Derrames petroleros amenazan a 15 especies de aves playeras en costas venezolanas. Foto: Cortesía/Crónica Uno

 Científicos y organizaciones civiles alertaron que la falta de monitores públicos oculta el declive de las poblaciones de especies marinas, mientras que comunidades de pescadores reportan síntomas médicos y alteraciones genéticas vinculadas a la persistente contaminación por crudo.

Caracas. Al menos 15 especies de aves pertenecientes a ocho familias enfrentan el riesgo de desaparecer de las costas venezolanas debido a la contaminación constante causada por los derrames petroleros. Así lo advirtieron especialistas y biólogos durante un foro académico realizado el pasado 15 de mayo en la Universidad Central de Venezuela (UCV).

El hallazgo se suma a las alertas sobre el deterioro ambiental en zonas costeras del país, donde organizaciones ambientalistas y científicos denuncian desde hace años la ausencia de controles, monitoreo oficial y planes de contingencia frente a los vertidos de hidrocarburos, derrames de petróleo y sus derivados.

En la costa occidental del estado Falcón la situación resulta crítica para los ecosistemas, especialmente para las aves playeras.

Sandra Giner, bióloga, magíster en ciencias biológicas de la USB y doctora en ecología, explicó que un estudio realizado entre 2019 y 2026 identificó entre las especies más afectadas a aves marinas y pelágicas, como salteadores, gaviotas, petreles, albatros, pelícanos y bobas, depredadoras tope, ubicadas en la cima de la cadena alimenticia, que se alimentan de peces y moluscos.

Venezuela cuenta con una notable diversidad de aves acuáticas residentes y migratorias que dependen de 4261 kilómetros de costa continental e insular, además de una extensión marítima de 700.000 kilómetros cuadrados.

Esta superficie alberga humedales como playas rocosas, lagunas costeras, salinas, manglares, planicies intermareales, zonas que quedan expuestas cuando baja la marea, praderas, herbazales inundables y algas.

Las aves playeras son las más afectadas. Foto archivo

Impacto del crudo

Estas condiciones convierten a la costa venezolana en un hábitat ideal para la reproducción de especies que anidan en las playas. Giner señaló que los humedales también funcionan como refugio y parada invernal para aves migratorias debido a su alta concentración de alimento.

Sin embargo, los análisis globales sobre las especies presentes en Venezuela indican que 44% de las aves acuáticas y el 54% de las marinas presentan poblaciones en descenso. Esta situación se refleja con mayor claridad en el Golfo de Venezuela y en localidades como Punta Caimán, donde se han registrado derrames petroleros recurrentes.

“El crudo genera dos tipos de daños en los animales. El primero es mecánico y ocurre por el contacto directo con el plumaje, fenómeno conocido como petroleado, el cual elimina la movilidad, impide la alimentación y altera la termorregulación, lo que causa la muerte o el fracaso migratorio”,

explicó Giner

La investigadora, coordinadora de proyectos de conservación de aves playeras y del observatorio de aves urbanas en el Jardín Botánico de Caracas, explicó además que las aves se contaminan mediante la ingesta de petróleo durante el acicalamiento o por el consumo de presas contaminadas, lo que provoca toxicidad gástrica y hepática, afectaciones en el estómago y el hígado.

Esto afecta órganos vitales y disminuye la capacidad de supervivencia y reproducción de las especies.

Lago de Maracaibo
En el Lago de Maracaibo los pescadores reportan afecciones a la salud. Mariela Nava

Sin monitoreo oficial

Aunque las 15 especies de aves playeras afectadas permanecen bajo observación, Giner enfatizó en que la cifra representa un subregistro debido a la ausencia de monitoreos oficiales posteriores a los incidentes, la falta de protocolos gubernamentales de rescate y la inexistencia de programas públicos de rehabilitación, destinados a rescatar, limpiar y recuperar fauna afectada por contaminación.

Ambientalistas han alertado que la falta de seguimiento impide conocer con precisión cuántas aves han muerto o abandonado las rutas migratorias en los últimos años.

En el santuario ecológico intermareal de Punta Caimán, ubicado en el estado Falcón, a unos 20 kilómetros del Complejo Refinador de Paraguaná, la contaminación alcanzó un punto crítico.

Esta barra posee extensas planicies fangosas y manglares donde se refugian hasta 4000 ejemplares de 23 especies de aves playeras, en su mayoría migratorias.

En 2025 se contabilizaron allí 1600 individuos de playero pecho rufo, una cifra de relevancia continental para esta especie casi amenazada, categoría previa al riesgo formal de extinción.

Opacidad y deterioro

La experta destacó que las inspecciones de campo en Punta Caimán revelaron la presencia de charcos de petróleo en la zona intermareal, franja costera que se cubre y descubre con las mareas durante 2019, 2020 y 2021, producto de filtraciones en el oleoducto, tubería utilizada para transportar petróleo que corre paralelo al Golfete de Coro.

“En esas ocasiones se constató la muerte de invertebrados y peces. Aunque la industria petrolera aplica parches en las tuberías, no implementa planes de contingencia para la recuperación del sustrato”,

indicó.

Las advertencias sobre el deterioro de la infraestructura petrolera coinciden con el aumento de denuncias comunitarias y reportes independientes sobre derrames en las costas venezolanas durante los últimos años.

En 2025, la falta de mantenimiento del terraplén provocó su colapso parcial por efecto del oleaje, lo que dejó tramos de tuberías expuestos a la erosión marina, desgaste causado por el oleaje y las corrientes del mar.

Más recientemente, una denuncia de la comunidad de pescadores, fechada el 27 de marzo de 2026, documentó la ruptura del oleoducto, tubería utilizada para transportar petróleo submarino que transporta crudo hacia la refinería de Cardón.

derrame de petróleo
Foto: Crónica.Uno

Impacto en la salud y economía

Los videos difundidos en redes sociales confirmaron un chorro continuo de crudo que desemboca directamente en el intermareal. Como ocurre en la mayoría de los incidentes registrados en el Golfete de Coro, la cantidad exacta de barriles vertidos no fue cuantificada por Petróleos de Venezuela (Pdvsa).

Al respecto, Giner subrayó la necesidad de establecer un registro sobre el estado poblacional de las aves marino-costeras, evaluar las condiciones de sus zonas de alimentación y capacitar personal en medicina veterinaria forense, especializada en determinar daños y causas de muerte en animales y rescate. También consideró necesario que la industria petrolera financie laboratorios y centros de rehabilitación.

Hasta esta publicación, ni Pdvsa ni autoridades ambientales han ofrecido publicamente detalles sobre los derrames registrados en Falcón y sus posibles impactos sobre la fauna marina.

El último balance oficial con cifras sobre vertidos de hidrocarburos emitido por Pdvsa data de 2016. Ante la ausencia de datos oficiales, la ONG coordinada por Álvarez implementó un monitoreo basado en denuncias de prensa y redes sociales. Esa investigación registró entre 60 y 79 derrames anuales durante el período 2022-2024.

Para la investigadora, la desaparición progresiva de especies marino-costeras evidencia la ausencia de políticas ambientales sostenidas y de mecanismos de respuesta rápida ante emergencias ecológicas.

Asimismo, durante la ponencia, Alejandro Álvarez, coordinador de la ONG Clima21, denunció que el impacto real de los derrames petroleros sobre la salud pública, la economía local y los ecosistemas costeros permanece oculto debido a la opacidad comunicacional del Estado.

La falta de balances públicos y reportes oficiales dificulta establecer la magnitud real de los daños ambientales y sanitarios asociados a la actividad petrolera en el país.

Advierten que el nuevo modelo petrolero sacrifica el ambiente por rentabilidad corporativa
Desde hace una década Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), no rinde cuentas sobre los derrames petroleros. Foto: cortesía de Pdvsa

Riesgos sanitarios

Además del impacto sobre la fauna marina, investigadores y pescadores advirtieron sobre las consecuencias de la contaminación petrolera en la salud humana y en las actividades económicas de las comunidades costeras.

En un área de 1000 kilómetros que abarca tanto el Lago de Maracaibo como la zona oriental, otros estudios independientes detectaron 59 vertidos en períodos inferiores a tres meses.

Al menos 22 animales fueron hallados totalmente petrolizados en 2023. Este año ya se contabilizan dos tortugas afectadas/Cortesía Mapache Ecoaventura

Álvarez recordó que las imágenes satelitales confirman la aparición de manchas vinculadas al ingreso de embarcaciones fantasmas que cargan crudo, además de una película nanométrica persistente sobre el agua que impide el contacto de la atmósfera con el mar y genera áreas anóxicas sin oxígeno, zonas donde la vida marina tiene dificultades para sobrevivir.

“Los efectos de la exposición al crudo en la salud son poco estudiados. Testimonios de pescadores en Zulia revelan síntomas como ahogo, dificultades respiratorias e irritación en la piel. La literatura médica está investigando el riesgo de daños hematológicos, afecciones hepáticas, renales, trastornos de salud mental como la depresión, y alteraciones genotóxicas en el ADN, con potencial de desarrollar cáncer a largo plazo”.

Esta capa de contaminación reduce el intercambio de oxígeno en el agua y afecta la vida marina en las zonas impactadas.

Un problema de todos

En respuesta a políticas gubernamentales insuficientes, el investigador planteó un modelo de gobernanza ambiental, modelo de toma de decisiones sobre protección ecológica y uso de recursos naturales basado en una gestión colaborativa entre el Estado, las empresas y la sociedad civil para garantizar la sustentabilidad, el acceso a la información y la rendición de cuentas de las instituciones públicas.

Fotografía: Armando Díaz.

Esto también incluye una transición energética justa, proceso orientado a disminuir la dependencia petrolera sin aumentar las desigualdades sociales para reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

A juicio del especialista, este proceso es inviable sin el rescate de la institucionalidad democrática y el fortalecimiento de los centros de investigación científica que subsisten actualmente con recursos limitados.

Mientras las denuncias por derrames continúan acumulándose y las cifras oficiales permanecen ausentes, científicos y ambientalistas insisten en que especies migratorias y ecosistemas costeros siguen expuestos a una contaminación persistente cuya magnitud aún no ha sido completamente documentada.

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