El legendario karateca venezolano solo piensa en prepararse bien para la justa de Tokio, más allá de que el coronavirus todavía amenaza la celebración en 2021 del máximo evento del deporte internacional.

Caracas. A Antonio Díaz (12 de junio de 1980) solo le queda un objetivo pendiente en su dilatada y brillante carrera en el karate. «He competido en todos los eventos en los que quería y soñaba participar», admite el doble campeón mundial, dos veces monarca de los Juegos Panamericanos, ganador de todas las competencias del ciclo olímpico en la modalidad del kata y uno de los atletas con más trofeos, medallas y reconocimientos internacionales en el deporte venezolano.

Esa «barajita» que le falta a Díaz para completar el album de una carrera que empezó a los 6 años en la categoría infantil es nada menos que la de los Juegos Olímpicos, justa de la que Díaz ya se había olvidado en 2016. De hecho, el ciclo que culminó ese año con los Juegos de Río marcaba su despedida de los tatamis, pero la admisión del karate como deporte en Tokio 2020 lo animó a no guindar el karategi (la vestimenta de los karatecas) y buscar irse de la disciplina con una participación y, eventualmente, un podio en suelo japonés.

Esa aspiración todavía peligra con la llegada del coronavirus, si bien, al menos los Juegos no se cancelaron y siguen en pie para 2021. Díaz prefiere mantenerse positivo, piensa en la posibilidad —incierta por el virus— de participar en el Campeonato Mundial de Karate en noviembre, es crítico al referirse al momento actual del deporte venezolano y se imagina el día después de Tokio.

La incertidumbre inicial

El sensei tuvo la fortuna de regresar a Venezuela el 11 de marzo, justo antes de que cerraran los vuelos y en un principio estuvo tranquilo porque a fin de cuentas ya tenía previsto tomar un par de semanas de descanso antes de iniciar la preparación formal para los Juegos Olímpicos. La insistencia del Comité Olímpico Internacional (COI) de mantener el evento en su fecha original empezó a preocupar al karateca por la imposibilidad de cumplir el plan de puesta a punto que había trazado.

«Iba a viajar a Estados Unidos en abril, ya no podía hacerlo. Ya iba a tener que prepararme aquí en Venezuela y no podía ir a los gimnasios. Me empezó a generar angustia el tema de mi preparación si los Juegos se mantenían. En el momento que se dio la nueva fecha sentí tranquilidad y decidí seguir con el descanso porque he tenido un año y medio muy fuerte entre viajes y competencias«, asegura Díaz, quien ha echado mano de las herramientas del karate y, sobre todo, del calor familiar en estos días de confinamiento.

«El aporte del karate ha sido fundamental para momentos difíciles de mi vida y en este caso también lo ha sido porque el mantener la calma y estar centrado es algo que he desarrollado con la práctica de tantos años de la disciplina», apunta.

«El hecho de estar con mi familia también ha sido una gran motivación. Mi bebé acaba de cumplir 9 meses y el hecho de estar tanto tiempo con él en esta etapa, después de pasar dos meses sin verlo, es una gran alegría, así que eso también me fortalece mentalmente. Trato de seguir utilizando esas rutinas de meditación, de respiración en las sesiones cortas que estoy haciendo», agrega Díaz.

Los Juegos de 2021

Una vez concretado el anuncio del cambio de fecha en los Juegos, el deportista se sintió «aliviado». Al menos no hubo una cancelación definitiva, al margen de que, en la actualidad, nadie puede asegurar que los JJOO se disputarán e incluso muchos expertos y epidemiólogos son bastante pesimistas, principalmente, porque ven improbable el control de la COVID-19 en todos los países y continentes, incluso para julio-agosto de 2021. Por ahora, el referente del kata mundial mantiene la esperanza de competir en suelo nipón.

«Lo he tratado de manejar de manera positiva cuando supe el cambio porque tenía que hacer entre abril, mayo, junio y parte de julio una preparación muy fuerte y tal vez había cosas que necesitaba mejorar y en ese tiempo iba a ser difícil. Ahora con más tiempo hay más posibilidades de planificar porque hay más de un año y tengo ya la tranquilidad de estar clasificado», subraya.

«Sigue la incertidumbre de saber en qué momento vamos a llegar a una situación de cierta normalidad, en qué momento van a reanudarse las competencias y en qué momento vamos a tener acceso a las condiciones ideales de entrenamiento. Entonces dentro de lo positivo sigue la incertidumbre de saber cuándo va a haber cierta normalidad», admite.

«La esperanza sigue viva y yo prefiero esperar y tener la mente en positivo de que sí se van a realizar, si se llegan a cancelar en ese momento trataré de ver cómo asumir y aceptar esa decisión. Para mí, ahorita los Juegos van y mi enfoque es prepararme de la mejor manera para la nueva fecha», recalcó.

antonio díaz
Antonio Díaz se mantiene optimista de cara a los JJOO (Prensa IND)
Sus mayores logros y el mal momento del deporte venezolano

En sintonía con esa intención de prepararse de la mejor manera para 2021, Díaz ahora tiene la posibilidad de participar en un último Campeonato Mundial de Karate en noviembre, pues, como apunta «no podría faltar a una cita tan importante como fogueo».

Precisamente, el cetro del mundo de 2010 en Serbia y la reválida de 2012 en Francia son los eventos que colocaron al venezolano en la élite del karate y «abrieron muchas puertas», además que lo impulsaron por cuatro años hasta la cima del ranking mundial de la disciplina.

No obstante, la medalla de oro de los Juegos Panamericanos Lima 2019 es una competencia que Díaz no olvidará jamás. Primero porque no iba a participar. Lo hace porque el karate es admitido como deporte olímpico y la disciplina también vuelve al principal evento continental del ciclo olímpico tras una ausencia de 16 años. Segundo porque le daba la oportunidad de defender un cetro que había ganado cuando la disiciplina todavía era admitida en la justa en Santo Domingo 2003. La tercera razón es quizá la más importante.

«Una semana antes habia nacido el bebé. Esa energía y esa motivación extra me ayudó a ganar esa medalla de oro en Lima 2019. Ese evento fue uno de los más importantes de mi carrera», asegura el sensei.

La gran cantidad de logros de Díaz y el estatus, quizá privilegiado del que dispone en el deporte venezolano, no lo abstrae de la realidad de muchos compañeros de delegación, que tienen muchas dificultades ante la crisis que golpea al país.

«El deporte venezolano no está en su mejor momento. Hay atletas que destacan y hacen cosas increíbles a pesar de las circunstancias. No es un tema de la calidad y el talento de los atletas, sino que es un tema de las condiciones. Las condiciones hay que mejorarlas muchísimo para que volvamos a ser una potencia, al menos en nuestra área«.

El día después de Tokio

Díaz, quien es comunicador social y ha estado muy activo en explorar las herramientas tecnológicas en estos meses —participó hace dos semanas en un seminario virtual de karate con 60 atletas de 10 países— ya piensa en el día después de los Juegos Olímpicos y en cómo mantenerse ligado al deporte.

Tiene un dojo en Venezuela al que desea dedicarle más tiempo e inclusive desarrollar un sistema que le permita tener presencia en otros países y entrenar karatecas de alta competencia de distintas nacionalidades.

Una gira de seminarios por toda la geografía nacional es algo que, según expresa, «le debe a todos los karatecas del pais». ¿La dirigencia? No la descarta, aunque, ese paso no vendrá de inmediato. «Como directivo tal vez, pero me gustaría esperar unos años. Primero quiero dedicarle un poco más de tiempo a sudar el uniforme antes de ponerme el traje y la corbata. No me niego a asumir un rol como directivo, pero no será inmediatamente después de mi retiro», concluyó.

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