La recuperación industrial en Venezuela muestra fuertes contrastes: grandes empresas avanzan, mientras la pequeña industria retrocede –6,2 % en el primer trimestre de 2026. El presidente de Conindustria, Tito López, alertó que las persistentes distorsiones económicas, altos costos y fallas eléctricas limitan empleo y producción.

Caracas. El primer trimestre de 2026 dejó un crecimiento de 9,9 % en la industria privada, pero la caída del –6,2 % en la pequeña industria alerta sobre problemas que afectan empleo y producción.

Según la Encuesta de Coyuntura Industrial del primer trimestre de 2026, presentada por el presidente de Conindustria, Tito López, el sector muestra una recuperación desigual, marcada por la fortaleza de las grandes industrias y la vulnerabilidad de las más pequeñas, que concentran gran parte del empleo en las regiones, lo que refleja diferencias en acceso a financiamiento, infraestructura y capacidad tecnológica entre grandes y pequeñas empresas.

“El crecimiento no ha sido uniforme. La encuesta revela una brecha profunda entre los sectores que han logrado adaptarse y aquellos que enfrentan factores restrictivos que limitan su productividad”, explicó el gremialista a Crónica Uno.

Durante el primer trimestre, los sectores con mejor desempeño fueron “fundición de metales y productos metálicos con un crecimiento del 53,2 %, seguido de autopartes con 46,1 %, no metálicos con 17,1 %; madera y papel, así como alimentos con 15,5 %”.

Todos estos representan actividades de alta demanda industrial y con cadenas de suministro más consolidadas, mientras bebidas registró un auge de 12,8% y el sector farmacéutico cerró el listado con un 4,0 %.

Desigualdad persistente

En contraste, las distorsiones afectaron con mayor fuerza a sectores como maquinaria, equipo eléctrico y óptica, que reportó una contracción del -20,5 %, seguido de otras industrias con -18,2 %, textil y calzado con -11,4 %, químico con -8,3 % y plástico y caucho con -3,6 %, sectores en los que influyen limitaciones de insumos importados, alta dependencia energética y volatilidad de precios locales.

Estos resultados reflejan la persistente desigualdad en la capacidad de adaptación de las industrias venezolanas, donde las grandes empresas aprovechan mejor los incentivos y las oportunidades de mercado, mientras los sectores pequeños enfrentan restricciones que limitan su producción y ponen en riesgo la estabilidad laboral en varias regiones.

Al evaluar estos resultados, López aclaró que los sectores que logran crecer lo hacen con un esfuerzo titánico, mientras que aquellos que caen “nos advierten que el mercado interno sigue deprimido y que las distorsiones macroeconómicas están pasando una factura muy alta a líneas de producción enteras”.

Atención inmediata

El presidente de Conindustria sostuvo que los números muestran una realidad que exige atención inmediata a la pequeña industria en medio de las actuales condiciones macroeconómicas.

“La pequeña industria es la que sostiene el empleo en nuestras regiones, y hoy necesita más que resiliencia: necesita oxígeno fiscal y operativo, así como apalancamiento financiero. Urge una simplificación de trámites acompañada de un alivio tributario diseñado a su medida. Si dinamizamos al pequeño productor, aceleramos el desarrollo de toda la cadena de valor”,

expuso,

A pesar de estas asimetrías, los industriales afirmaron que el nivel de empleo aumentó, traduciéndose en una mejora continua en las remuneraciones.

“En la actualidad el personal obrero gana en promedio unos $291; los profesionales ascienden a $562. Mientras, los cargos gerenciales tienen un ingreso por encima de los $1.155”, precisó.

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Fotos cortesía Cámara de Industriales de Aragua

Capacidad instalada y remuneraciones

Tito López aseguró que el aumento en las remuneraciones del sector industrial se debe a una mejor utilización de la capacidad instalada.

“La Utilización de la Capacidad Instalada (UCI) se ubicó en 48,4%, un avance frente al 45,8% del primer trimestre de 2025. Es importante señalar que aún existe un 51,6% de capacidad disponible que representa una oportunidad de crecimiento inmediato si se aplican los incentivos correctos”, señaló.

Insistió en que, en términos globales, la remuneración promedio de la industria alcanzó los $561, que representa un aumento del 12 % en comparación con el mismo período del año pasado.

cálculo de la Unidad Tributaria | reforma tributaria
Foto: Archivo

Para los industriales, la producción podría ser significativamente mayor si se atendieran los nudos críticos que hoy actúan como freno para la manufactura.

“El entorno macroeconómico inestable ocupa el primer lugar entre los factores restrictivos de la manufactura, según el 68% de los industriales, afecta la planificación a largo plazo. En segundo lugar, tenemos a la brecha de la tasa cambiaria. Para el 56% de los industriales la diferencia entre los tipos de cambio presiona las estructuras de costos”, puntualizó.

Asimismo, para 66 % de los encuestados, los excesivos tributos fiscales y parafiscales se mantienen como una piedra de tranca para el desarrollo industrial, porque drenan el flujo de caja operativo.

La escasez de divisas oficiales, la baja demanda nacional y el acceso limitado al financiamiento bancario evidencian la necesidad de reformas estructurales y políticas de apoyo para reactivar la manufactura nacional, situación que afecta la competitividad frente a productos importados y limita la generación de empleo en sectores estratégicos.

Servicio eléctrico y autogeneración

Las fallas en el suministro eléctrico siguen siendo un obstáculo, reportándose un promedio de 47 cortes no programados durante el trimestre, que implica pérdidas de producción y afecta la planificación industrial.

López fue enfático sobre la realidad técnica de la autogeneración y pidió a las autoridades mejorar la red eléctrica.

“Aunque un alto porcentaje de nuestras industrias cuenta con autogeneración parcial (59%), es indispensable que las industrias se surtan del Sistema Eléctrico Nacional (SEN). Hay procesos de alta demanda que las plantas eléctricas de emergencia no pueden sostener continuamente. Requerimos de un suministro robusto para poder competir. La autogeneración es un apoyo invaluable, pero la competitividad exige infraestructura de primer nivel”,

dijo.

Más allá de los factores limitantes, López manifestó que el Índice de Confianza Industrial tuvo un repunte en el primer trimestre del año de 15,2 puntos.

“Estamos ante una ventana de oportunidades única. La flexibilización de sanciones, a través de las licencias, la expansión de la industria petrolera, y la posibilidad que capitales extranjeros inviertan en el país configuran un nuevo panorama. En Conindustria estamos preparados para liderar y ser el mayor de los impulsos en esta nueva etapa económica de Venezuela”, indicó.

Pese a los avances en algunos sectores, la caída de la pequeña industria y los problemas estructurales, como las fallas eléctricas y los altos costos, muestran que la recuperación industrial sigue siendo desigual.

De acuerdo con López, mientras las grandes empresas logran crecer, la competitividad y el empleo en las regiones dependen de medidas urgentes que apoyen a los pequeños productores, simplifiquen trámites y mejoren la infraestructura, especialmente eléctrica.

Es por esto que el futuro del sector industrial venezolano dependerá de cómo se atiendan estas distorsiones y de la capacidad de las empresas y del Estado para aprovechar las oportunidades que aún existen.

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