De acuerdo con las estimaciones de Carniaragua, 90 % de los establecimientos no tiene carne bovina y, para no cerrar, ofrece otro tipo de productos. Carniceros aseguran que no pueden vender a precios regulados.

Maracay. Mientras el Gobierno impone un precio entre 85 y 90 bolívares soberanos para el kilo de carne, los ganaderos colocan el producto en canal a 100 bolívares soberanos, por lo que la estructura de costos que debe asumir el carnicero antes de vender supera cualquier ganancia o utilidad.

De allí que, después de un mes, la carne sigue sin aparecer. Cerca de 90 % de las carnicerías en el estado Aragua sigue sin vender el producto, de acuerdo con los datos aportados por el presidente de la Asociación de Carniceros del estado Aragua (Carniaragua), Marcelino Fernández.

En este momento tenemos una carne regulada en 32 bolívares (soberanos) en pie y en 64 bolívares en canal, mientras que los ganaderos están pidiendo 100 bolívares. Esa carne llegaría al carnicero en 110, cantidad a la que se le debe sumar 25 % del desposte, por lo que el precio final para el consumidor debería ser entre 137 y 138 bolívares soberanos el kilo de carne”, según explicación dada por Fernández.

Para Carniaragua existe una total incomprensión por parte del Ejecutivo frente al tema de la crisis cárnica en el país, puesto que se mantiene el ajuste de precios desproporcionado y sin ningún tipo de margen de ganancias.

Marcelino Fernández, presidente de Carniaragua

“No estamos boicoteando o acaparando. La carne es un producto perecedero que en dos o tres días debe venderse porque si no se daña se daña o se quema. Además, el carnicero debe cancelar, al menos, 18 servicios para mantener en funcionamiento óptimo su establecimiento, que representan 20 % de gastos operativos, por lo que el margen de ganancia final viene siendo de apenas 10 %”.

 En Aragua existen, aproximadamente, 1746 carnicerías, de las cuales 90 % no ha podido vender el producto. Si acaso, pollo y cerdo son los tipos de carne que han logrado mantener en los refrigeradores. Otras carnicerías, sencillamente, han cerrado.

Los consumidores no encuentran carne

«Tenemos la mejor disposición de seguir prestando el servicio -dice el presidente de Carniaragua- porque, además, debemos generar ingresos que nos permitan cumplir con los compromisos salariales de nuestros empleados y la operatividad de las carnicerías».

Fernández rechazó los señalamientos que acusan al sector cárnico de presunto boicoteo y también denunció la arremetida de miembros de colectivos contra los comercios expendedores de carne. «Nosotros estamos de acuerdo en que debe haber una organización clara por parte de la ciudadanía, pero no podemos avalar ningún vandalismo”.

Fotos: Gregoria Díaz


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