184 privados de libertad murieron por problemas de salud en 2020

tuberculosis/Una Ventana a La Libertad/en calabozos

Al menos 85 % de los fallecidos fueron por tuberculosis y desnutrición, las causas principales de las muertes dentro de las cárceles de Venezuela, según el informe anual 2020 del Observatorio Venezolano de Prisiones.

Caracas. Durante el año 2020 murieron 184 privados de libertad por condiciones de salud. Esta cifra representa más de la mitad de los fallecidos, específicamente 63,01 %, según el informe anual del Observatorio Venezolano de Prisiones (OVP).

Al menos 85 % de las muertes registradas están asociadas a tuberculosis y desnutrición, mientras que 15 % corresponden a enfermedades como hepatitis, cuadros diarreicos, obstrucción intestinal, personas con diabetes o con crisis convulsivas, que no recibieron tratamiento.

Carolina Girón, directora general del OVP, explicó que 60 % de los casos eran de desnutrición severa y esto empeoró los cuadros de salud de los detenidos, pues hasta una gripe podría tratarse de una situación delicada.

La tuberculosis es una enfermedad típica de las cárceles y en Venezuela contábamos con los tratamientos, pero eso no está llegando a los centros penitenciarios. Con la desnutrición en los centros penitenciarios cualquier enfermedad que no es atendida puede llevar a la muerte, hasta una simple gripe, dijo la abogada y defensora de los Derechos Humanos de los privados de libertad. 

Al menos 95 % de los reos que murieron presentaban desnutrición, según la documentación del OVP. Girón, denunció que los presos no reciben atención médica, excepto cuando ya su cuadro médico es delicado que son trasladados a un hospital. Generalmente en los penales los funcionarios alegan que necesitan una orden del tribunal para llevar a los detenidos a un centro de salud, o que no tienen transporte para su traslado. 

Familiares de los detenidos en los calabozos de Boleíta llevan comida y agua a diario porque esto no se lo ofrecen en ese centro de detención. Foto: Tairy Gamboa

De acuerdo con la investigación, en los penales no hay espacios destinados para la atención médica de los reclusos, algunos han cerrado o fueron habilitados con otros fines. Además no hay insumos ni personal médico. En ciertos penales son las enfermeras quienes han tenido que asumir muchas de las responsabilidades asociadas a la salud de los privados de libertad, indica el informe.

El año pasado las muertes por motivos de salud incrementaron 178,7 % con respecto al 2019, cuando se registraron 66 fallecidos. Estas cifras han aumentado desde 2017, año en el cual el OVP documentó 28 decesos y en 2018 hubo 40.

El OVP también registró que 114 presos murieron por hechos violentos. Una de las causas de la violencia dentro de los penales es el hacinamiento y según el informe anual las cárceles venezolanas tienen una sobrepoblación de 173,83 %, la capacidad de los penales para albergar a 21.848 personas, pero la población reclusa es de 37.543.

COVID-19 en las cárceles y calabozos

El 13 de marzo de 2020 el Estado venezolano confirmó los dos primeros casos de COVID-19 en el país y anunció el confinamiento para prevenir los contagios. Dentro de estas medidas fueron suspendidas las visitas a cárceles y calabozos policiales y por lo tanto los familiares no podían llevarles agua o comida a los detenidos. 

El OVP asegura que la pandemia incrementó los problemas en cárceles y calabozos. Foto: Tairy Gamboa

La pandemia incrementó los problemas dentro de estos recintos y especialmente los casos de desnutrición, porque son los parientes quienes se encargan de la manutención de los reclusos diariamente. Girón, aseguró que el Estado sigue incumpliendo su responsabilidades dentro de los penales y centros de detención preventiva, los cuales están diseñados para albergar a los detenidos por un lapso no mayor a 72 horas. 

Durante la pandemia no llegaban los alimentos a los centros penitenciarios, esa responsabilidad se la dejan a los familiares cuando es responsabilidad del Estado. En el contexto de pandemia se incrementó la desnutrición y no hubo protocolo para atender a los presos en la pandemia ni con medicamentos, ni con acceso al agua, ni con visitas, dijo la directora de la organización no gubernamental.

En el informe anual constataron que hubo presos que presentaron pérdidas de peso de entre 40 y 50 kilos.

Según la información oficial que recabó el OVP en los penales y centros de detención preventiva hubo 135 casos de COVID-19. En el Centro de Formación Hombres Nuevos Carúpano, en el estado Sucre, tres funcionarios contrajeron el virus y un recluso murió, confirmó la alcaldesa de Carúpano, Nircia Villegas. 

Mientras que en los calabozos hubo 130 contagiados y uno falleció. Se trata de Erick Echegaray, preso político desde 2010, que se encontraba en la sede del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) de El Helicoide.


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