te conectas con las nuevas tecnologías, que superas la educación tradicional, la crisis propia de ser asalariado. Cosa que es difícil cuando se trabaja 50 horas a la semana o no se tiene el dinero para el plan de formación. Eso ha contribuido a generar una suerte de nube negra entorno a la educación.

Salas piensa que esta profesión se ha visto “como una fiesta apagada”. No hay nada que a la gente le estimule a ir a una fiesta cuando esta no termina de prender. Esa percepción es real porque los hechos así lo describen. Esta carrera está prendiendo la fiesta y el grupo seleccionado para estudiar Educación son los que van a llegar para dar fe de que la fiesta está encendida y que hay motivos para celebrar la carrera docente, enfatizó Salas, quien extendió la invitación a la empresa privada para que tienda la mano a este tipo de programas.

Actualmente, la Escuela de Educación tiene una población de 350 estudiantes. En las áreas más críticas cuenta con 60 estudiantes de Biología y Química. 12 en Física y Matemática, esta cifra se repite en la mención de Sociales.

Tarea para el docente

Para Salas, la mejor referencia de buen trato hacia los docentes es Japón: Este es el único profesional que no se inclina ante el emperador. Y es así. Necesitamos que el docente esté en la cúspide de las remuneraciones y de las exigencias a nivel de capacitación y desarrollo profesional.

Pero también el reto del maestro venezolano en 2018 está claro. Se trata, en palabras de Salas, de educar en cualquier momento del día:

Educar para evitar que tanta propaganda oficialista pueda seguir confundiendo a la gente, desmontar la patraña de que me pueden llegar las cosas a la casa sin esfuerzo, el empeño de la conciencia, de que me puedan comprar con una bolsa mensual o con 500.000 bolívares, que solo incentiva la corrupción y la pérdida del valor del trabajo diario. Esa es nuestra tarea como educadores. Y yo le exijo a cualquier docente que quiera a su país que lo haga. Es nuestra tarea más urgente para con la sociedad.

Generar espacios de esperanza en los estudiantes también será primordial: No podemos dejarles la idea de que esto se perdió. Si no detenemos ese derrame de juventud por Maiquetía y la frontera nos va a costar mucho levantar lo que tenemos en este momento por delante. ¿Y quién puede hacer eso? El docente. La solución al problema es desmontar esta lógica absurda que todos los días impone más hambre y más dolor al pueblo, concluye Salas.

Carvajal, por su parte, considera que no hay situación eterna y también se aferra a la esperanza: El punto de la historia ayuda a entenderlo, cuando nació la primera organización de maestros [Sociedad Venezolana de Maestros de Instrucción Primaria] fundada por Luis Beltrán Prieto Figueroa y otros en 1932. Eran solo 60 educadores. Y lo hicieron en el momento más triste porque había una dictadura que ya tenía 24 años en el poder. Diría que a pesar de la oscuridad que se vivía para entonces, y la que se vive ahora, la mejor manera de salir de la oscuridad es con la solidaridad, con el espíritu de lucha.

Foto: Miguel González


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