Una de las promotoras del Frente Amplio Venezuela Libre conversó con Crónica.Uno sobre el proceso de creación de esta estructura y sus objetivos. “El Gobierno sabe que si hay condiciones electorales no gana la presidencia”, afirmó. Admite que una de las tareas más importantes de la nueva plataforma opositora es “generar confianza en los venezolanos y entre los actores del frente” que tienen diferencias políticas e ideológicas.

Caracas. Liliana Hernández inició su participación en la política desde el liceo, pero fue a los 22 años cuando se inscribió por primera vez en un partido político. Fue dirigente estudiantil, dirigente juvenil, concejal y más tarde diputada tanto del extinto Congreso como de la Asamblea Nacional. A partir del ascenso a la presidencia de Hugo Chávez en 1998, se ha sumado a todas las coaliciones partidistas opuestas al proyecto encarnado por él y por su sucesor, Nicolás Maduro.

2018 la encontró como parte del grupo organizador del Frente Amplio Venezuela Libre, presentado oficialmente a la opinión pública este jueves 8 de marzo desde Caracas. La plataforma multisectorial heredará los errores, aciertos y aprendizajes de otras dos instancias similares —a las que también perteneció Liliana—: la Coordinadora Democrática que operó entre 2002 y 2004 para conducir la participación ciudadana en el referendo revocatorio contra Chávez y más recientemente, el Movimiento Libertador, que conglomeró a los más diversos sectores sociales en la organización de la Consulta Ciudadana del 16 de Julio.

El objetivo del Frente Amplio, sin embargo, trasciende a sus predecesores, pues no solo trabajará por la obtención de condiciones electorales competitivas y por la convocatoria a unas elecciones presidenciales libres este mismo año, sino que pretende reconstruir el tejido social opositor desmembrado por la crisis humanitaria, la frustración y desconfianza en la dirigencia, la migración masiva de personas y la manipulación del Gobierno a través del uso de programas sociales para comprar voluntades.

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El Frente persigue a su vez elaborar un programa de gobierno de consenso nacional, ganar la elección presidencial y mantener la unidad de objetivos para garantizar el cumplimiento de los compromisos, al menos en el mediano plazo.

Mucha gente dirá que este Gobierno nunca modificará las condiciones. Ante eso uno puede hacer dos cosas: uno, no hacer nada; dos, aprovechar la presión internacional sobre el tema. La elección del 20 de mayo se va a materializar; yo no soy capaz de decirle a nadie lo contrario. Y el Gobierno no quiere ceder porque sabe que si hay condiciones electorales, no gana la presidencia. Nuestra tarea es elevarle el costo interno y externo a las decisiones del Gobierno. Fue un gran logro ver a todos estos sectores sentados juntos. Ahí hay una pluralidad democrática, afirma.

Hernández asegura que la construcción de la confianza entre los integrantes del Frente es uno de los retos.

¿Cuando comenzó y como fue el proceso para estructurar este Frente?

—Desde el año pasado se comenzó a hablar de un Frente pero fue enero de este año cuando se materializaron las conversaciones entre todos los sectores. Nunca hubo una ‘primera reunión’, sino que se fueron dando reuniones bilaterales y poco a poco se fueron incorporando otros sectores. Yo llegué a esta iniciativa cuando las reuniones ya habían avanzado. Los actores centrales aquí son los liderazgos de cada sector.

¿Qué ha sido lo más difícil para llegar hasta el lanzamiento del Frente?

—Tomar la decisión de avanzar todos y sentarnos. Creo que lo más difícil es el desprendimiento, pero la situación del país lo generó. Superar el ‘yo no me siento con fulano porque tengo diferencias’. Entender que hay una diferencia fundamental con el Gobierno que está por encima de cualquier diferencia pequeña que podamos tener entre unos y otros.

¿Cómo se logró que luego de las cosas tan duras que se dijeron dirigentes como Henrique Capriles y Henry Ramos Allup se hayan sentado juntos en la instalación del Frente?

—Ya se habían sentado antes. No podemos llevarnos un crédito que no tenemos (risas). El mérito es de ellos que han venido conversando desde el diálogo en Santo Domingo y pienso que hoy (el jueves) todo se dio con naturalidad. En política a veces puede haber palabras altisonantes de unos y otros pero al final prevalece el respeto porque cada uno representa a un pensamiento, a un sector y a una gente. Y si le estás reclamando respeto al Gobierno, el primero que tiene que respetar eres tú mismo.

¿Este Frente está inspirado en alguna iniciativa latinoamericana o de otras latitudes similar en sus objetivos?

—En todos, pero al mismo tiempo es un frente muy nuestro y está inspirado en la realidad del país. En el documento constitutivo del Frente decimos que será un organismo horizontal donde se respete la autonomía de cada quien y su especificidad, pero además donde exista una representación paritaria, donde nadie diga que tiene más afiliados que otro. Porque aquí no se van a aprobar leyes, se va a deliberar, a construir consensos, a construir estrategias nacionales, estadales o municipales. Entonces no es un asunto de quién tiene más votos. El documento es muy claro: primero hay que constituir esto, conformar la red desde abajo. La semana que viene empieza una réplica de frentes aguas abajo, con otros sectores y en los estados.

¿Si consiguen las elecciones como las están pidiendo, se acaba el Frente o tienen una visión de permanencia más allá de las elecciones como La Concertación de Chile o el Frente Amplio de Uruguay?

—La primera fase nuestra es lograr las elecciones libres, pero vamos a propiciar un escenario de encuentro para construir una propuesta de gobierno ante la seguridad de acceder al poder. La construcción de la propuesta nos compromete a, una vez en el gobierno, ser garantes de que esa propuesta se ejecute. No me atrevo a decir que es un Frente permanente. Pero creo que tiene una fase en este momento que es la lucha por condiciones electorales, que lograda esa fase viene la propuesta de país y eso se va a consultar en las parroquias. La idea es que la gente se organice no solo para luchar por condiciones, sino para decir qué propuestas del Frente le parecen viables o no.

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Si la oposición logra las condiciones, las elecciones y la victoria ¿qué garantiza que no va a pasar lo mismo que pasó con la Asamblea Nacional donde algunos dirigentes comenzaron a actuar como si el triunfo se debía a ellos? ¿Cómo garantizan que no priven los egoísmos personales y la iniciativa pueda tener un empuje de largo aliento pese a las profundas diferencias entre sus factores?

—El rol nuestro es construir la red opositora del país. Con la Asamblea Nacional tuvimos un gran aprendizaje, todos tuvimos un gran contacto cara a cara con la gente durante seis meses antes de la elección. Esa red social se tejió en seis meses, esa oportunidad no la hemos tenido más nunca porque después del 6D-2015 el chavismo rompió las condiciones electorales. La lucha de nosotros tiene que ser exigir condiciones reales. Y por eso fuimos a hablar con el Grupo de Lima, fuimos a la Unión Europea, fuimos a Estados Unidos y a otros países, porque el derecho al voto es un derecho humano y su defensa es universal.

¿De qué depende entonces el éxito o fracaso de este Frente?

—Depende mucho de que eso que se vio hoy (el jueves) aquí en el Teatro Chacao, de que se estructure realmente en todos los niveles hacia abajo, de que se genere la conciencia de que el Frente va a la lucha por las condiciones y que también es un espacio para la organización local, para exigir, cuestionar y denunciar lo que está pasando. Eso hay que consolidarlo desde abajo, con los medios, con las redes, pero lo que más sirve es el cara a cara. Tiene que tener rostro, discurso, propuesta y eso tiene que llegarle a la gente.

¿Cuál es la diferencia entre el Frente, el Movimiento Libertador y la Coordinadora Democrática?

—El Movimiento Libertador era más operativo. Íbamos a una consulta el 16 de julio para presionar al Gobierno, pero era una consulta entre nosotros mismos, las condiciones las poníamos nosotros. Este es un movimiento que lucha en términos afirmativos en la búsqueda de una Venezuela Libre. No es un frente para, ni un frente por, ni un frente contra nadie. No lo compararía tampoco con la Coordinadora Democrática. Hay mucha gente que lo quiere satanizar y creo que es un gran error. No es la Coordinadora. Obviamente queda de parte de cada uno de nosotros que no se convierta en Coordinadora con situaciones como que las decisiones no se den o todo se haga lento. Estos primeros días del Frente serán fundamentales, abiertos, con la gente, donde todo el mundo tenga derecho a expresarse, como lo que ocurrió hoy (el jueves) con el muchacho de la resistencia que se subió a la tarima.

Liliana Hernández confía en la incorporación progresiva de otros sectores Foto: Carlos Crespo

El documento constitutivo habla de elecciones con condiciones este año pero ¿y si no son este año? ¿cómo manejas la frustración de la gente a la que en 2016 le dijiste ‘el revocatorio es este año’ y en 2017 le dijiste ‘este es el año del cambio’?

—Si no son este año, serán el año que viene, pero la Constitución señala que este año corresponden las elecciones presidenciales y sobre eso está montada en parte la presión internacional. Aunque haya la elección en mayo, eso no quiere decir que no se pueda llegar a una negociación para unas elecciones con condiciones en 2018. Si el Gobierno hubiera firmado el acuerdo de los cancilleres del 2 de diciembre pasado, las elecciones serían en junio, que era el plazo de los seis meses. Pero en febrero dicen abril, en marzo dicen mayo y es lo mismo, no hay tiempo de organizar una misión de observación ni de levantar el padrón de miembros y testigos de mesa, solo por mencionar dos tareas.

¿Cómo va a ser la articulación entre partidos y sociedad civil?

—Eso viene esta semana. La idea es que esté un representante principal y uno alterno por cada sector. Y que se establezca un mecanismo de coordinación para la discusión y definición de las estrategias. Bajas las estrategias a las regiones pero dejando libertad para ajustarse la realidad de cada estado. No es lo mismo el enfoque que puedas dar a las actividades en Zulia que en Bolívar. La estrategia en un estado puede ir más dirigida al sector campesino y en otro al industrial. El que sí sería uniforme es el vecinal.

 ¿Quién o quiénes serán los voceros del Frente?

—La idea no es tener un solo vocero sino que de acuerdo con la agenda país, cada sector tenga la vocería. Lo que importa es que exista un gran grupo de coordinación. La dinámica puede llevarnos a designar voceros, pero por ahora no está planteado porque lo más importante de este movimiento es que tiene que generar confianza en los venezolanos pero también entre los actores del Frente. Eso no se teje en un día, si lo decretas dura 48 horas. El padre Virtuoso fue muy acertado cuando usó la palabra construcción. A la gente no le gusta la palabra construcción porque la gente quiere la inmediatez, pero para llegar a un objetivo tienes que construir y la inmediatez no es lo que nos ha dado los mejores resultados. El foco es la operatividad del colectivo, no el protagonismo. Para que los frentes funcionen hay que racionalizar la individualidad y darle mayor peso a la acción colectiva.

¿Tendrán una instancia Ejecutiva?

—Sí, arranca con los 8 sectores que hablaron hoy (el jueves). También habrá un organismo deliberativo integrado por los 8 sectores principales y sus subsectores. Está previsto algo como un consejo consultivo también. Pero lo prioritario ahorita es la parte operativa, mientras cada sector va llenando el organigrama para el órgano deliberativo. Los 8 sectores son: iglesias, trabajadores, empresarios, ONG, partidos, estudiantes, chavismo disidente y Asamblea Nacional. Otros sectores podrían incorporarse.

¿El movimiento Soy Venezuela fue invitado?

—Freddy Guevara es quien tiene mayor comunicación directa con ellos y me consta que ha trabajado muchísimo para lograr su incorporación. Se les invitó a esta actividad y a esta estructura pero no vinieron. No te puedo decir si ellos a la larga se van a incorporar o no.

No es la MUD ni se le parece

El Frente Amplio Venezuela Libre tendrá tres instancias de gobierno a lo interno: una ejecutiva, una deliberante y una consultiva.

La ejecutiva tendrá la tarea de dictar las líneas de acción política a todas las réplicas del Frente a escala nacional. Estará conformada, en principio, por los representantes de los sectores que tomaron la palabra en el Teatro Chacao el jueves: iglesias, trabajadores, empresarios, chavismo disidente, ONG, partidos/MUD, estudiantes y Asamblea Nacional. Pero no se descarta la incorporación de otros sectores como los artistas, deportistas, gremios profesionales y rectores universitarios.

La deliberante estará integrada por dos representantes (uno principal y uno alterno) de cada sector y sub sector. Por ejemplo, en el sector estudiantes tendrán representación los estudiantes universitarios y de educación media tanto pública como privada; en el sector de las iglesias están representadas la iglesia Católica y la Evangélica; los sindicatos tendrán sector salud, educación, petroleros, etc., y así sucesivamente. Hasta el momento son 23 escaños, pero podría ampliarse. Esta instancia formulará, debatirá y presentará propuestas de acción a la instancia Ejecutiva.

La consultiva estará integrada por personalidades destacadas en sus áreas de especialización pero sin representación, por ejemplo historiadores, politólogos, líderes de opinión pública o expertos en determinadas materias. Tanto la instancia ejecutiva como la deliberante podrían elevar consultas a este consejo sobre asuntos puntuales.

El Frente Amplio Venezuela Libre no tendrá —por ahora— un vocero o secretario ejecutivo, sino que su vocería será rotativa dependiendo del tema a tratar. Esa misma estructura intentará copiarse en los niveles estadal, municipal y parroquial, donde se integrarán los dirigentes vecinales.

 Fotos: Carlos Crespo | Crónica Uno



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