La psicopedagoga Martha Millán indicó que niños de barrios La Pedrera y Mamera están acostumbrados a ver cadáveres afuera de su casa o a sujetos armados. Rechazó que sea una conducta normal.

Yohana Marra/@yohanamarra

Caracas. “Mis alumnos me dicen que quieren ser policías para tener un arma legal. Eso es lo que ven en el barrio, donde todo se maneja así, a través de un arma”, soltó la psicopedagoga Martha Millán.

En barrios como La Pedrera y Mamera, en la parroquia Antímano, la violencia es vecina de los niños. Una pequeña de primer grado, por ejemplo, contó a su maestra que no pudo asistir a clases un día porque había un muerto afuera de su casa y su abuela prefirió no salir.

“Ella contó y describió prácticamente lo que vio del cadáver. Dijo que tenía muchos tiros y que estaba todo lleno de sangre”, sostuvo la especialista, quien labora en varios colegios de la zona.

Estas historias se repiten entre los pupitres de varias escuelas, en la parroquia, y día tras día asombran cada vez más a los docentes, quienes han hecho de tripas corazón para evitar que los niños o adolescentes se conviertan en potenciales delincuentes. “Hay muchísimos alumnos que quedan huérfanos porque sus parientes son delincuentes, cada vez es más común”.

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Muchos alumnos son hijos de sujetos que tienen el control delictivo de la zona, según Millán, y en consecuencia tratan de imitar lo que ven en casa. En las escuelas hay actitudes agresivas, por ejemplo, que tratan de atender rápidamente pero en ocasiones no cuentan ni con el apoyo de los representantes.

“Los citamos y no van. Otros prácticamente aplauden lo que hacen los niños. Si citamos a un representante porque un alumno llegó ebrio nos responden: ‘¿usted no toma?’. Por eso es difícil, los padres refuerzan esas conductas negativas”.

Sin apoyo del estado

La psicopedagoga sostuvo que han llevado casos al Consejo de Protección del Niño, Niña y Adolescente, en el municipio Libertador, pero todo está politizado y además, hasta el tope.

“Tenemos un caso muy fuerte de unos hermanitos víctimas de violencia grave en casa. Llevé el expediente con cada detalle de lo que sucede y hace un año que espero respuesta”.

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Destacó que el Estado no tiene campañas de concientización  ni de buena formación en las zonas populares, unas de las más afectadas por la violencia. La educadora estimó que en los centros educativos que trabaja, de 44 alumnos que se gradúan por lo menos matan a cuatro, otros cuatro asistirán a la universidad y el resto se queda por ahí o manejando un jeep.

“Son situaciones que van de la mano con el discurso del Estado, que prácticamente apoya el embarazo adolescente dándoles dinero o diciendo que ser pobre es malo, pero usan camisas y relojes de marca. Los niños ven estas cosas y por eso siempre trato de decirles lo que está mal y que la violencia no puede ser algo normal”.

Según Cecodap durante el año 2015 se reportaron al menos 1.671 casos de violencia escolar en el país, convirtiéndose en el segundo entorno que más afecta a los niños, niñas y adolescentes, después del social. Aumentó 38% con respecto a 2014 que registró 1.210.

Foto referencial: Cheché Díaz


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