Mayra Cárdenas, sobreviviente de cáncer de mama y directiva de la fundación Aconvida, dijo que durante la pandemia han muerto siete pacientes. La falta de medicamentos y los altos costos de los exámenes de imagen aumentan las recaídas.

Caracas. La pandemia no detiene el cáncer. Más bien en este tiempo los pacientes oncológicos han desmejorado su calidad de vida. Mayra Cárdenas, sobreviviente de cáncer de mama y directiva de Aconvida, dijo que a diario de tres a cuatro mujeres se reportan a la fundación con cuadros de cáncer metastásico, producto de la falta de tratamientos y por la imposibilidad de hacerse controles y estudios de laboratorio y de radiología.

“Nos llaman con el cáncer ya avanzado. La gente que está en quimioterapia no la está recibiendo puntualmente, si consigue para un día a los 21 días que le toca la otra, no se la pone. Estas personas empiezan a ruletear por los hospitales, por las farmacias de alto costo, vienen a las fundaciones. Nosotros lo que tenemos ahorita lo damos en donación, pero está bien crítico”, dijo Cárdenas.

Una persona que va con un dolor producto de un tumor, para que el médico pueda determinar el tratamiento paliativo, necesita exámenes, una tomografía, rayos X, y cualquiera de estos estudios se cotiza en dólares.

Por la media chiquita, Cárdenas (y tomando como referencia la última factura que ayudaron a pagar) dijo que las tomografías de tórax, abdomen y pelvis cada una cuesta 160 dólares.

“Tenemos ahora un convenio con una clínica radióloga y nos da un porcentaje de descuento de 20 %. Bolivia Bocaranda, de Senos Ayuda, nos ha colaborado con algunas mujeres para que se hagan estudios. Pero las mamografías y los ecos mamarios están por encima de los 80 dólares, los más económicos. Nos estaba ayudando también la Clínica de Prevención del Cáncer, pero está cerrada por la pandemia”, añadió.

Durante los últimos seis meses, la cifra manejada por la fundación es que han fallecido siete mujeres. Cárdenas indicó que prácticamente murieron de mengua, de las cuales dos fueron sacadas del oncológico Luis Razetti y llevadas al Domingo Luciani de El Llanito, donde les pusieron por lo menos un suero, pues en el Razetti no había un médico de guardia para que las atendiera, aunque estaban ya en estado terminal. “Algunas de estas mujeres estaban estables”, dijo.

Aconvida maneja dos grupos, uno que mantienen desde hace cinco años con más de 100 pacientes, de las cuales han fallecido tres; y el otro formado hace un año con más de 200 mujeres y son las que están más críticas: “A cada rato llaman para pedir ayuda y para notificar que ya hacen  metástasis”.

En estos momentos están atendiendo a una que vino de Cumaná. La tienen en una residencia en Hoyo de La Puerta. Para ese caso ya había una donación para realizar la tomografía, pero luego el médico no estaba pasando consultas: “Ella está viviendo una cruz, pues con todo lo que tardaron en reunir la plata para los exámenes, ahora tiene una lesión en el hígado y en la otra mama. Ahora el médico dice que no es operable, que tiene que ponerle quimios, fue a buscar las quimios y no hay. Era una mujer que estaba muy bien cuando la conocimos, ella se hizo la primera cirugía, se hizo quimioterapia, pero no tuvo acceso a hacerse radioterapia, ese protocolo no se lo hizo completo”.

cáncer metastásico

Todos los equipos de radioterapia de los hospitales públicos están dañados y en las clínicas la sesión más económica está en 2000 y 3000 dólares, son 25 y 30 radioterapias, indicó.

Según Cárdenas, hay una unidad en los Valles del Tuy, una en Guarenas y otra en San Bernardino: “Pero también nos han dicho que no son máquinas de primera línea, que no son 4D y que no agarran completo la mama”.  

La Encuesta Nacional de Hospitales (ENH 2019) señala que los servicios de apoyo más importantes y básicos de un hospital, como laboratorios, rayos x y ecografía, presentan inoperatividad, en promedio, de 50 %. Los datos relativos a tomografías revelan una inoperatividad muy alta, superior a 70 %. En promedio, 27 % de los tomógrafos de los centros públicos servían en 2019. Uno de ellos era el del hospital oncológico Luis Razetti.

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Esta situación pone en constante peregrinaje por el tratamiento. La mayoría de los cánceres requieren tratamientos hormonales, y para ello hay cuatro tipos de pastillas que debe entregar el Seguro Social, pero desde hace dos años, denunció Cárdenas, solamente trae dos: tamoxifeno y femara; mientras que  anastrazol y exemestano más nunca los trajeron.

“Son medicamentos para cada tipo de mujer, cada una tiene un perfil, por la edad, si tienen hijos, eso depende del nombre del tumor, pero el IVSS solo compra dos. En una oportunidad tuvimos una reunión con la directora de Salud, Liz, y nos empezó a hablar del bloqueo. Le dije, no vamos a hablar aquí de eso porque nosotros estamos desde 2014 con esas fallas. Todos los laboratorios se van por las deudas, y ahora están comprando en la India, en Irán, países árabes, y cuando llegan (los medicamentos) deben llevarlos al INH en donde se demoran hasta tres meses para verificarlos. Cómo un tratamiento puede ser efectivo si las pacientes no tienen la regularidad. Antes tenían acceso a Colombia, los compraban en 30 o 40 dólares, pero ahora está cerrada la frontera”, informó.

A los pacientes oncológicos todo se les ha puesto cuesta arriba. Hacer un perfil 20 ya es difícil por su alto costo. Solo en laboratorios privados hay reactivos para hacerlos. Hay clínicas que les ofrecen hacerse tomografías más económicas si llevan los contrastes, pero eso los venden en 70, hasta en 100 dólares. Muchas veces no tiene ni para el pasaje para llegar a las consultas

Al respecto Nancy Cardozo, gerente general de Senos Ayuda, señala que “la situación se mantiene debido al estado de los centros de salud. Solo atienden a pacientes oncológicos en estado de emergencia. Los controles deben esperar, por lo que estas personas en algún momento se van a encontrar con que su enfermedad avanzó”.

Hay un grupo de pacientes que atiende Aconvida que cuando logran llegar del interior del país se quedan en una residencia en la avenida Fuerzas Armadas; desde ahí se van a pie hasta el Razetti en Cotiza. Muchas veces ni con el informe médico tienen el beneficio de usar el Metro o de pasar el bloqueo de la Guardia Nacional, ni porque les ven la cabeza sin pelo.

En este sentido, Cárdenas indicó que en el oncológico dan 20 números a la semana, cuando la atención era de tres veces por semana. Muchas quedan por fuera y tienen que buscar un médico en el privado que puede cobrar como mínimo 20 dólares por consulta.

Caso 1

Andreína se ha ido complicando porque no tiene los estudios para que le apliquen el tratamiento. Mientras su familia reúne el dinero, cuando le llegue, no va a poder ni levantar el brazo. Ya está en una condición más crítica y el médico no puede tomar la decisión inicial, porque avanzó el cáncer. Está ahorita encamada, unas monjitas la están ayudando.

Mayra Cárdenas indicó que temen que se vaya a morir de mengua. Es una mujer joven, abogada, soltera. Ahora está en una residencia para mujeres ubicada en la avenida Lecuna. Vino de Coro para hacerse los estudios y quedó aquí atrapada por la cuarentena.

“A muchas les doy para el pasaje de mi bolsillo, para que se hagan un perfil; de la fundación, si tenemos plata, las ayudamos con algunos estudios. Es un drama muy triste, al ser también paciente y ver que otra  mujer que teniendo una oportunidad de vida tenga recaídas, es doloroso”, lamentó.

En estos momentos están buscando mucho más medicamentos para la etapa final, para el dolor, como tramal, morfina, oxicodona.

Caso 2

Carmen se fue para Ecuador y allá no consiguió ayuda humanitaria, pues tienen otros protocolos de primera línea y son para las mujeres de allá. En ese país cuesta más de mil dólares un tratamiento. Regresó a Valencia con cáncer en los ganglios y en los huesos.

Aconvida pide ayuda para que tenga la morfina, para que por lo menos no muera con dolor: “Nos cuesta mucho. Nosotras, que somos mujeres con palabras de aliento y hablamos de Dios, a veces nos desanimamos. Voy a hablar de fe pero no tengo para conseguir el tratamiento. Tenemos una psicólogo oncólogo que nos da guías gratuitamente, nos está atendiendo de manera grupal los días viernes; ahora no lo estamos haciendo de manera presencial, y ella a las que ve más mal las trata individualmente. Hay quienes tienen hijos pequeños, que no tienen para darles la comida completa y, encima de eso, un cáncer metastásico sin tratamiento”.

Caso 3

Ana Isabel es voluntaria de Aconvida y tiene una recaída. Actualmente buscan medicamentos para mantenerla. Ha respondido bien a algunos tratamientos, a otros no. Es profesional y ni con su sueldo ni con el de su esposo puede comprar proteínas. Los médicos no le han podido poner los tratamientos porque tiene la hemoglobina muy baja. Cárdenas y su grupo la ayudan con pollo, carne y frutas.

“Intentamos hacer un grupo para ir al Seguro Social para hablar con la doctora Liz y con Adriana, la jefa de Farmacia, pero no tiene fuerza para ir”, explicó.

Mildred Valera, también representante de Aconvida, contó que incluso los doctores que las apoyan se desaniman porque no tienen insumos: “Es un tema fuerte, pues además estamos recibiendo casos de cáncer de colon. Hay un señor que estaba bien, se operó en 2017, en 2018 se hizo el tratamiento, en 2019-20 no ha podido hacerse control. Y ahora está con un dolor en la cintura, está tumbado en una cama, luego de una caída. No está fuerte, ha perdido masa muscular, de 80 kilos ahora pesa 50”.

Su hija, docente jubilada, no tiene más recursos. Viven de la caja del Clap. Ella vendió su camioneta y sus prendas para pagar su tratamiento. Ahora se siente deprimida y preguntándose cómo va a hacer si muere debido a que, como no  ha ido a un control, no tiene  un  médico que firme el acta de defunción.

“Tanto que luchó para superar el tumor, va a morir por la situación del país. No come proteínas y no pueden hacerle un examen de hematología. Eso les pasa a muchos pacientes oncológicos”, sentenció Valera.


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