La vocación de la enfermería en Táchira choca frontalmente contra la miseria salarial. Más de dos tercios de las plazas están vacantes, debido a que muchos de los profesionales se dedican a otros oficios como mototaxistas o enfermeros particulares a domicilio para poder alimentar a sus familias y seguir en sus puestos, pese a la precariedad laboral.

San Cristóbal. En los hospitales del Táchira, el Día del Enfermero, que se conmemora este 12 de mayo, se vive entre turnos interminables y escasez de personal: más del 67 % de las plazas están vacantes, lo que empuja a profesionales como Carlos García y Marina Ortiz a buscar ingresos adicionales fuera del hospital para poder sobrevivir.

Percibir un salario de 300 bolívares, acompañado de un bono a través del sistema Patria, que al ser cambiado a moneda colombiana no supera los 80 dólares, obliga al personal de enfermería a ingeniárselas para sobrevivir.

Convertirse en mototaxista fue el otro “tigre” que halló Carlos García para llevar el sustento a su hogar. Este enfermero, que labora en el Hospital Central de San Cristóbal, se dedica a llevar pasajeros mientras no está prestando servicio en el primer centro asistencial del Táchira.

El Cental es el hospital público de referencia regional que atiende emergencias y casos complejos de los estados Apure, Barinas, Zulia e interior de la región. Por lo que recibe a miles de pacientes al día, lo que hace evidente la escasez de personal en todas las áreas.

“Me dedico a ésto desde hace varios años porque necesito llevar mercado a mi casa. El salario que percibo es insuficiente para cubrir sus necesidades básicas”, relató a Crónica Uno.

En su tiempo libre Garcia labora como mototaxista: Maryerlin Villanueva

Mínimo ingreso

Migrar, como hicieron muchos de sus compañeros, no fue una opción; por ello, con su motocicleta se dedica a hacer carreras durante el día, cuyo costo puede oscilar entre 5 mil y 20 mil pesos, lo que equivale a entre más de un dólar y hasta 5 dólares por servicio, una cantidad que no permite cubrir los gastos familiares diarios.

El aumento del llamado ingreso mínimo anunciado por las autoridades encargadas tras la captura de Nicolás Maduro no llenó sus expectativas, razón por la cual considera que continuará con su labor de chofer hasta que haya mejoras salariales que le permitan al menos costear zapatos que vayan acordes con el uniforme, uniforme que incluye zuecos o calzado especial necesario para evitar accidentes y mantener la higiene dentro del hospital.

“Con el uniforme se debe venir con los zuecos de enfermería que pueden costar entre 50 y 80 dólares, pero para mí es imposible comprarlos”,

expresó.

Para ello usa botas deportivas y otros modelos parecidos. En Cúcuta, en Norte de Santander, este calzado puede costar menos de 20 dólares, pero los enfermeros consultados se niegan a usarlos debido a que no cumplen con las condiciones mínimas de seguridad e higiene requeridas en hospitales.

Enfermeros usan botas deportivas u otros modelos parecidos: Maryerlin Villanueva

“Vivir a punta de curas”

Marina Ortiz trabaja desde hace más de 10 años en el Hospital Dr. Patrocinio Peñuela Ruiz. Esta enfermera, que vive en el municipio Guásimos, a más de 15 minutos de la ciudad de San Cristóbal, camina diariamente por esta localidad para brindar atención básica a pacientes, muchos de los cuales no pueden desplazarse hasta el hospital.

Sus clientes habituales la llaman para hacer “curas”, aplicar tratamientos o inyectar. Por esta labor puede cobrar hasta dos dólares, ingreso que, aunque limitado, le permite complementar su salario y atender emergencias menores en su comunidad.

Al igual que García, sus zapatos están desgastados. Su salario no le permite adquirir calzado nuevo que le permita cumplir con sus labores en el centro de salud.

“Quisiera que las cosas fueran diferentes, sin embargo, por mi vocación y el poco personal de enfermería que existe, seguiré trabajando para ayudar a los pacientes”, expresó.

Déficit de personal

El presidente del Colegio de Profesionales de Enfermería del estado Táchira, Daniel Lizcano, informó que el déficit de personal es de más del 67 % en los hospitales. Algunas áreas están desasistidas porque no cuentan con enfermeros suficientes para atender todas las camas, turnos y servicios especializados.

El Hospital Central de San Cristóbal requiere más 1.300 enfermeras: Maryerlin Villanueva

Destacó que los nuevos enfermeros se gradúan y comienzan gestiones para migrar a otros países, mientras que otros se dedican a actividades que no tienen relación con la rama de salud, como trabajos informales o en servicios de transporte, debido a la falta de incentivos económicos y perspectivas de crecimiento profesional.

Señaló que los trabajadores laboran en dos o tres centros de salud para reunir un sueldo que les permita sostener a sus hogares, una práctica común en Venezuela ante la insuficiencia del salario mínimo y la ausencia de beneficios sociales.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Hospitales del año 2024, el personal de enfermería disponible para los turnos diurnos y nocturnos es del 13 %.

Esta cifra baja refleja la constante movilidad del personal hacia áreas críticas como emergencia, Unidad de Cuidados Intensivos y quirófano, consideradas prioridad dentro de un hospital por el riesgo y la complejidad de los casos que atienden.

El déficit de personal de enfermería en Táchira es del 67 % : Maryerlin Villanueva

Sin derecho al retiro

En cuanto a los jubilados y pensionados, 368 trabajadores se niegan a retirarse debido al bajo salario que recibirían. El presidente de la Asociación de Jubilados del Colegio de Enfermería en la región, Roberto Duque, explicó que muchos enfermeros con más de 30 años de servicio trabajan de “buhoneros” o están “mendigando” para vivir.

Esta situación evidencia la precariedad económica que afecta incluso a quienes dedicaron toda su vida profesional a la salud pública.

Añadió que aquellos que ya fueron jubilados migraron a otros países y laboran cuidando adultos mayores. Otros buscan empleo en centros de salud privados o aplican tratamientos en hogares, acciones que reflejan la necesidad de generar ingresos adicionales para subsistir ante la falta de pensiones adecuadas.

Enfermeros usan calzado deportivo por la falta de recursos: Maryerlin Villanueva

“Con el recurso que ganan luego de haber trabajado toda su vida, nos les alcanza ni para comprar sus propias medicinas”, indicó.

La contratación colectiva para el sector salud se encuentra suspendida desde hace al menos ocho años, lo que significa que el personal no recibe HCM (Hospitalización, Cirugía y Maternuidad) ni otros beneficios de ley que deberían proteger sus derechos laborales.

Este panorama evidencia que la vocación y el compromiso del personal de enfermería se enfrenta diariamente a la precariedad económica, al déficit de recursos médicos y a la migración de colegas capacitados, factores que amenazan la calidad del servicio de salud en Táchira y la atención a miles de pacientes.

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