En el sector Cumanagoto I de Cumaná tienen cinco años sumergidos entre aguas residuales 

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Desde hace más de un mes, cuadrillas de obreros municipales iniciaron reparaciones y fue cerrado el acceso a la comunidad por el callejón Cumanagoto Norte y el Ambulatorio. Los vecinos solo tienen entrada por el Cumanagoto III, pero los trabajos están paralizados.

Cumaná. Cinco años sumergidos entre aguas residuales tienen los habitantes del sector Cumanagoto I de Cumaná, debido al colapso del sistema de drenaje de la comunidad.

El panorama es desalentador para todos los habitantes que a diario tienen que recorrer calles, veredas y avenidas porque no hay espacio que no se encuentre afectado por la acción del agua y los sedimentos.

La problemática ha dejado a la comunidad prácticamente sin acceso vehicular, las cuadrillas de servicios públicos abrieron zanjas en la carretera del Cumanagoto Norte para supuestamente solventar la problemática y levantaron el alcantarillado cerca del ambulatorio Arquímedes Fuentes, pero ya ha pasado más de un mes, sin solución.

«Solo tenemos acceso por el Cumanagoto III, si se presenta una emergencia tenemos que lanzar al enfermo por un lado para salir al otro», expresó el dirigente de la parroquia Ayacucho, Rommel Pérez.

Pérez denunció que los vecinos, ante el colapso en el sistema de aguas residuales, se han visto en la necesidad de poner bloques y tablas dentro de las viviendas, para poder caminar y moverse especialmente, en espacios como las cocinas.

Hay avenidas como la 1 y 2, las veredas 4 y 6 donde se meten las aguas residuales por cada rincón y la gente no tiene espacio ni para hacer sus necesidades. Hay gente que ha sacado la tubería a las calles porque el sistema colapsó», dijo.

Lamentó que la indiferencia gubernamental los lleve a pasar necesidad y a poner en riesgo la vida de 300 familias y más de 700 habitantes principalmente niños y adultos mayores, quienes están en riesgo de padecer brotes considerables de dengue, paludismo y sarna, entre otras enfermedades.

«Estamos cansados de malos olores y de las plagas, queremos soluciones definitivas a este problema», dijeron. 

Los vecinos no olvidan que en 2015, con motivo de los 500 años de Cumaná, fue aprobado un megaproyecto para garantizar el sistema de bombeo y que las aguas residuales fueran alejadas de la orilla del mar, pero «todo quedó en veremos y no sabemos que se hicieron los recursos», enfatizó una persona que prefirió no revelar su identidad por temor a represalias.

Calidad de vida limitada

La problemática repercute en el funcionamiento diario de los planteles educativos como es el caso de la escuela Estanislao Rendón o el ambulatorio que sirve a toda la población que habita en las parroquias Ayacucho y Altagracia, así como la zona rural.

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El asfalto se ha deteriorado por acción del agua y el sistema está colapsado. Foto: Cortesía

Sin embargo, las deficiencias en el servicio de agua potable también fueron confirmadas por los vecinos quienes aseguran que semanalmente la Hidrológica del Caribe (Hidrocaribe), anuncia cortes del servicio para realizar «maniobras», pero no han enviado una cuadrilla de trabajadores al liceo Luis Graterol Bolívar, para atender la ruptura de una tubería de seis pulgadas ubicada cerca del puente de la comunidad. 

Comercio salvador

El desarrollo comercial de la zona está marcado por la operatividad de seis bodeguitas en las que los vecinos compran los insumos para cocinar y abastecerse diariamente pero reconocen que como pueblo pescador, tener la playa cerca también les ha permitido subsistir.

No obstante, Pérez confirma que han agotado los comunicados oficiales a las instancias correspondientes como: Hidrocaribe, Servisucre, Alcaldía del municipio Sucre y Gobernación.

Aquí estamos muy abandonados porque no hay liderazgo y el consejo comunal solo sirve para  cobrar la bolsa de comida y el gas, nada más porque no ofrecen soluciones a las necesidades de la gente», aseveró.

La desidia imperante frente al colapso de los servicios, es un punto neurálgico para el deterioro de la calidad de vida de la población que habita en esta zona popular de la capital sucrense. 

Inseguridad

Los vecinos también se quejan de la inseguridad y de las pocas oportunidades de esparcimiento que tienen los niños y jóvenes, pues aunque cuentan con una cancha deportiva de noche, al igual que el resto de las calles, se convierte en una «boca de lobo», por falta de alumbrado público.

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La población padece pues el colapso del drenaje no ha traído solamente malos olores sino problemas en la piel. Foto: Cortesía

Al menos 30 lámparas de los postes están vencidas, hay tres transformadores que echan candela y corremos el riesgo de que ocurra una explosión», añadió Pérez.

La población no tiene más opciones de entretenimiento en la comunidad, aunque no niegan que en ocasiones se han sumado al auge de los juegos de lotería comunitarias y van rodando por los distintos sectores de la ciudad (como San Luis Cascajal y La Matica de El Peñón), en los que se realizan este tipo de juegos de azar para como ellos dicen «probar suerte». 

Mientras que en el otro extremo se encuentran los miembros de las comunidades cristianas como la iglesia Luz del Mundo, que hace una semana encabezó una jornada de sanación con pastores invitados.

En total en el sector Cumanagoto I, existen tres iglesias cristianas que ofrecen distintos servicios de atención comunitaria para cambiar bombillos y hacer sancochos solidarios a los adultos mayores, mientras que la iglesia católica realiza actividades puntuales, especialmente en jornadas sabatinas.


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