En diversos trabajos de Crónica.Uno se ha documentado testimonios de docentes, estudiantes, padres y madres, preocupado por el aprendizaje durante el confinamiento. Reportan, por ejemplo, olvidar los fonemas, las letras, confusión entre los signos de suma, resta y multiplicación o la pérdida de hábitos de estudio. Las educadoras Luisa Pernalete y María Esperanza Lecuna ofrecen algunas recomendaciones.
Caracas. “Estamos desaprendiendo”, dice Luisa Pernalete, educadora y coordinadora de Educación para la Paz en Fe y Alegría. El prolongado cierre de las escuelas por la pandemia del COVID-19, que en Venezuela ya lleva un año, ha generado “desaprendizaje”, sobre todo, en los niños y niñas que se estaban iniciando en la lectura y escritura. “Los niños pequeños sufren más”, asegura Pernalete.
Pernalete afirma que en los periodos prolongados de vacaciones, de paro, los niños desaprenden: “Eliminan lo que tenían en su memoria de corto plazo. Para que lo aprendido se pueda quedar en la memoria de mediano y largo plazo, el contenido se debe repasar. Entonces, los niños que leían o que se estaban iniciando en la lectura, han comenzado a olvidar”.
No todos los niños, niñas y adolescentes cuentan con las condiciones tecnológicas y apoyo académico en casa para sostener la rutina que tenían antes de la pandemia. En diversos trabajos de Crónica.Uno, se ha documentado testimonios de docentes, estudiantes, padres y madres, preocupados por el aprendizaje durante el confinamiento. Reportan, por ejemplo, el olvidar los fonemas, las letras, confusión entre los signos de suma, resta y multiplicación o la pérdida de hábitos de estudio.
El Banco Mundial ha advertido que América Latina y El Caribe podría ser la segunda región con el mayor crecimiento absoluto (20 %) en el indicador de “pobreza de aprendizaje” tras el cierre de las escuelas. Esto significa que unos 7,6 millones de niños y niñas, es decir, casi dos de cada tres, no serán capaces de leer y entender un texto simple al final de la primaria. Para el ciclo de educación secundaria no serían capaces de comprender un texto de extensión moderada dos de cada tres estudiantes.
¿Qué pueden hacer en casa los papás y las mamás para reforzar el aprendizaje, según Pernalete?
- Papá, mamá: Debes calmarte, respira profundo y ten paciencia. Recuerda que los niños están desarticulados de la escuela a la que estaban acostumbrados.
- Empieza por preguntar al niño o niña: ¿De qué te acuerdas? ¿Qué has visto en los libros? ¿Qué fue lo último que aprendiste?
- En el caso de los más pequeños, trabaje los fonemas. Las letras más simples son: n, c, s, m, p. No utilice palabras que tengan más de 3 letras.
- Pregúntele por palabras que comiencen por “ma”. Luego, siga la secuencia combinando la letra con las vocales y forme las palabras. Por ejemplo: mesa, misa, moto, mula.
- Pídale al niño o niña que mire su entorno y que mencione los objetos que vea por que empiecen por el fonema “ma”. Usted podría ayudarlo señalándole el objeto y que él diga cómo se llama.
- Una vez trabajado el fonema “ma”, si ya está iniciado en la escritura y lectura, pídale que lo escriba y forme palabras. Pueden ser aquellas que pueda relacionar con objetos en casa.
- Repase las vocales. Buscar canciones en Youtube podría ser una alternativa, cantando se aprende más fácil.
- Si ya sabe escribir algunas cosas, pídale que con un papel etiquete los objetos que hay en casa. Por ejemplo, un papel que diga “mesa” y este sea ubicado en el lugar que corresponde.
- Si usted está haciendo una masa para arepas, pregúntele al niño o niña por cuál letra comienza “masa”.
- Pase varios días enseñando un mismo fonema, en promedio, una semana.
- Cada día, antes de iniciar la hora de aprendizaje, haga la pregunta: ¿Qué fue lo que vimos ayer? Esto permitirá que el niño ejercite su memoria.
- Lo conocido puede ser un recurso para recordar los fonemas: “El nombre de tu tío Manuel empieza por ma”. Apóyese en todo lo que pueda ser una oportunidad para relacionar las palabras: “¿Aquí en esta sala vemos alguna palabra que empiece por ma?”.
- Si ya lee, escríbele en una cartelera o nevera, frases cortas: “Mi mamá me ama”.
- Para la atención y comprensión, puede leerle cuentos y preguntarle: ¿Cómo se llamaba el cuento? ¿Quiénes eran los protagonistas de la historia? ¿Qué les pasó?
- Explícale que aunque no eres su maestra, también le puedes enseñar. Pídele ayuda a la maestra para que le diga que usted es su ayudante en casa.
Incentivar la lectura y escritura
Para incentivar y apoyar al niño en la lectura y escritura, María Esperanza Lecuna, profesora de la Escuela de Educación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), en la charla “Enseñar a mis padres a leer y escribir”, hizo las siguientes recomendaciones:
1. Leer cuentos familiariza a los niños con las letras y crea el hábito por la lectura.
2. Permítale al niño opinar, que comente las imágenes del cuento para que aprenda a diferenciar entre el dibujo y la escritura.
3. Elaborar cuentos con dibujos y recortes de figuras.
4. Dibujar libremente para que pueda recrear su entorno tal y cómo lo percibe.
5. Buscar en revistas o periódicos las letras de su nombre o palabras conocidas.
6. Escribir el nombre para estimularlo a que reconozca su nombre y el de las personas cercanas a él.
7. Elaborar rótulos de los nombres de los objetos que conforman su ambiente en el hogar y fijarlos en los mismos.
8. Jugar a formar palabras a través de sílabas.
9. Si el niño no pronuncia bien las palabras, repítasela en forma clara, de esta manera contribuirá a mejorar su lenguaje.
10. Es recomendable establecer un horario o rutina en el hogar, que haga las mismas cosas en una hora aproximada.
11. El cariño y las caricias son el medio más efectivo para lograr la motivación en el niño.
12. Tenga un tiempo para las actividades que sea corto, entre 10 a 30 minutos. Debe predominar el juego.
Foto referencial: Luis Morillo

