Este mes de mayo se cumplen seis años de la detención de los ciudadanos vinculados a la Operación Gedeón, una presunta incursión marítima para derrocar al gobierno de Nicolás Maduro y cuyos acusados son sometidos a aislamiento y tortura, de acuerdo con la denuncia de sus familiares.

Caracas. A seis años de aquel mayo de 2020, cuando las costas de Macuto y Chuao se convirtieron en el escenario de una presunta incursión marítima, el caso de la Operación Gedeón es un peso para los familiares de los 32 ciudadanos implicados en esa causa, quienes siguen tras las rejas sometidos a aislamiento, torturas y tratos crueles, que denuncian reiteradamente sus familiares. 

El grupo, recluido en su mayoría en el Fuerte Guaicaipuro, en el estado Miranda, está compuesto por civiles y militares sometidos a expedientes “plagados de irregularidades” y al deterioro físico extremo causado por las condiciones de prisión, según sus familias. 

El contexto de su detención se mantiene bajo la sombra de la duda razonable. Mientras el Estado venezolano los condenó por delitos de terrorismo, rebelión y conspiración, organizaciones como el Foro Penal insisten en que a muchos de ellos se les capturó sin armamento ni uniformes, lo cual vulnera su derecho al debido proceso desde el primer día. 

Foto: Yohana Marra

La narrativa judicial, que impuso sentencias de hasta 30 años de prisión en algunos casos, se cimentó en gran medida sobre confesiones obtenidas bajo coacción, según denuncian sus abogados, quienes subrayan que a los detenidos se les impidió contar con defensa de confianza hasta bien entrada la etapa de juicio. 

Para los familiares, el proceso ha sido una carrera de obstáculos marcada por la opacidad. Las madres y esposas relatan un patrón de aislamiento que, en ocasiones, superaron los seis meses sin fe de vida ni contacto telefónico. 

“Ellos de verdad están en el peor centro de detención (…) pasaron seis meses de tortura, de castigo, donde no dejaron que los familiares los vieran, pasaron hambre, los mantuvieron 15 días desnudos, comían luego cuatro o cinco días”, relató a Crónica Uno Mónica Pulido, esposa de Justo Daza, uno de los detenidos por la causa Gedeón. 

Foto: Yohana Marra

Sin Amnistía

Los relatos coinciden en un cuadro clínico alarmante: desnutrición severa, piel pegada a los huesos, pupilas dilatadas y una desorientación psicológica, que sugiere que el encierro trascendió el castigo físico para buscar el quiebre mental

Mientras que en diciembre de 2023 los estadounidenses, Airan Berry y Luke Denman, fueron liberados en un canje diplomático entre Caracas y Washington, el resto de los venezolanos implicados en esta causa vio cómo sus juicios se estancaron y sufrieron traslados a centros penitenciarios de régimen estricto como El Rodeo I y el Fuerte Guaicaipuro.

A ninguno de los implicados en esta causa se les concedió el sobreseimiento de sus casos a través de la Ley de Amnistía y hoy las familias esperan un indulto que les conceda el perdón y la libertad. 

“La amnistía estuvo creada para dejar por fuera este caso en específico, pero seguimos luchando, queremos un indulto, si no es la amnistía será un indulto, pero que nos den la libertad de todos (…) Todos los días amanecemos con una esperanza”, dijo Pulido. 

Kendy Daza, hermana de Justo, consideró la exclusión de los “gedeones” como una injusticia y recordó que muchos de los detenidos no tienen relación con el caso, como su hermano, vinculado por vender un vehículo que presuntamente usarían en la operación militar

Justo Daza es uno de los civiles implicados en la causa Gedeón. Foto: cortesía

Los familiares de los detenidos por esta operación insisten en que si Hugo Chávez llegó a ser presidente tras un indulto por un golpe militar, los de la causa Gedeón pueden obtenerlo, al considerar las condiciones de reclusión. 

“¿Qué hizo Chávez? Él también se reveló, en ese caso hubo muertos y ahora ellos (el Gobierno) dicen que son unos mercenarios, pero ellos no tienen las manos manchadas de sangre”, dijo Francis Quiñonez, madre del sargento segundo Jhonatan Franco,  quien insistió en que sin importar el recurso legal del que se valgan, deben liberarlos. 

La señora Nancy Peñaloza denunció que su hijo, José Moreno, bajó de peso y sufrió un deterioro en su salud por los maltratos vividos. Foto: Yohana Marra

Libertad para la transición

Quiñonez insistió en que no puede haber cambio político en el país o una transición sin que los más de 454 presos políticos que siguen tras las rejas, según cifras del Foro Penal, queden en libertad.

Además, los familiares sostienen que la condiciones de reclusión y la exclusión expresa de sus casos de la Ley de Amnistía es una muestra de la retaliación contra estos detenidos

“Algunos tienen problemas con la dentadura, con la piel, riñones, abscesos (…) Están mal, dentro de la celda tienen son letrinas, algunas con agua, otras no, el tema de la comida es fuerte, porque no hay buena alimentación y la pasan muy mal”,

contó la hermana de Justo Daza para retratar la situación a la que han sido sometidos desde que están en Guaicaipuro. 

El testimonio de Kendy, la esposa de Alejandro Enrique Torres Rodríguez, otro civil vinculado con la operación Gedeón da cuenta de la complicada situación que enfrentan quienes están en esta causa. 

Familiares de presos políticos se concentraron en las afueras de El Helicoide este sábado. Foto: Cortesía Realidad Helicoide.

Karin teme que las consecuencias del encuentro para su esposo puedan ser fatales, pues padece un grave problema de hemorroides derivado en sangrados y constantes infecciones por la falta de asistencia médica. 

“Mi esposo padece de hemorroides externas grado 4, con sangrado constante diariamente, lo cual requiere de una operación de emergencia desde hace años. Incluso, han pasado varios sustos y han tenido que atenderlo de emergencia porque sangra demasiado y se descompensa. Las condiciones de él son delicadas, de hecho, sus consecuencias pueden ser fatales”, admitió. 

Además, refirió que las condiciones tampoco son sencillas para los familiares a quienes sometieron a distintos abusos en El Helicoide, los años que estuvieron allí recluidos, y ahora deben someterse a las reglas del Fuerte Guaicaipuro, donde las condiciones son aún más estrictas y difíciles de afrontar.

“Alejandro era el proveedor principal de nuestra familia, una persona trabajadora y honrada. Se encargaba de su mamá, la cual falleció y no pudo despedirse de ella. A todos nos cambió la vida, del cielo a la tierra, y hemos tenido que adaptarnos a todo esto. Él se perdió el crecimiento de sus dos hijas, las cuales ya tienen 18 y 14 años, no las pudo ver crecer en estos años”, contó Karin. 

Esposa de preso por la causa Gedeón

Como ella, todas las madres, esposas y hermanas de los gedeones esperan un milagro que les devuelva a los suyos y les permita retomar sus vidas. Por eso piden al nuevo fiscal, Larry Devoe, que revise los casos, uno a uno y que frene los tratos crueles y los abusos judiciales.

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