La primera semana del año escolar 2025-2026 en Bolívar estuvo marcada por escuelas deterioradas, reclamos laborales y clases a medias en algunos planteles. El gremio docente cuestionó que, en la visita del ministro de Educación, Héctor Rodríguez, no se ofrecieran soluciones a deudas ni problemas de infraestructura.
Puerto Ordaz. El timbre volvió a sonar en las escuelas del estado Bolívar, pero el inicio del año escolar 2025-2026 no estuvo marcado por la alegría del reencuentro, sino por la precariedad. Infraestructuras deterioradas, deudas salariales y la incertidumbre económica de los docentes condicionaron la primera semana de clases en la entidad.
Aída González, secretaria general del Colegio de Profesores de Venezuela (CPV) en Bolívar, denunció que la reciente visita del ministro de Educación, Héctor Rodríguez, no ofreció soluciones concretas a las exigencias del magisterio.
“Los docentes comienzan el ciclo escolar con sueldos que equivalen a apenas 2 dólares mensuales, una situación insostenible que ha provocado la migración de muchos y empuja a otros hacia la economía informal. El ministro llegó a Guayana sin reunirse con los gremios ni sindicatos, y se fue sin responder a las inquietudes del sector educativo”, expresó González.
La crítica situación no solo se refleja en los salarios. Planteles como la Unidad Educativa Bella Vista y el Liceo Los Olivos presentan daños tan graves que impiden el uso de varios espacios para impartir clases.
“El ministro no supervisó las condiciones reales de las instituciones; padres y representantes están alarmados por el entorno en el que sus hijos deben aprender”,
agregó la vocera gremial.

La primera semana estuvo marcada por jornadas irregulares, con clases suspendidas o a medias por filtraciones o fallas en los servicios. En vez de normalidad, predominó el desorden propio de un sistema que intenta sostenerse entre carencias.
Clases virtuales
La emergencia también alcanzó a las familias desplazadas por la crecida del río Orinoco, que retrasó la apertura de algunas escuelas. En estos casos, los docentes debieron recurrir a la modalidad virtual, aunque las dificultades fueron evidentes.
María Josefina Guerra, secretaria de organización del Sindicato del Colegio de Profesores–Seccional Bolívar, advirtió que la falta de tecnología y conectividad afecta tanto a los estudiantes como a los docentes.
“Muchos no cuentan con laptops ni acceso a internet, y sin el apoyo de sus familiares, que en muchos casos han emigrado, el proceso educativo se ve seriamente comprometido”, señaló.
Reclamos sin resolver
A las carencias materiales se suman reclamos salariales y contractuales que no han sido atendidos desde julio. “Los docentes reciben un sueldo irrisorio y bonos que no compensan la inflación ni la canasta básica, que supera los 700 dólares”, recordó Guerra.
Los sindicatos insisten en que esta brecha explica la migración de profesionales y la dificultad de cubrir cargos en el sistema educativo.
Aunque en algunos casos se han cancelado deudas pendientes, persisten maestros suspendidos sin justificación y trabajadores que no saben cómo costear siquiera el transporte para llegar a su lugar de trabajo.
“Más de un docente enfrenta incertidumbre sobre cómo trasladarse a su lugar de trabajo, pues el bono recibido no cubre ni el transporte ni las necesidades básicas de su familia”,
indicó Guerra.
Pese a ello, el gremio mantiene la expectativa de un diálogo real con las autoridades. “Esperamos que la gobernadora y el Ministerio de Educación respondan a los reclamos. Y que el próximo año escolar tenga avances en condiciones laborales, infraestructura y calidad educativa”, concluyó Guerra.
La primera semana de clases en Bolívar terminó con más reclamos que proyecciones de futuro, y un inicio marcado por la fragilidad de un sistema que mantiene su ya larga crisis como una materia pendiente.
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