Algunos atribuyen el problema a la falta de mantenimiento de los drenajes, otros al mal trabajo de ingeniería realizado por los gobiernos de turno. Lo cierto es que el desborde de aguas negras se agudiza cada vez más en la capital monaguense. Alrededor de 15 sectores presentan desbordamiento de cloacas y en su mayoría datan de hace aproximadamente 5 años.

Maturín. La contaminación generada por el colapso de las cloacas en la capital de Monagas ha afectado a niños y adultos, quienes han tenido que convivir con los hedores y las enfermedades. Sectores como Negro Primero, 23 de Enero, El Paraíso, Brisas del Orinoco y Alberto Ravell, todos pertenecientes a la parroquia San Simón Urbano, están afectados directamente con este problema. No existe una variable entre un sector y otro. Todos al pedir ayuda a las autoridades obtienen como respuesta lo que vecinos denominan:  “pañitos de agua tibia”.

“Vienen, traen el vacuum, destapan la cañería por unos días y al poco tiempo nuevamente tenemos las cloacas desbordadas”, comentó Gladys Mariño, habitante del sector Negro Primero.

La poca acción para solucionar el problema de raíz, de acuerdo con los vecinos, es lo que ha generado que el problema se agudice cada día más. En el caso de la parroquia Boquerón, sectores como Godofredo, Doña Menca y El Zorro han vivido por años con el desbordamiento de cloacas.

En el caso del sector El Zorro se comenzó un trabajo de reparación a las cloacas para evitar el desborde, por lo que autoridades abrieron la calle para introducir una nueva tubería. Vecinos destacaron que hasta ahora el hueco, que ocupa la mitad de la calle, solo ha sumado un problema más a la zona porque la solución para el destape de las cañerías, nunca llegó

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En la parroquia Los Godos, sectores como Los Guaritos III, Paramaconi y La Puente, no están exentos de este problema. En el caso de Los Guaritos III, las aguas servidas han tomado prácticamente una de las calles, específicamente la que denominan “canal 90”. Los residentes señalaron  que han agotado todas las vías para que solucionen el colapso del sistema.

Nosotros hemos enviado cartas a Aguas de Monagas en muchísimas oportunidades, y la respuesta es que no poseen la maquinaria indicada para destapar las cloacas. Ya no podemos más con esto”, puntualizó Luisa Rodríguez, habitante del sector.

Para  Rodríguez vivir con las aguas negras atravesando las calles, se ha vuelto cotidiano. Menciona que uno de sus nietos tiene una enfermedad respiratoria, debido a  los hedores que se intensifican en la noche.

“Aquí ni siquiera podemos comer, el olor es demasiado fuerte y desagradable. Hay como tres niños con enfermedades respiratorias por esta cloaca. Y esta no es la única que se desborda, en la calle de atrás hay otra.”

Los habitantes afirman que al caer la lluvia, la situación empeora, tornándose casi insoportable.

Cuando llueve esto es horrible, el agua buscando la salida, comienza a subir por los inodoros y en oportunidades se llenan las casas bajas”, destaca Nicole Carrión.

En algunas comunidades los vecinos han tenido que solucionar por sus propios medios. En el caso de Las Garzas, de la parroquia La Cruz, los habitantes del sector decidieron pagar un camión vacuum que los ayudara a limpiar la calle, pues el desbordamiento de las cloacas hacía imposible el tráfico de vehículos y la permanencia de niños y adultos en un entorno contaminado.

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“Mensualmente recibíamos de 3 a 4 denuncias”

Javier Chaida, exconcejal del municipio Maturín, sostiene que a su despacho llegaban alrededor de 3 a 4 denuncias de comunidades por desborde de aguas negras, las cuales, aseguró, fueron remitidas a las autoridades competentes.

“Durante mi periodo como concejal abundaban las denuncias sobre esta situación, a pesar de que no pertenecía directamente a la comisión que se encargaba de ese tipo de problemas. Sin embargo, todas las quejas que recibíamos eran enviadas a través de oficios a las autoridades para que se abocaran al caso. A ninguna se les dio respuesta”, puntualizó  Chaida.

A través de los denominados “diagnósticos participativos” –que según el ex concejal están establecidos en la Ley Orgánica de Régimen Municipal y se realizan para priorizar las necesidades de cada comunidad y ofrecer atención oportuna– se determinó que el desbordamiento de cloacas obedecía a falta de mantenimiento, de acuerdo con lo expuesto por los concejos comunales, que tenían la vocería en estas asambleas.

“Los diagnósticos participativos se hacían en las comunidades organizadas para conocer de primera mano los problemas de las barriadas. Comenzaban a realizarse desde junio y servían para alimentar el presupuesto de la alcaldía para el año siguiente, y así dar solución a los problemas expuestos”, explicó el exconcejal

Ante la falta de respuestas oportunas las comunidades han decidido denunciar por otras vías, como medios de comunicación.

“Hemos hecho las denuncias en radio, periódicos y hasta televisión porque convivir con estos olores es muy malo”, enfatizó Luisa Rodríguez.


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