Banca pública y privada disponen de un máximo de seis meses para adoptar sistema de pago local

Sudeban

Las operaciones por tarjetas de débito dominan el mercado. Hasta julio de 2019, 60 % de las transacciones se hacían por esa vía, mientras que las transferencias electrónicas representaban 26 % también en el mismo periodo y por pago móvil 10 %.

Caracas. En marzo de este año la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó al Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela (Bandes) y a cuatro entidades subsidiarias, y prohibió que estas usen las plataformas de pago de tarjetas de crédito Visa y Mastercard; y las de débito Maestro.

La OFAC otorgó un año para que la medida entre en vigencia, lo que levantó alertas en la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) que presiona a la banca privada para poner en práctica un sistema que impida la desconexión de la banca pública del sistema de pago local. Desde mayo de este año las autoridades exhortan a la banca a reforzar los medios de pago electrónicos, así como un canal que no dependa exclusivamente de las franquicias Visa y Mastercard.

De hecho, el temor de Sudeban se hizo realidad y desde el 4 de septiembre MasterCard ya no presta sus servicios al Banco Agrícola de Venezuela ni al Banco de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Banfanb).

La decisión de Mastercard también se debe a las sanciones que aplicó la OFAC el 5 de agosto al gobierno de Nicolás Maduro, según informó en una misiva dirigida a Consorcio Credicard. Seis meses tiene el sector para adaptarse a una red que garantice la permanencia de los servicios que presta actualmente la banca pública.

En mayo, cuando circuló el comunicado de la Sudeban y el Banco Central de Venezuela (BCV), se pensó que Visa y Mastercard cesarían las operaciones en el país, por temor a sanciones del gobierno de los Estados Unidos. Sin embargo, es la banca pública la que tiene plazo hasta el 20 de marzo de 2020. Fuentes relacionadas al sector indicaron a Crónica.Uno que la banca privada continuará sus operaciones con las franquicias internacionales.

El plazo que tienen los bancos públicos, que hasta junio de 2019 eran cuatro de acuerdo con la información que reporta Sudeban en su página web, generó la búsqueda de un sistema que integre a toda la banca y que permita a los públicos seguir operando. Se trata de una red local en la que trabaja Consorcio Credicard, que reemplazará los servicios de Visa y Matercard para garantizar la permanencia de servicios a tarjetas de débito y crédito de los bancos del Estado. La inversión en esta nueva plataforma correrá por cuenta de Consorcio Credicard, asegura la fuente, que prefirió mantener su nombre en anonimato. La banca privada se encargará de pagar por los servicios que este le preste.

Los suiches de las tarjetas se mantendrán como hasta ahora. No obstante, dado a la prohibición que tienen algunos bancos públicos de usar los servicios de Visa y Mastercard (como es el caso de Banfanb y Agrícola), el sector se integrará a esta red local, desde donde cualquier operación que hagan bancos sancionados por puntos de venta ya no serán reportados a estas, sino a Consorcio Credicard que pasa a sustituir el servicio, lo que harán los bancos privados es redireccionar los reportes que anteriormente hacían a Visa y Mastercard a este último ente.

Consorcio Credicard creado en 1988 es una empresa que se dedica a procesar medios de pagos para bancos y otras instituciones en el país. La compañía está certificada por las franquicias Mastercard, Visa y Amex, según se lee en su página web. Algunos servicios que prestan son: tarjeta de crédito, tarjeta de débito y adquiriencia (terminales de puntos de venta, solución VPOS, solución  MultiVPOS, solución Merchant)”.

La red local es valiosa para la banca, debido a que les permite preservar parte de la recaudación que recogen los bancos a través de cada transacción. Este mecanismo funcionará como el enrutamiento de las transacciones por puntos de venta que hagan los bancos públicos, que ya no pueden usar los servicios de Visa y Mastercard. No obstante, antes del ultimátum, ya un grueso de las transacciones de la banca pública se manejaba a través de la red local, lo que hace que la migración a una nueva plataforma sea más fácil para los públicos que ya venían usándola, explica la fuente.

“Banfanb ya debe estar pasando solo por los puntos de venta de la banca pública”, dice la fuente, motivado al cese de los servicios de Visa y Mastercard que se hizo efectivo a partir del 4 de septiembre de 2019.

Las operaciones por tarjetas de débito dominan el mercado. Hasta julio de 2019, 60 % de las transacciones se hacían por esa vía, mientras que las transferencias electrónicas representaban 26 % también en el mismo periodo. Pago móvil 10 %, transacciones por tarjetas de crédito 3,5 % y las tarjetas prepagadas representaban 0,5 %, de acuerdo con cifras que ofrece el BCV y estudios de la banca.

El Banco de Venezuela, ente público, cuenta con el mayor número de clientes afiliados al servicio de tarjeta de débito con 15 millones de plásticos emitidos. Este medio de pago es uno de los que más se parece al efectivo, “el resto son más lentos”, explica la fuente. Sin embargo, las transacciones por pago móvil aumentan considerablemente. Pese a que este último gana confianza entre los venezolanos, estudios que levanta el sector demuestran que cada vez son menos las personas que cuentan con teléfonos inteligentes y conectividad para usar ese servicio. Además, las fallas en los servicios públicos de electricidad y comunicaciones son el mayor problema que enfrenta el ramo actualmente.

Antes de la reconversión monetaria, que entró en vigencia el 20 de agosto de 2018, la fuente explica que la población hacía un mayor número de transacciones para poder cancelar un producto o servicio, esto motivado a los límites diarios que tenían los servicios y a la hiperinflación que enfrenta el país desde finales de 2017. Una persona debía pasar varias tarjetas o la misma varias veces para pagar. Esa práctica generó mayores exigencias a la banca en cuanto a capacidad e infraestructura, la fuente relacionada al tema asegura que la banca demostró que tenía capacidad para superar la demanda de los clientes. Un año después el gran problema no son sus infraestructuras, sino los servicios públicos.

Hasta julio de 2019 había 30 millones de tarjetas de débito en el país (entre la banca pública y privada) que generaban 367 millones de transacciones al mes. En el mismo periodo había 18 millones de tarjetas de crédito y se realizaban 22 millones de transacciones. Asimismo, se realizaban 61 millones de transacciones por Pago Móvil Interbancario Persona a Persona (P2P) y servicio Pago Móvil Interbancario Comercio a Personas (C2P). “Pago móvil crece, pero sigue detrás de las transferencias interbancarias”, comenta la fuente, con relación a las 159 millones de transacciones por internet —que incluye transferencias electrónicas— que hacían los clientes en ese periodo.

Las tarjetas no vencen

Hace más de un año el sector llegó a un acuerdo para que las tarjetas no pierdan vigencia y destinar la inversión en plásticos que sean para nuevos clientes. Un plástico le cuesta al sector entre $1 y $5, de acuerdo con varias fuentes del sector.


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