La escasez de agua y el colapso sanitario marcan la rutina en la Unidad Educativa Caricuao, en Caracas, con dos baños disponibles para toda la matrícula de casi 800 alumnos. La comunidad denuncia que los alumnos beben agua de un tanque común, usado también por el personal de limpieza para labores de mantenimiento, tras la desaparición de filtros de agua. También hay fallas eléctricas y espacios cerrados.
Caracas. “Poceta tapada, solo pipí”, advierte un cartel escrito a mano en uno de los baños de la Unidad Educativa Caricuao. La nota improvisada resume las condiciones que enfrentan a diario los 781 estudiantes del plantel, donde solo dos de nueve sanitarios están operativos y las fallas en el suministro de agua obligan a docentes, trabajadores y representantes a llenar las pocetas manualmente.
A estos problemas se suman aulas con deficiencias de iluminación, una biblioteca y una sala de computación cerradas, además de la ausencia de filtros para agua potable, según denuncian representantes de la comunidad educativa.
La situación refleja problemas de infraestructura que organizaciones, gremios docentes y representantes han denunciado en escuelas públicas de distintas regiones del país, donde persisten deficiencias en servicios básicos como agua potable, drenajes y electricidad.
Según Alejandra*, representante del plantel ubicado al suroeste de la ciudad, la institución cuenta con un total de nueve sanitarios distribuidos en dos plantas, pero la realidad es que solo dos funcionan para toda la matrícula escolar. En el primer piso hay cuatro estructuras, de las cuales apenas una está operativa; en la planta baja hay cinco baños y solo uno permanece en servicio.
“Los baños no tienen lavamanos, las tuberías tienen fallas y el sistema de drenaje mantienen obstruidas las tuberías de aguas negras. En varias ocasiones, los desechos colapsaron tanto que las aguas servidas corrieron por la calle justo a la salida del plantel”, describió la madre a Crónica Uno.



Infraestructura educativa en emergencia
El día a día en la institución incluye una tarea extra: suplir la falta de servicio en las pocetas, ya que las tuberías de aguas blancas están tapadas. Sin acceso directo, profesores, personal administrativo y representantes se organizan con mangueras prestadas y tobos, recipientes plásticos domésticos, para llenar pipotes y echar el agua manualmente después de cada uso.
Especialistas y organizaciones educativas han advertido que las deficiencias en servicios básicos pueden afectar el proceso de enseñanza y aprendizaje, además de dificultar la permanencia de estudiantes y docentes dentro de los planteles durante la jornada escolar. La falta de agua potable, drenajes funcionales e iluminación adecuada figura entre los problemas más frecuentes reportados en instituciones públicas del país.
Alejandra precisó que la institución atiende a una población de 781 estudiantes que van desde la educación inicial hasta el bachillerato, el nivel educativo previo al ingreso a la universidad. En el turno de la mañana y de la tarde hacen vida activa 276 alumnos de forma regular.
Sin embargo, afirmó que los pocos sanitarios disponibles en el plantel terminan siendo compartidos de manera improvisada por los niños de primaria y el personal docente, obrero y administrativo, lo que rompe con las dinámicas escolares básicas de privacidad y organización por edades.


Aulas a oscuras
El colapso de la infraestructura va más allá de los servicios sanitarios. De acuerdo con Mariangela*, representante, las aulas de clases sufren por la falta de iluminación interna debido a la ausencia de bombillos en la mayoría de los salones, lo que dificulta las actividades durante las horas de la tarde o en los días nublados.
A pesar de que el liceo pasó por un proceso de remodelación general el año pasado, varias de sus áreas permanecen clausuradas. La biblioteca escolar y la sala de computación están cerradas al público.
“La versión oficial de la directiva es que el Ministerio de Educación no ha asignado personal técnico ni profesionales para estas áreas. En el caso del aula de informática, desde la entrega de las obras nunca se ha abierto la puerta, por lo que la comunidad desconoce si las computadoras e insumos tecnológicos se encuentran realmente dentro del espacio”, denunciaron los representantes.
Las condiciones descritas por los representantes de la Unidad Educativa Caricuao reflejan una crisis que se extiende a otras instituciones del país, donde el deterioro de las tuberías y la falta de agua corriente son deficiencias recurrentes que afectan la operatividad diaria de los planteles.
Organizaciones vinculadas al monitoreo educativo han advertido que numerosas escuelas públicas venezolanas presentan problemas estructurales relacionados con filtraciones, sistemas sanitarios deteriorados, falta de agua potable y deficiencias eléctricas.
En Caracas, gremios docentes han reportado fallas recurrentes de infraestructura en una parte importante de los planteles públicos.




Sin filtros de agua
En la institución no hay filtros de agua potable disponibles. Según los testimonios de la comunidad estudiantil, los equipos nuevos que existían desaparecieron tras el cambio de la directiva anterior, una transición en la que no hubo rendición de cuentas sobre los bienes del plantel.
Alejandra detalló que especialmente después de las clases de educación física, los jóvenes de educación media y básica toman agua directamente de un tanque común que se encuentra en planta baja, muy cerca del baño de las niñas, y es el mismo espacio que utiliza el personal obrero para sacar agua destinada a las labores de limpieza de toda la infraestructura.
“Nuestra mayor preocupación es que como representantes no sabemos si el tanque recibe el mantenimiento sanitario o la desinfección necesaria para su consumo”,
indicó.
La preocupación de los representantes se produce en un contexto en el que diversas organizaciones han alertado sobre las dificultades que enfrentan miles de estudiantes venezolanos para acceder a servicios básicos dentro de sus escuelas, especialmente agua potable y condiciones sanitarias adecuadas.




PAE depende de autogestión
La única estructura que muestra mejoras recientes es el comedor del Programa de Alimentación Escolar (PAE), una política pública destinada a suministrar alimentos a los estudiantes durante la jornada escolar. Mariangela asegura que el servicio estuvo paralizado durante años debido a una fuga de gas comercial en las instalaciones.
“Tras las gestiones de la comunidad organizada y los reportes vecinales, los técnicos de la empresa de gas acudieron al plantel a reparar la avería y con eso abrieron de nuevo, pero muy precario”, puntualizó.
La representante señaló que actualmente el comedor está totalmente activo y operativo, aunque no está exento de dificultades. Los despachos oficiales suelen llegar incompletos en cuanto a condimentos y algunos ingredientes para la preparación de las comidas.
Añadióque ante esto, son los propios representantes quienes deben colaborar de sus bolsillos llevando aliños, sal y lo que haga falta para garantizar que el menú diario de los 781 estudiantes esté siempre disponible.


Por la emergencia y ante la falta de respuesta por parte de las autoridades, padres y representantes, mediante la autogestión, aportan recursos para cubrir necesidades del plantel y sostener parte del funcionamiento cotidiano.
Pero los problemas de infraestructura, agua y servicios básicos siguen sin resolverse. La prueba está en la entrada de uno de los baños, donde un cartel que dice «Poceta tapada, solo pipí» se ha vuelto parte del paisaje y un recordatorio para estudiantes, docentes y representantes de una batalla que libran en cada jornada.
(*) La información de esta nota incluye aportes de fuentes que solicitaron anonimato por motivos de seguridad. Crónica Uno garantiza la protección de su identidad.
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