Al ingresar al Centro Clínico La Urbina el funcionario de 41 años no tenía signos vitales. Deja a dos hijos varones, uno de nueve años y otro de 19.

Caracas. Willy Valera y Josefina Cáceres se conocieron en la Unidad Educativa Luis Brión hace 24 años. Desde ese momento, cuando apenas eran unos adolescentes, se declararon su amor y se comprometieron a pasar el resto de sus vidas juntos. No obstante, el hampa les interrumpió ese sueño.

“En cuestión de segundos me doy cuenta de que hay un chorrero de sangre en la calle”, narra Cáceres. Ella estaba junto con su hijo de nueve años cuando un antisocial intentó robarle la moto a su pareja. Willy Pedro Valera López, de 41 años, era supervisor agregado de la Policía de Sucre. Tenía 20 años trabajando en este cuerpo policial.

La noche del pasado 24 de octubre la tenía libre. Mientras salía de casa de su mamá en Filas de Mariche, sector Plan de la Avioneta, municipio Sucre, cercana a donde vivía él junto con su familia, un delincuente —que su esposa presume era un adolescente— le disparó en la pierna, específicamente en la arteria femoral a las 7:00 de la noche.  

“Levántate la camisa. Seguro estás armado”. Estas son las últimas palabras que Cáceres recuerda le dijo el homicida a su esposo, quien se encontraba encendiendo la moto para dirigirse a su hogar. Durante el camino al Centro Clínico La Urbina, Valera falleció. “No podía hablar en el carro. Poco a poco se fue desvaneciendo”, describe su cónyuge. Mientras esperaban el transporte para trasladarlo al hospital, el niño se le lanzó encima a su padre, lo abrazó y le pedía que reaccionara. “En ese momento seguía consciente, pero se desangró”, agrega Cáceres.

Por su parte, Cáceres comenta que ese sector es peligroso y conoce varios casos de robos, donde la mayoría de las veces, los que los cometen son menores de edad. Solo esperó cinco minutos en el centro hospitalario para escuchar la noticia que ya sabía pero no quería aceptar: su esposo estaba sin signos vitales.

De acuerdo con el informe de 2017 del Observatorio Venezolano de Violencia (OVV), en ese año le quitaron la vida a un policía diariamente en todo el país. Estimaron que la cifra podría rondar los 400 uniformados caídos a manos de la violencia.

En el Área Metropolitana de Caracas mataron, al menos, a 83 uniformados el año pasado, según un conteo extraoficial de Crónica.Uno. Por su parte, la Fundación para el Debido Proceso (Fundepro) registró que entre 2013 y 2017 asesinaron a 1636 policías, escoltas y militares.

Él era una persona muy centrada y correcta. Amable, cariñosa. Muy entregado a su trabajo pero jamás se olvidaba de nosotros. Era un hombre atento con sus hijos y conmigo, comenta Cáceres. Esta pareja contaba con otro hijo, el mayor, que tiene 19 años.

Una investigación realizada por el abogado e investigador del Instituto de Ciencias Penales de la Universidad Central de Venezuela (UCV), Keymer Ávila, reveló que durante el año pasado, 73 % de los oficiales fallecidos no estaban en ejercicio de sus funciones; 67,9 % no estaban uniformados y 51,8 % no se encontraban identificados como policías. En los casos en los que hubo relación de conflicto (72,8 %) entre la víctima y el victimario no se vinculó con el ejercicio policial.

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