2022 fue un año de inacción y oportunidades perdidas para un CNE que ni siquiera terminó con los rectores completos

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Desde los ocho meses sin nombrar el reemplazo de Tania D’Amelio (ahora magistrada) hasta el silencio total en cuanto a operativos especiales o la municipalización de puntos del Registro Electoral, el 2022 fue un año más negro que gris para el CNE.

Caracas. El año 2022 era uno que al no ser electoral parecía en sus comienzos que permitiría al Consejo Nacional Electoral (CNE) adelantar muchas de las materias pendientes. Nada más alejado de la realidad. Fue un año en el que el órgano comicial fue más protocolar que nunca y no avanzó en casi nada.

No es que las visitas y encuentros del presidente Pedro Calzadilla con autoridades electorales de otros países como Benín, Turquía y Argelia, ni las reuniones con los embajadores de México, Argentina, Surinam, Líbano, Nigeria y Palestina, no sean importantes, pero las prioridades en el 2022 del CNE se alejaron mucho de las que debieron ser.

Para empezar, este año el CNE contaba con una lista de recomendaciones que dejó en el país la Misión de Observación Electoral (MOE) de la Unión Europea (UE), que participó en las regionales del 2021, sobre cómo mejorar los procesos comiciales en el país. Poco o nada de esta lista se materializó.

Nélida Sánchez, coordinadora nacional de contraloría de Súmate, lo destacó en entrevista con Crónica.Uno:

Se hicieron recomendaciones por parte de la MOE-UE para el tema de la regulación de la campaña y tampoco se trabajó al respecto. Una sola iniciativa que fue presentada al directorio por parte del vicepresidente Enrique Márquez en materia de reglamento y, lamentablemente, no se aprobó, comentó.

Además, Sánchez recordó que al tratarse de un año no electoral se pudo haber al menos avanzado en materia de leyes, con el CNE presentando, tal y como su iniciativa legislativa se lo permite, instrumentos necesarios como una Ley de Financiamiento y una Ley de Referendos. Esta última es una deuda de más de 23 años.

El saldo es un saldo rojo, poco productivo. ¿En qué se avanzó? En relaciones públicas y actividades dirigidas a la formación del personal, resumió Sánchez.

Un punto crítico que el CNE ignoró durante todo el año fue el Registro Electoral (RE), el cual tiene una brecha que Súmate estima en más de tres millones y medio entre los votantes potenciales (mayores de 18 años) y votantes inscritos.

Lejos de crecer en número, como lo dicta la lógica, la inactividad del CNE llevó a que la combinación de pocas inscripciones, depuraciones y muertes hicieran que en el RE la cantidad total de votantes habilitados para participar en una elección cayera.

Se pudieron haber hecho jornadas especiales para la inscripción de los votantes o la municipalización de los puntos del RE (solo hay uno por cada estado), fue algo que se pidió mucho y no se dio, comentó.

Lejos de ser algo incidental o casual, la negativa del CNE en responder a los petitorios de la municipalización del RE hechos por organizaciones y partidos políticos, e inclusive el no prestar una máquina para registrar jóvenes en un acto cultural promovido por Voto Joven, reflejaron una intención en ignorar esta materia.

Solo falta la voluntad de hacer las cosas. El exhorto y el llamado al CNE es que recuerde las funciones que le da la Constitución, debe garantizar la oportunidad y el derecho de los ciudadanos de inscribirse, insistió Sánchez.

Ocho meses y contando con un directorio “mocho”

Algo particular que ocurrió en el 2022 fue el nombramiento de un nuevo Tribunal Supremo de Justicia, algo que no debería de ninguna forma afectar el funcionamiento del CNE salvo por el hecho de que, al momento de nombrarlo, la Asamblea Nacional colocó en la lista de magistrados a Tania D’Amelio, quien era una de las cinco rectoras principales del órgano comicial.

El nombramiento se llevó a cabo el 26 de abril y en el CNE la salida de D’Amelio se trató como una jubilación. Se especuló mucho sobre quién podría ser su sucesor, pero luego de uno, dos y tres meses sin que este se nombrara, quedó claro que había una intencionalidad en no hacerlo.

En total ya han sido ocho los meses en los que el CNE no ha trabajado a nivel completo de sus capacidades por la salida de D’Amelio. Sin embargo, el principal golpe no es dentro del CNE, sino dentro de dos de sus tres órganos subalternos.

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Tania D’Amelio. Foto: AVN

D’Amelio era la presidenta de la Junta Nacional Electoral y miembro de la Comisión de Registro Civil y Electoral. Su salida y el no nombramiento de alguien para ocupar su vacante afectó directamente la posibilidad de trabajar en el catastro de centros electorales y en el RE.

Hasta la fecha de la elaboración de este artículo, en el apartado web del CNE donde se nombra a sus autoridades, D’Amelio sigue apareciendo como rectora principal.

Nélida Sánchez recomendó al CNE que, dado que en el 2024 y el 2025 se supone que se realizarán elecciones, que dé prioridad al RE y a la designación del reemplazo de D’Amelio, esto para que el 2023 no sea, como el 2022, un año desperdiciado.

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