Los trabajadores de los hospitales de Caracas realizaron pancartazos en autopistas y avenidas. Otros que no se quedaron atrás por reclamos salariales fueron los empleados de Corpoelec.

Vecinos de Macarao se quejaron por la falta de agua. Hicieron lo propio los habitantes de la urbanización Miranda y del barrio 5 de Julio en el municipio Sucre, pues tienen 15 días secos.

Caracas. Este lunes 23, comienzo de la última se semana de julio, se hizo sentir en Caracas, debido a las protestas que escenificaron los sectores de la salud y de energía eléctrica exigiendo reivindicaciones salariales, por un lado y, por el otro, los vecinos reclamando agua.

Desde antes de las 8:00 a. m. los trabajadores hospitalarios salieron de los distintos centros asistenciales con sus pancartas en las que se leían “sueldos justos”, “tememos salarios de hambre”, “no me quiero ir del país”, “tenemos hambre”. Frases ya muy comunes en estos 28 días que lleva activo el paro convocado por el gremio de Enfermería.

La diferencia este lunes fue que las pancartas no estuvieron en las puertas de los hospitales sino en las islas y hombrillos de avenidas y autopistas.

Los trabajadores del Padre Machado, del pediátrico Julio Criollo y la Sanidad —cerca de 50— se pararon en la autopista Valle-Coche, dirección El Valle.

No les faltó parlante para hacerse sentir. Hicieron bulla con los pitos y con las consignas que vociferaron. Y eso llamó la atención de más de un conductor que, aunque no detuvo en seco el carro, disminuyó la marcha para leer los letreros y, de paso, hacer gestos de aprobación de la protesta.

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Ni el sol ni el riesgo de estar parados en la autopista los hizo retroceder. Durante toda la mañana estuvieron visibles y no fueron repelidos por algún cuerpo de seguridad. Tampoco los trabajadores del Periférico de Catia, que también tomaron una isla de la autopista Caracas-La Guaira por más de dos horas.

Quienes caminaron un poco más fueron los del hospital J. M. de Los Ríos. Lo hicieron por varias cuadras alrededor del centro. Salieron a las 10:00 a. m. y retornaron a las 11:00 a. m.

El grito de enfermeras y médicos no era solo la consigna de un salario más digno, sino dotación de insumos y medicinas para este nosocomio que además está recibiendo a los pacientes pediátricos de otros hospitales, como el Elías Toro, donde no hay quirófano.

Mientras los del J. M. de Los Ríos, en compañía de sus colegas del Vargas y de la maternidad San Ana, recorrían varias cuadras para que el transeúnte tuviera presente la crisis de la salud, la puerta Tamanaco de la Universidad Central de Venezuela fue cerrada por los trabajadores del Clínico Universitario de Caracas y el gremio de los docentes.

A ellos les enviaron un equipo antimotín. Y ante eso, los protestantes decían “por un gobierno bruto la salud está de luto”. Del Pérez Carreño  —hasta donde llegó María Corina Machado cuya presencia no fue aprobada por los manifestantes— y El Aldogonal también salieron a la avenida.

La protesta no cesará hasta lograr los aumentos justos, recordaron los trabajadores de la salud al ministro Carlos Alvarado.

De hecho, el miércoles 25 saldrán en caravana desde varios puntos de la ciudad hasta la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV).

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Las demandas de este sector son reivindicaciones salariales, seguridad dentro de los hospitales, mejora de la infraestructura y dotación de insumos. Un médico residente en estos momentos no cobra más de dos millones de bolívares mensuales y la quincena de una enfermera no pasa de los 700.000.

 Los energéticos pelando cable

También las cuadrillas de la electricidad amanecieron en paro nacional.

Reinaldo Díaz, miembro del comité ejecutivo de la Federación de Trabajadores del Sector Eléctrico (Fetraelec), dijo que se convocó a una suspensión de las actividades a partir de este lunes 23.

La protesta es por las malas condiciones de trabajo y la falta de mantenimiento en el sistema, lo cual está provocando los apagones; aunque el ministro Luis Motta Domínguez insista en que todo se debe a un “sabotaje”, en una empresa que, cabe acotar, está militarizada desde 2013.

Las protestas en este sector no son nuevas. En marzo también salieron a la calle, precisamente para exigir la actualización del tabulador salarial.

Este lunes un grupo se apostó en las puertas de la central ubicada en La Yaguara, en el Marqués, en Chacao. Situación que se repitió en estados como Zulia y Mérida.

“¿Y el agua pa’cuándo?

El colapso de los servicios públicos parece no estar en la agenda del Gobierno. Por tanto, el cierre de calle es la herramienta de la que echan mano los vecinos, mientras no haya respuestas.

Los servicios básicos están entre los cinco derechos más exigidos durante el primer trimestre de 2018, según el Observatorio Venezolano de Conflictividad Social.

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La falta de luz, de gas y de agua no da tregua en las comunidades que, en detrimento de estos servicios, han hecho 1391 protestas en seis meses, a decir, 8 diarias. Y podría ser más, debido a que muchas no se registran ni siquiera en las redes sociales.

Este lunes 23 a eso de las 8:30 a. m. los vecinos de Las Adjuntas, en la parroquia Macarao, cerraron la principal vía de acceso para demandar agua. Colocaron una barricada con ramas y escombros para impedir el paso vehicular.

Hay sectores en esa parroquia que tienen mínimo 15 días sin el suministro.

Problema que también padecen en la urbanización Miranda y en el barrio 5 de Julio en Petare, municipio Sucre, razón por la cual los habitantes se fueron en horas de la mañana hasta el edificio Giorgio, donde están las oficinas del Instituto Municipal de Aguas de Sucre, a buscar respuestas. Se fueron con las manos vacías.

Fotos y video: Mabel Sarmiento Garmendia/Vecinos


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