Un año ha pasado desde el asesinato de Geraldo Ledezma en el campus de Los Guaritos de la UDO Monagas. Su mamá continúa exigiendo justicia y sus compañeros universitarios ven su muerte como una radiografía de un agobio reinante: la inseguridad.

Maturín. Geraldo Ledezma era estudiante de Ingeniería de Sistemas, y la tarde del 20 de noviembre de 2019 el hampa cobró su vida en las instalaciones de una de las casas de estudio más importantes del oriente venezolano. El hecho causó conmoción no solo entre los monaguenses, sino entre todos los venezolanos, pues el asesinato de este joven develó los recovecos de la impunidad y la delincuencia que día a día aumentan las estadísticas de duelo en el país.

Desde el 20 de noviembre de 2019 en adelante las promesas de las autoridades estaban a la orden de día, y los cuerpos de seguridad trabajando sobre la marcha. Debían encontrar a los culpables de la tragedia que circulaba en los medios de comunicación venezolanos.

El 30 de noviembre ya se conocían los nombres de los implicados y uno de ellos está detenido en los calabozos del Cicpc Maturín. El director nacional de este cuerpo de seguridad, comisario Douglas Rico, explicó que por el homicidio de Geraldo Ledezma fue detenido Carlos Alberto Villarroel (20), alias el Titi. Rico precisó, para ese momento, que quedaba por aprehender a José Gregorio Herrera Medrano, de 21 años de edad, alias Goyito, que es el autor material del hecho. Han pasado 12 meses y se desconoce el paradero de este individuo. Los cuerpos de seguridad no han ofrecido información sobre el estatus de esta investigación.

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Geraldo Ledezma
Los compañeros de Geraldo Ledezma le rindieron un homenaje. Foto: Cortesía

En Monagas, de acuerdo con las estadísticas de los órganos de seguridad, la incidencia delictiva ha disminuido  40 %, afirmó el comandante de la Zodi 52, Julio Barrios Torres, el pasado mes de octubre. Sin embargo las denuncias de hurtos en la UDO Monagas han aumentado considerablemente, al punto de que ni siquiera los vigilantes, estudiantes y autoridades pueden contabilizar la cantidad de robos dentro de esta casa de estudios en lo que va de 2020.

“Lloro todos los días y espero por la justicia divina”

Grindelia Mago, madre de Geraldo, se derrumba al hablar de su hijo. Para todos ha pasado un año pero para ella parece que el tiempo se hubiese detenido. Asegura que su dolor sigue siendo el mismo de aquel día cuando recibió la llamada en la que avisaban el fallecimiento de su hijo. Grindelia ya no confía en la justicia venezolana, para ella Dios ha sido su refugio. Afirma que espera por la justicia de Dios, pues considera que el Estado no le dará esta garantía.

¿Qué le puedo reclamar yo al gobierno?, si los entes no sirven. Cómo tú le pides a un ciego que vea o a un sordo que oiga. Yo como madre quisiera que se hiciera justicia, que a ese muchacho que mató a mi hijo lo agarraran y pagara por lo que hizo, pero de verdad que a esa gente no se les puede pedir nada. Eso es embuste que me van a prestar atención, ya ha pasado un año y no han hecho nada”, dice entre lagrimas.

La información que maneja Grindelia en cuanto al caso de su hijo, es la misma de conocimiento público: “Los funcionarios están en búsqueda del autor material”. Desde hace cinco meses no ha podido trasladarse a la Fiscalía por las restricciones que existen por la pandemia de la COVID-19.

Yo estuve meses atrás visitando la Fiscalía porque tenían retenido todavía el teléfono de Geraldo, me lo entregaron y pregunté por el caso y el detenido; me dijeron que lo iban a trasladar a la cárcel de La Pica (Centro Penitenciario de Oriente) y los mismos reos se opusieron a que lo ingresaran ahí, y al otro lo andan buscando. Desde entonces no he podido acercarme hasta allá”, cuenta.

Geraldo Ledezma
Foto: Cortesía

La decepción por la impunidad por la muerte de su hijo y la tristeza hoy forman parte de su vida. En estos últimos 12 meses se ha refugiado en el trabajo para escapar de la ausencia de Geraldo. Repite con insistencia que su hijo no merecía morir, pues no era ningún delincuente, sino un estudiante dedicado a cumplir su objetivo: graduarse.

Estoy decepcionada y triste. Para mí y para mi hijo la UDO era algo grande. Él me decía que se quería graduar y después decidía si se iba del país. Que mi hijo haya perdido la vida dentro de la universidad me da muchísima tristeza, y a raíz de ese día han pasado tantas cosas feas ahí. Yo estoy al tanto de lo que sucede en la UDO, y yo lloro todos los días. Entro al baño del trabajo, me desahogo y salgo con una sonrisa. Siempre le pido a Dios que me ayude a vivir con este dolor”, agrega.

Udistas rindieron homenaje a Geraldo Ledezma
Bajo la consigna: La UDO no olvida, los estudiantes de esta casa de estudios se concentraron en la plaza de la Catedral de Maturín para dedicar un minuto de silencio a su compañero y demostrar que los estudiantes continúan en la búsqueda de la justicia, no solo para Geraldo, sino para todos los jóvenes que han perdido la vida a manos del hampa.

“Esta actividad la calificamos como la concentración del silencio. Quisimos hacer una protesta no violenta para darle a entender a la población venezolana que seguimos buscando justicia. Nosotros consideramos que mientras no exista un cambio de gobierno no tendremos mejoras en ningún ámbito, porque sabemos que de este gobierno no podemos esperar ninguna acción. Estamos cansados de las mesas de diálogo donde no se resuelve nada. Buscaremos justicia así sea por mecanismos internacionales”, subrayó Alejandro Tovar, dirigente estudiantil.

Tovar agregó que han realizado alrededor de cinco mesas de diálogo para lograr acuerdos en pro de la seguridad de la UDO Monagas, sin embargo, ninguna ha sido exitosa, pues la universidad sigue a merced de la delincuencia.

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“Nosotros tomamos una decisión, ya no vamos a dialogar con ningún ente. Vamos por la quinta mesa de diálogo y nada se cumple. Buscaremos dialogar con organismos privados. Mañana, 21 de noviembre, Día del Estudiante Universitario, realizaremos un pancartazo informativo en cuanto al tema educativo y la diáspora estudiantil”, puntualizó.


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