Dilma Guzmán, profesora y terapeuta, con un lenguaje llano, se dirige a los de a pie y da herramientas de cómo hacer de los hijos personas respetuosas de las normas y de los valores sociales.

Caracas. Criar un hijo en tiempos de crisis es una tarea cuesta arriba. Una mamá que trabaje y que tenga que salir a buscar comida; un papá que, por cuestiones económicas, tenga dos o tres trabajos; o unos abuelos criadores que no comen bien y no tienen sus medicinas, difícilmente tienen todos los sentidos puestos en la educación y formación de sus hijos.

En ese punto es que Dilma Guzmán, profesora, orientadora, terapeuta, asesora en valores, especialista en convivencia en el hogar y defensora de los Derechos Humanos de Niños, Niñas y Adolescentes, basó su programa: “La buena crianza de hoy, tranquilidad para el mañana”, que es un taller con enfoque moderno que relaciona cuatro aspectos como la crianza, el comportamiento, la escuela y el aprendizaje.

El principio básico es atacar fallas como: “Amo a mi hijo, pero a veces me canso”, “ya no sé qué hacer con este niño”, “mi hijo llora para hacer la tarea”, “me contesta mucho”, “la maestra me dice que se porta mal”.

Para Guzmán, la clave de la buena crianza es aceptar a los hijos con todos sus defectos y virtudes.

Son situaciones frecuentes que, según la especialista, se ven mucho en la consulta. “Y siguiendo la propuesta de algunos pacientes, decidí hacer el proyecto y presentarlo en los centros educativos”.

La idea es hacer ver que la crianza es una acción que engloba todos los aspectos integrales de la vida de un ser vivo: físicos, emocionales, sociales, intelectuales, culturales.

Y hay unas formas de ejercerla: autoritariamente, que son los padres estrictos e inflexibles, que lo que hacen es castigar; permisivos, donde se observa poco establecimiento de las normas y respeto de las mismas y autoritativo que son aquellas situaciones en las que se busca la solución a un problema a través de la reflexión y se toma en cuenta la opinión de los hijos.

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En base a esos principios es que Guzmán, quien además es la directora general del Centro Terapéutico, abarcó a la comunidad de La Pastora y les habló de que, por ejemplo, los hábitos de estudiar y portarse bien no pueden ser negociados ni premiados, y que más bien los encargados de la crianza deben inculcar hábitos de responsabilidad, así como el cumplimiento de las normas, enseñar a los hijos el respeto hacia los demás, hablarles de las metas y ayudarlos a descubrir sus habilidades.

Es importante que los cuidadores sepan que cada niño lleva su ritmo y que en cada espacio hay que saber la función que cumple cada persona en la comunidad para lograr un bien común.

Para crear gente buena a través de la crianza, piensa Guzmán, se deben evaluar falsos paradigmas como la comparación, los regaños insultantes, el exceso de la fuerza, la falta de atención hacia los hijos, ya que los procesos de aprendizaje son individuales y dependen de cómo el ser humano emplea los mecanismos que le permiten analizar y apropiarse de la nueva información, en este caso, de la formación o de los patrones de conductas que están recibiendo.

Este programa está dirigido de forma gratuita a las comunidades y a las escuelas. De hecho, ya fue presentado recientemente en la U.E.P. Colegio San Judas Tadeo, ubicado en la parroquia La Pastora y la meta de Guzmán es atender la demanda y las necesidades de las comunidades capitalinas. “Así como los vecinos se organizan para hacer un taller de reciclaje, por ejemplo, también pueden hacer lo mismo para formarse y ser buenos padres”.

Foto referencial: Cheché Díaz



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