Entre todos los compañeros hacen una colecta y les llevan los medicamentos, guantes y tapabocas. Dependen del Gobierno del Distrito Capital, pero la ayuda recibida de parte de esa dependencia ha sido nula, según dijeron los afectados.

Caracas. Amigos, compañeros de trabajo y familiares de los bomberos afectados por la COVID-19 costean los medicamentos, el suministro de tapabocas y guantes de 14 bomberos aislados que están asintomáticos, e incluso el tratamiento de dexametasona en ampollas y ceftriaxona para Yorman Díaz, quien está recluido en la terapia del hospital Periférico de Coche.

La muerte de Juan Lara, primer teniente de los bomberos del Distrito Capital y paramédico de Salud Chacao encendió las alarmas. Su grupo, más de 20, estaba de guardia con él cuando empezó a tener los síntomas, y ahora están bomberos aislados en sus casas.

Además, en la lista de afectados se cuenta a Yorman Díaz, de 43 años, quien con los síntomas ya manifiestos fue buscando atención a un CDI y a los hospitales Pérez Carreño, Vargas y el Clínico Universitario. En todos le decían que no, pese a que los dos últimos son centinelas. La razón es que no había respiradores disponibles. 

En una ambulancia particular sus compañeros lo llevaron al hospital de Coche, donde al final lo internaron. 

La noche del 12 de julio por la cuenta de Twitter Pandemia Venezuela salió la denuncia que hizo luego de pasar 24 horas sin atención médica. También se quejó, pues a su esposa le dijeron que estaba recuperándose, cuando en realidad está en cuidados intensivos.

Su esposa no se ha movido del hospital. Yorman tiene dos niños pequeños a los que durante estas dos últimas semanas ha visto poco, debido a que ha estado de guardias continuas. Ahora se rumoró sobre su traslado a otro hospital.

Una fuente cercana a él contó que todas las semanas, desde el pasado 11 de junio, les hacen pruebas diagnósticas, pero que en el caso del grupo de Juan Lara todas salían negativas. De hecho, Lara tenía 14 días sintiéndose mal para cuando se agravó y falleció en el hospital Victorino Santaella de Los Teques, justamente hace una semana.

Sobre la cadena de contagio es difícil determinar, debido a que este grupo estuvo haciendo muchos rescates en el río Guaire y atendiendo eventos ocasionados por las lluvias recientes.

Desde que se presentó la emergencia la ayuda por parte del Gobierno de Distrito Capital ha sido nula. Por tanto, sus compañeros se organizaron en un grupo y todos colaboran para adquirir los medicamentos y los equipos de protección que deben llevar al hospital.

Hay comerciantes que hacen donativos, al igual que Salud Chacao. Para los que están aislados en sus hogares buscan el diclofenac potásico, ibuprofeno de 400 mg, medicamento que deben tomar cada 6 horas. Vale destacar que el gobernante Nicolás Maduro en más de una oportunidad dijo que tenía un “arsenal terapéutico” para tratar la pandemia. 

Extraoficialmente se conoció que a la familia de Lara, debido a las constantes denuncias, la mandaron a callar, y a Yorman le sugirieron que guardara silencio. Incluso le quitaron el celular luego de que hiciera dos videos cuando estaba pidiendo que lo trasladaran a un centro centinela.

El hospital de Coche fue reinaugurado el pasado 16 de junio, tras casi ocho meses cerrado por remodelación. Se supo que hay internados con COVID-19 funcionarios ligados al gobierno de Nicolás Maduro. 

Ahí funciona una unidad de cuidados intensivos situada en el piso 3, que dispone de ocho cupos, una sala de aislamiento y 18 camas de hospitalización.

Los pacientes sospechosos de tener la enfermedad pasan por el triaje de la carpa instalada en el estacionamiento. Pero el personal general no tiene acceso a esa área. En este centro no está funcionando la cocina y no todo el equipo de salud está yendo a sus departamentos. Muchos tienen miedo de dar información y denunciar incluso que les faltan los equipos de  bioseguridad.

Médicos en la línea de la COVID-19

Para el 12 de julio Mauro Zambrano, dirigente sindical de Hospitales y Clínicas de Caracas, creador del Monitor Salud, llevó a 15 la cuenta de los trabajadores del sector fallecidos a causa del virus.

La mayoría de los decesos ha ocurrido en el Zulia y, de acuerdo con el dirigente, son contagios que se dan en el desempeño de sus funciones y que además no han sido incluidos en el reporte oficial.

De todos los decesos registrados hasta el 11 de julio, 85 en total, 12,75 %, son del personal de salud. Ahora a la primera línea de afectación se suman los 14 bomberos aislados que están asintomáticos. 

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