La investigación presentada este jueves, 7 de mayo, demostró que el acceso a los servicios básicos muestra un estancamiento crítico que afecta sin distinción a todos los sectores de la sociedad. De 11.352 hogares entrevistados la mayoría reportó fallas severas en el suministro eléctrico y de agua.
Caracas. Aunque 29 % de los hogares en 23 estados del país recibe suministro de agua a diario, solo 19 % dispone del servicio de forma continua. La mayoría de las familias dependen de sistemas de almacenamiento que ponen en riesgo la salud. Así lo reveló la última Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).
La investigación dada a conocer este jueves, 7 de mayo evidencia un estancamiento crítico en el acceso a los servicios básicos, una problemática que atraviesa sin excepción a todos los estratos sociales.
Entre los 11.352 hogares encuestados desde marzo hasta junio de 2025, la mayoría denunció interrupciones graves en el suministro de electricidad y agua potable, lo que viene a confirmar el frágil estado de la infraestructura a nivel nacional.

Anitza Freitez, coordinadora de la Encovi y directora general del Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales (IIES-UCAB), indicó que, en relación con la electricidad, aunque en el país el 90 % de los hogares tiene acceso a la red pública, solo el 10 % dispone de energía eléctrica de forma constante.
El resto padece interrupciones diarias y fluctuaciones de voltaje que dañan los electrodomésticos.
Colapso ambiental y sanitario
Otro de los servicios que muestra una marcada deficiencia es la gestión de los desechos sólidos. La investigadora indicó que solo el 64 % de la población cuenta con servicio de aseo urbano a domicilio y apenas el 13 % de estos casos recibe la recolección de forma diaria.
“Esta situación obliga a gran parte de los venezolanos a usar métodos inadecuados como el uso de contenedores al aire libre, el vertido de desechos en cuerpos de agua o la quema de basura. Estas prácticas generan focos de contaminación que afectan directamente la salud de niños y adultos mayores en las comunidades”,
señaló Freitez.
La undécima edición del estudio también reveló un cambio drástico en la estructura demográfica del país. Como consecuencia directa de la crisis y el proceso migratorio registrado a partir de 2015, la población real del país se sitúa en 28,5 millones de personas.
De acuerdo con Freitez, esa cifra es muy inferior a los 34 millones que proyectan las instituciones oficiales como las Naciones Unidas.

El éxodo masivo de ciudadanos, principalmente jóvenes en edad productiva, se refleja en un envejecimiento acelerado. Los datos reflejan que en la actualidad el 15 % de la población tiene 60 años o más, lo que representa a 4,5 millones de adultos mayores que demandan servicios para los cuales el país no tiene capacidad de respuesta.
“Venezuela perdió su bono demográfico, es decir, esa ventana de oportunidad donde la mayoría de la población está en edad de trabajar e impulsar la economía. Este fenómeno también redujo el tamaño de las familias, que ahora promedian tres integrantes”, enfatizó

Dentro de esta nueva estructura familiar, es la mujer quien asume la jefatura del hogar, un rasgo que, de acuerdo con Freitez, diferencia a Venezuela de otros países de la región.
Crisis de salud y automedicación
El documento expuso que la salud es uno de los aspectos en los que la población enfrenta mayores dificultades.
Aunque cerca de 4,5 millones de venezolanos reportan problemas de salud, solo el 60 % busca atención médica. El resto, integrado por un 40 %, opta por automedicarse o restarle importancia a los síntomas debido a la falta de recursos y los altos costos de las consultas privadas.
La información recopilada en el estudio también arrojó que el sistema público muestra un deterioro en los ambulatorios de Barrio Adentro, lo que empuja a los pacientes a acudir a la red hospitalaria. La investigadora señaló que la mayoría de los venezolanos debe costear sus propios medicamentos, lo que sitúa al país con uno de los gastos de bolsillo más altos de la región.
Brecha educativa y deserción
En cuanto a la educación, la información recabada mostró una marcada desigualdad en el acceso a la formación académica.

Freitez explicó que las brechas de cobertura educativa para la población de 3 a 24 años, que se ubicaban en 30 % entre el quintil más pobre y el quintil más rico, se profundizaron hasta alcanzar un porcentaje de 44 % durante 2025. Además, el factor económico empuja a los jóvenes de entre 18 y 24 años a abandonar las aulas para buscar empleos precarios.
“Preocupa especialmente que un tercio de los niños entre 3 y 5 años permanezca fuera del sistema escolar, lo que les impide adquirir las destrezas básicas para su formación futura”.
La encuesta subrayó que un aproximado del 40 % de los estudiantes venezolanos no asiste a clases de forma regular. En las entrevistas, las familias identificaron las fallas constantes en el servicio eléctrico y la falta de transporte como los principales obstáculos que impiden la normalidad escolar.
Desatención escolar
La investigación atribuye las inasistencias al impacto del llamado “horario mosaico” y las huelgas docentes, derivadas de la crisis laboral del sector.
“Curiosamente, aunque la falta de comida en los planteles es un problema grave, los representantes ahora mencionan los fallos de los servicios públicos como la razón principal por la que sus hijos faltan a clases”.
El Programa de Alimentación Escolar (PAE) atraviesa su peor momento en términos de regularidad. Aunque dos tercios de los estudiantes reportan que el programa existe en sus escuelas, el servicio es intermitente. En 2022, 43 % de los beneficiarios recibía comida a diario, pero esa cifra se desplomó al 29 % en la última medición.

Ante este panorama, la investigadora presentó una serie de propuestas de políticas públicas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Estas son algunas de ellas:
- Recuperación del sistema de atención primaria en salud: revisión y corrección de las distorsiones de funcionamiento en los servicios de atención primaria para evitar la saturación de hospitales de referencia.
- Reducción del gasto de bolsillo: impulsar un programa de subsidio de medicamentos para tratar enfermedades crónicas
- Rehabilitación del sistema eléctrico nacional
- Normalización del suministro continuo de agua de mejor calidad para todos los hogares.
- Ampliación del acceso a la educación inicial mediante estrategias convencionales y no convencionales
- Reforma de la oferta curricular de la educación secundaria
- Apoyar a niños, niñas y adolescentes con el suministro de dispositivos para la realización de actividades educativas
Lea también:
ONG Prepara Familia: solo 18 % de las madres en hospitales recibe apoyo del Estado

