A través del lente de G. Galo, el documental trasciende el relato migratorio para convertirse en un retrato íntimo sobre la complicidad entre un nieto y su abuela. Entre la cotidianidad de una sala y un viaje de retorno a Italia, la obra captura la transformación de Lucia Luciana en un símbolo de desarraigo, memoria y la aceptación definitiva del porvenir.

Caracas. Es común celebrar el poder del vínculo de un nieto con su abuela. El sentimiento que surge entre ambos suele ser único. Por un lado, la abuela deja a un lado la rigidez de la crianza; por el otro, se abre una puerta que invita a la complicidad. Esa simbiosis genera recuerdos que acompañan y consuelan por siempre.

G. Galo es un joven cineasta que supo leer el contexto de su país y el momento en el que se encontraba su abuela, Lucia Luciana, una italiana que llegó a Venezuela en 1957, en esos años en los que Europa había sido devastada y el país suramericano era la promesa para muchos que deseaban vivir lejos de los conflictos.

Pero décadas después, en 2016, en medio de la tragedia que atravesaba el país, el realizador emprende junto con su abuela un viaje a Italia. Allá, en esa tierra que ella había dejado atrás hacía décadas, debe decidir si se convertiría nuevamente en migrante. Venezuela no parecía entonces una opción para retornar.

Sursum corda, amore
Sursum corda, amore es un ejercicio de memoria familiar y de vida

Sursum Corda, amore es el nombre del documental que registra ese proceso. Una obra familiar e íntima que sabe hacer de lo cotidiano un cuadro digno de galería. Una sala no es solo una sala: es toda una composición repleta de la rutina y sus objetos, todo captado milimétricamente por un lente que se mueve en la realidad más cercana para presentar unas vidas que inician un viaje para revelarse y descubrirse.

Es ahí, en cada paso y en cada oración, donde Galo realza a un personaje que se apodera de la obra. Una fuerza que parece haber estado contenida para ese momento: estar frente a la cámara y contar lo que tiene que contar; emprender un viaje que también será el último.

Sursum Corda, amore es un documental que parte de la migración, pero sería mezquino dejarlo solo en ese enunciado. Es una película sobre el amor de un nieto a su abuela, un sentimiento que comprende las vorágines de la vida y el atravesar juntos ese momento hacia lo desconocido; eso desconocido que termina siendo definitivo.

Sursum Corda, amore
Sursum Corda, amore se estrenó el 12 de marzo de 2026 en la cartelera venezolana

Es la historia reciente de Venezuela, pero desde una perspectiva que no es la mediática ni la estadística. Deja a un lado la obviedad para contar las contundentes menudencias que realzan los cambios en la vida, esas que alteran la cotidianidad y los estados de ánimo hasta llegar a la confesión.

Sursum Corda, amore es de esas obras conmovedoras cuya intimidad es universal. Son los sentimientos de una familia que se vuelven reflejo de una sociedad que entiende la partida, el desarraigo y el reencuentro; la aceptación del porvenir y la confesión de lo vivido.

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