Expertos aseguraron a Crónica Uno que Ciudad Guayana no cuenta con un relleno sanitario, y que Cañaveral representa otro vertedero a cielo abierto como Cambalache, al carecer de una infraestructura técnica para un correcto manejo de los desechos
Puerto Ordaz. Aunque en Ciudad Guayana se destinó un terreno como “relleno sanitario”, expertos en materia ambiental y legal sostienen que se trata de un vertedero más a cielo abierto, al igual que otros más de 30 que existen en el país, y que generan un impacto negativo en el medio ambiente, como contaminación de suelos, aguas y afectaciones sobre comunidades cercanas a estos espacios.
La situación no solo implica acumulación de basura, sino riesgos sanitarios y ambientales para las comunidades cercanas y posibles afectaciones sobre cuerpos de agua y suelos.
El ingeniero ambiental Carlos Unshelm aclaró que en el país no existen rellenos sanitarios reales.
“Acá en Venezuela desconozco su existencia. Lo que tenemos son prácticamente vertederos, algunos controlados y otros, la mayoría, vertederos a cielo abierto”, afirmó a Crónica Uno.
Unshelm explicó que un relleno sanitario es una obra de ingeniería diseñada para garantizar una disposición final segura de los desechos sólidos, minimizando impactos sobre la salud y el ambiente.
En cambio, lo que existe en el país son vertederos, que no son más que lugares de acumulación de residuos “en forma indiscriminada, sin recibir ningún tratamiento sanitario ambiental ni control técnico”.
Recordó que para hablar de un relleno sanitario se requiere sistemas de impermeabilización, barreras que impiden filtraciones hacia la tierra, control de gases y manejo de lixiviados, líquidos contaminantes que desprende la basura al descomponerse, para evitar contaminación de suelos y aguas.
La ausencia de estos mecanismos aumenta el riesgo de filtraciones y de afectaciones ambientales en las zonas cercanas a los vertederos.

Sin control
Cada día, cientos de toneladas de basura terminan en un espacio que organizaciones que defienden el cuidado del medio ambiente sostienen que no cuenta con las condiciones técnicas necesarias para operar como relleno sanitario.
Esto fue justamente lo que se advirtió en Ciudad Guayana cuando se anunció la construcción de un relleno sanitario en la zona de Cañaveral, por su cercanía al río, una preocupación frecuente en proyectos de disposición de desechos por el riesgo de contaminación del agua.
Hoy, es allí donde se destinan finalmente los desechos sin que el lugar cuente con una infraestructura técnica apta para su manejo, como plantas de tratamiento, sistemas de control ambiental y áreas impermeabilizadas.
“La extracción de gases provenientes de la descomposición de los desechos orgánicos es una actividad muy importante que requiere de un riguroso control”, señaló Unshelm.
También se refirió a la importancia del manejo de lixiviados mediante sistemas de tuberías y plantas de tratamiento, así como las etapas de clausura y posclausura de estos espacios, procesos que buscan reducir daños ambientales incluso después del cierre de los vertederos.
Los lixiviados, líquidos que se generan por la descomposición de los residuos y el contacto con el agua, requieren tratamiento especializado para evitar contaminación ambiental.
Caso Ciudad Guayana
El 30 de septiembre de 2012, el entonces gobernador de Bolívar, Francisco Rangel Gómez, anunció la clausura del vertedero de Cambalache, lo cual se haría en los cinco años siguientes al anuncio. Esto incluía su saneamiento y la apertura de un relleno sanitario.
Sin embargo, la clausura se dio de manera improvisada en octubre de 2014, tras protestas de los habitantes de Cambalache, debido a las constantes quemas de basura en la zona, una práctica común en muchos vertederos para disminuir el volumen de residuos, que afectaban su salud, además de convivir entre la basura.
La promesa de sustituir el vertedero por una infraestructura adecuada terminó convertida en otra deuda pendiente en materia ambiental.
Entonces se anunció Cañaveral como el lugar donde se construiría el relleno sanitario con una inversión de 2.500 millones de bolívares. Debió estar listo en 2016, pero fue hasta 2022 cuando la administración de Fospuca comenzó a adecuar el terreno para la disposición final de los desechos.
No obstante, expertos insisten en que no cumple con los requisitos para calificarlo como un relleno sanitario. La diferencia entre lo prometido oficialmente y las condiciones reales del sitio se mantiene como uno de los principales cuestionamientos de especialistas y ambientalistas.
Como referencia mundial, el geógrafo Gustavo Veitia presentó el caso del relleno sanitario de Sudogwon, en Corea del Sur, considerado un modelo de gestión integral de residuos sólidos.

Falso relleno
Veitia explicó que este relleno sanitario procesa desechos de unos 25 millones de personas e incorpora reciclaje, recuperación de biogás, gas generado por la descomposición de residuos orgánicos, y generación de energía.
En comparación con la realidad venezolana, Veitía expuso que “en el país no existen rellenos sanitarios técnicamente hablando, solo vertederos a cielo abierto. Se estiman unos 35 a nivel nacional que no cumplen con los criterios técnicos, sanitarios y ambientales que deben regir dichas instalaciones”, afirmó Gustavo Veitia.
“La ciudad no posee un relleno sanitario, nunca lo ha tenido. Eso es mentira que Cañaveral es un relleno sanitario”,
agregó Veitia.
Para Veitia, lo ideal es desarrollar el “Complejo Ambiental Cañaveral”, y que no solamente sea un espacio de disposición final de desechos, sino un centro integral para reciclaje y aprovechamiento de residuos, incluidos clasificación de materiales reutilizables y recuperación de desechos con valor económico.
“La propuesta es crear el Complejo Ambiental Cañaveral, con recuperación de gas, reciclado y una cantidad de elementos como lo vemos en Corea”, explicó.

Relleno sanitario: una promesa electoral
El relleno sanitario de Ciudad Guayana se usó como promesa electoral desde 2012. Cambalache, vertedero ubicado en la parroquia Unare y en la propia comunidad del mismo nombre, ya estaba colapsado desde 1995.
Por ello, la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) llegó a adecuar el terreno para un relleno sanitario ubicado en el sector El Pinar, en San Jacinto, en la vía a Ciudad Bolívar.
El exdiputado del Consejo Legislativo del estado Bolívar, César Ramírez, declaró entonces que para ello se respetaron todas las especificaciones técnicas para un verdadero relleno sanitario, como fosas impermeabilizadas, balanzas, obras civiles, entre otros.
El espacio se entregó a la entonces alcaldesa de Caroní, Pastora Medina, pero la obra no se puso en funcionamiento y se perdió la inversión. En consecuencia, Cambalache continuó como vertedero hasta 2014.
A pesar de los proyectos anunciados durante años, Ciudad Guayana sigue sin contar con un relleno sanitario que cumpla plenamente con los criterios técnicos señalados por especialistas.

Falta de institucionalidad
El abogado Omar Martínez afirmó que hay “una falta de institucionalidad fuerte, una debilidad económica e institucional en los municipios (…) y una ausencia total de infraestructura para el tratamiento y la disposición final ecológicamente racional”.
Alertó que esta situación ha llevado a depender “crónicamente de vertederos controlados o de simples botaderos a cielo abierto”.
Expertos insistieron en la necesidad de clausurar antiguos vertederos, fortalecer financieramente a los municipios, que son los responsables directos del manejo de desechos sólidos, y promover alianzas entre alcaldías, universidades, empresas y comunidades.
Asimismo, se insistió en la importancia de la educación ambiental y del cambio cultural en torno al manejo de residuos. Mientras las soluciones estructurales continúan pendientes, los vertederos a cielo abierto siguen formando parte del paisaje cotidiano y de los problemas ambientales no resueltos en gran parte del país.
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