Acercar a Venezuela al cambio político tras el 21-N será más factible si se redistribuye el poder

Paola Bautista, Ricardo Sucre y Wanda Cedeño aportaron sus perspectivas sobre lo que está en juego para la MUD y el PSUV este 21-N. Sostienen que más allá de contar las plazas ganadas o perdidas, cada bloque debe leer indicadores como la abstención y el voto fuera de sus tarjetas. Advierten que los opositores que resulten electos deberán dar una lucha paralela en sus regiones y por recuperar la democracia.

Caracas. Este domingo 21 de noviembre Venezuela asiste a unas elecciones regionales y locales, que si bien no ponen en riesgo directo la permanencia de Nicolás Maduro en Miraflores, tendrán implicaciones para todos los actores del tablero político.

Más de 70.000 candidatos de la oposición tradicional vinculada al G4, la Alianza Democrática (disidente de la MUD), el Partido Socialista Unido de Venezuela, la Alternativa Popular Revolucionaria (disidente del chavismo) y otros partidos competirán por unos 3000 cargos.

Si bien el resultado del 21-N no provocará un cambio de gobierno central, la correlación de poder que emerja de esa votación, una correcta lectura de los resultados por parte de la dirigencia política y la eficacia de los nuevos liderazgos regionales y locales, podrían acercar o alejar a Venezuela de la ruta de un cambio político a mediano y largo plazo.

En ello coinciden Paola Bautista, doctora en Ciencia Política, el profesor Ricardo Sucre, politólogo y psicólogo social, y Wanda Cedeño, coordinadora del movimiento Voto Joven.

Liderazgos útiles a la lucha democrática
oposición tradicional vinculada al G4
Paola Bautista considera necesario hacer una lectura de los resultados del 21-N con ojo crítico y agudo. Foto cortesía Paola Bautista de Alemán

Paola Bautista prefiere no hacer vaticinios sobre los posibles resultados del domingo y su impacto en el devenir político, pues enfatiza que en un entorno no democrático y ante unas elecciones no competitivas es difícil ponderar de manera anticipada.

En su opinión, esta elección no se puede calibrar con los parámetros de una elección en un contexto democrático. Es decir, no se trata únicamente de contabilizar cuántos cargos obtiene cada bloque sino que es necesario leer otras variables.

Afirma que los resultados del 21-N le plantearán a la oposición tres desafíos esenciales: uno, interpretar bien los números; dos, asimilar la utilidad fáctica de los resultados; y tres, sanear la unidad de la oposición.

“Habrá que hacer un esfuerzo importante para leer lo que realmente comuniquen los números del 21-N: qué dice la participación, qué dice la abstención, cómo incidieron las medidas coercitivas de la dictadura para limitar la conciencia del votante (control social, puntos rojos, UBCh), cómo se comporta el chavismo, cómo se comporta la oposición, evaluar la campaña de la Plataforma Unitaria”, señala.

Respecto al segundo desafío, dice que la pregunta central el 22 de noviembre y los meses subsiguientes no debe ser cuántas plazas ganó la oposición o perdió el oficialismo sino cómo esos espacios van a servir a la lucha democrática.

“En 2017 ganamos espacios pero perdimos liderazgos al servicio de la lucha democrática. Entonces tenemos que preguntarnos ¿cómo vamos a usar los espacios que surjan del 21-N para caminar hacia un proceso electoral presidencial libre y transparente? ¿Cómo esos concejales que vamos a ganar, que merecen todo el reconocimiento porque son líderes locales, pueden trabajar satisfaciendo las demandas locales pero con perspectiva nacional?”, explicó.

Y por último, sanar las heridas que dejó a lo interno de la Plataforma Unitaria la decisión de acudir a la votación: “Este ha sido un proceso muy exigente desde el punto de vista político y humano, entonces se necesita un verdadero proceso de reencuentro de las fuerzas democráticas donde la primera pregunta es ¿quién es realmente oposición”.

Bautista sostiene que esa pregunta también es crucial de cara a la reconstrucción de la coordinación de la oposición: “Porque si no, la construcción de reglas de juego que permitan la cooperación interpartidista y la generación de consensos no será viable. Todo el esfuerzo se basa en la certificación de la cualidad opositora de los actores políticos, de lo contrario vas a tener caballos de Troya entorpeciendo el funcionamiento de la Plataforma Unitaria”.

Volver a votar ya es un triunfo
movimiento Voto Joven
Wanda Cedeño insta a la ciudadanía a reconciliarse con su derecho al voto. Foto cortesía Voto Joven

La estudiante de Derecho de la UCV y coordinadora de Voto Joven, Wanda Cedeño, insta a la ciudadanía a moderar sus expectativas y tener en cuenta que independientemente del porcentaje de participación que se alcance, lo más importante es la decisión de la oposición de retornar a la ruta electoral.

“La oposición lleva casi cuatro años sin participar en procesos electorales y en ese tiempo los partidos se han dedicado a decir que el voto es negativo. Entonces este 21-N será un espacio para que el ciudadano se reconcilie con algo tan suyo como lo es el derecho a votar, a escoger su futuro y lo mejor para su comunidad”.

Cree que tanto la oposición como el oficialismo van a poder sacar aspectos positivos de este proceso. En el caso del a oposición, asegura que la participación no solo sacará a la ciudadanía de la inacción y el aislamiento, sino que los partidos frenarán el avance sostenido que llevan hacia su desarticulación total.

“Para el oficialismo, creo que estas elecciones son distintas a las de los últimos años e incluso se presentan como algo anómalo para ellos como consecuencia de las primarias internas que realizaron a mediados de año. En ese proceso se vieron las costuras del PSUV y se mostraron los enfrentamientos internos de liderazgos que padecen. Considero que para el chavismo este es un proceso para medirse no tanto con la oposición y sino entre ellos mismos. Para ver quiénes tienen más fuerza y liderazgo y en base a ese resultado plantear una estrategia a lo interno del partido” (sic), explicó.

En su opinión, de tres escenarios probables tras la votación del 21-N, uno que numéricamente favorezca al oficialismo, otro que favorezca a la oposición y uno intermedio más equilibrado o equitativo, sería este último el que más acercaría a Venezuela a la ruta de conseguir un cambio democrático.

“Un resultado que reequilibre el poder sería el más favorable para apuntar a un cambio, donde no haya mayoría de ningún sector porque al final del día, lo que necesitamos en el país para generar un cambio es un proceso transicional y ese proceso no surge con ganadores y vencedores, por el contrario, es necesario que participe toda la ciudadanía, todo el país”, indicó.

Acota que en contextos como el venezolano, cada proceso que deja un saldo de ganadores y perdedores solo sirve para agrandar la brecha de polarización y aleja al colectivo del cambio transicional.

Maduro ofrece distensión
Partido Socialista Unido de Venezuela
Maduro ofreció crear un Fondo de Acción Rápida para dar recursos a gobernaciones y alcaldías. Foto cortesía @PresidencialVen

El profesor Ricardo Sucre considera que este 21-N, mientras la oposición se juega su viabilidad como alternativa y la prolongación del interinato, el oficialismo se prepara para mostrar una gestión de aquí a las presidenciales de 2024. Resalta que para ambos bloques, la instrumentación de sus planes de mediano y largo plazo, también va a depender de si salen favorecidos en un entorno de 50 % de abstención o de 70 % de abstención.

“Me da la impresión de que el grupo cercano al interinato quiere plantear la votación del domingo como una especie de referendo contra Maduro y de referendo afirmativo hacia el interinato porque saben que la extensión del mandato de la Asamblea Nacional 2016-2021 expira el 4 de enero. Entonces habrá que ver cómo vota la gente”, dice.

Coincide con Paola Bautista en que uno de los grandes asuntos tras el 21-N es la interpretación de los resultados, por ejemplo, plantearse cuál será la lectura correcta de los votos en la tarjeta de la MUD, una instancia que ya no existe, pero cuyos símbolos son controlados por el G4 y de alguna manera por el gobierno encargado.

“Del lado del gobierno, la impresión general que me dejó Maduro el fin de semana pasado en su alocución es que el Gobierno se está jugando lo que yo llamaría la ‘Pax Maduro’, es decir, la posibilidad de una cierta regularización del conflicto para poder avanzar en una gestión”, dijo.

Sucre se refiere al anuncio hecho por Maduro el 11 de noviembre a través de su cuenta Twitter sobre la creación de un Fondo de Acción Rápida para asignar recursos de forma directa a gobernaciones y alcaldías. Ese anuncio fue ampliado el domingo 14 de noviembre en una alocución transmitida por VTV, donde además prometió convocar el Consejo Federal de Gobierno para el 24 de noviembre y se refirió a una especie de memorando de entendimiento con los mandatarios electos.

“Son señales de distensión. Maduro se debe estar planteando ‘bueno, el país tiene que respirar y lo vamos a dejar respirar’. No ve una amenaza política real como en 2020 con Trump. Siente que ‘pasó la prueba’ y entonces lo que se juega es la posibilidad de poder mostrar una gestión de gobierno porque su mente ya está en 2024 y 2030”.

El reequilibrio es necesario
elecciones regionales y locales
El politólogo Ricardo Sucre sostiene que una redistribución del poder regional y municipal sería más favorable para avanzar a un cambio político. Foto cortesía @CircuitoExitos

Sucre, al igual que Cedeño, piensa que de los tres escenarios planteados más arriba, el reequilibrio en la distribución del poder sería el más conveniente para empujar hacia el cambio político, pero lo ve más factible a nivel de municipios y no tanto en las gobernaciones:

  • “En el escenario 1, el Gobierno arrasa y Maduro dice “ahora sí me atornillé”, a lo mejor posterga México, dilata el memorando con la Corte Penal Internacional y toma medidas de ese tipo. Ahí el cambio político se aleja. Esto va a tener una respuesta de la oposición claro.
  • En el escenario 2, sale fortalecida la oposición y desde ya te puedo decir qué van a decir ese día: ‘es el momento del revocatorio, ahora sí, Maduro perdió, tenemos 80 % de apoyo en las encuestas, Estados Unidos reconoce a Guaidó, la Corte Penal, el Pollo Carvajal’, etcétera. Por ahí se van a ir y van a decir que es ‘ahora o nunca’. Esto tendrá una respuesta del Gobierno por supuesto.
  • Entonces el tercer escenario, donde gana ni la oposición ni el Gobierno, es el que yo creo que quizá podría promover una regularización del conflicto. Porque además habría que ver cómo se va a comportar el voto por las alianzas distintas al PSUV y a la MUD, que es donde podría darse el reequilibrio. La gente está cansada y quiere probar con otros líderes”.
México debe quedar fuera

A juicio de Ricardo Sucre, la negociación que la Plataforma Unitaria y Miraflores montaron en México debería quedar fuera de toda discusión relacionada con los resultados electorales del domingo.

“Creo que es un error atar una cosa que ya fue acordada, a unos resultados electorales. Por esa vía lo que harán es darle al Gobierno una excusa para debilitar la posición de la Plataforma Unitaria en esa negociación. ¿Por qué? Porque la legitimidad de la Plataforma ya está plasmada en el memorando del 13 de agosto. Esa legitimidad está acordada y eso no tiene que ver con elecciones regionales”.

Aunque admite que si la MUD saca muchos votos en un contexto de alta participación, por su puesto que fortalecería la posición de la Plataforma (y el gobierno encargado) en la mesa de negociación: “Pero si no sale bien u otras tarjetas salen mejor, por ejemplo la Alianza Democrática, hay que ver cómo responde a eso el Gobierno. No sé si Maduro tendría la fuerza para pedir un cambio de interlocutores, por ejemplo. Yo lo que pienso es que la Plataforma ya tiene reconocimiento y que atar México a las regionales es un error”.


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