Barcelona arribó a su 382 aniversario ahogada en basura, con servicios públicos deficientes y otros males

ahogada en basura

Fundada en 1638, la ciudad de Santa Eulalia de Barcelona sufre hoy de los males que aquejan a todo el país. Sus habitantes sienten que a la metrópolis “le cayó la pava macha”, pues consideran que lo único que han hecho los políticos que la han regentado ha sido robar y olvidarse de ella.

Barcelona. El 12 de febrero de 1638 el conquistador Juan de Urpín fundó con una población de 1600 habitantes, a orillas del río Neverí, el pueblo de Santa Eulalia de Barcelona. Hoy, a 382 años de aquel acontecimiento el progreso apenas se nota en la capital del estado Anzoátegui. Con cerca de 500.000 habitantes, de acuerdo con cifras de la ONU, la ciudad celebra un nuevo aniversario ahogada en basura, con fallas prolongadas en servicios públicos como el agua, enferma culturalmente y con una proliferación de indigentes que sus propios habitantes no saben explicar.

Quienes habitan en la ciudad que albergó la famosa Batalla de La Casa Fuerte (combate feroz entre realistas y patriotas que dejó 600 muertos en el convento de Barcelona) afirman basados con una popular expresión que al eje metropolitano “le cayó la pava macha”.

Barcelona, según sus historiadores, creció sin una planificación urbana adecuada y esto trajo como consecuencia que su emblemático río Neverí sea en la actualidad un vertedero gigante de aguas residuales.

Barcelona ahogada en ba
Indigentes han tomado las plazas. Foto: José Camacho.

Al momento de enumerar los problemas que afronta la metrópolis, la escasez de agua y acumulación basura encabezan de manera unánime la lista. Situación difícil de asimilar más cuando el río Neverí y el mar Caribe se juntan en sus riberas y posee grandes extensiones de terreno para albergar un relleno sanitario de última tecnología.

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Yoleida Maraguacare es una típica barcelonesa de rasgos y apellido indígena, consultada por el equipo de Crónica.Uno, sobre el aniversario de la ciudad indicó que el agua y la basura son los principales padecimientos de la capital.

Yo no tengo agua desde el domingo pasado y lo peor no es eso, cuando llega apenas si nos da para llenar algunas poncheritas porque no tiene ni fuerza. Yo vivo en el sector Buenos Aires, detrás de la gobernación, y eso allí es un basurero, el aseo no pasa y para evitar las ratas y alimañas, los vecinos la queman. Al final no sé qué es peor. ¿A quién le reclamamos? El alcalde no existe y el gobernador, menos.

Luego de más de 10 años a oscuras y abandonada, en diciembre de 2019 la plaza Miranda de Barcelona recibió “un cariñito” de la Misión Venezuela Bella. En ella, sentado en uno de sus bancos, se encontraba José Igualguana, habitante del populoso barrio El Viñedo, situado en la periferia de la ciudad.

Igualguana dice que así como rehabilitaron los espacios de la plaza Miranda, deberían hacer lo mismo con muchas calles de El Viñedo que aún en pleno siglo XXI son de tierra, aunado a que tanto en su sector como en el resto de los barrios, “la tecnología” colonial de los pozos sépticos es la que prevalece.

El Viñedo es una comunidad fundada entre los años setenta y ochenta. Surgió como consecuencia de las invasiones que hicieran a un antiguo Viñedo que funcionaba en sus terrenos. En la actualidad la comunidad está formada por más de 100 sectores, que junto con los barrios La Ponderosa, Orquídea y Mesones, y los poblados rurales de Caigua y Cerro de Piedra, podrían ser declarados un municipio aparte, según opina la gente, dada su gran densidad poblacional.

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El río Neverí se ha convertido en un vertedero de basura. Foto: José Camacho

Crecí en esas calles y aún son de tierra. La situación no solo de El Viñedo sino de toda la ciudad es deplorable. Barcelona en lugar de mejorar se atrasa cada vez más, la vialidad es un desastre, los barrios no cuentan con agua, luz, ni un sistema de cloacas eficiente. En mi comunidad reina el paludismo y el dengue. Malariología no ha ido a fumigar porque no tiene equipos para hacerlo, no tenemos seguridad, ni siquiera un relleno le echan a las calles para evitar que cuando llueva colapsen”.

Varios males

Si bien los servicios públicos tienen un papel preponderante en los calvarios de Barcelona, Marisol Rodríguez y Danielle Romero consideran que la cuna que las vio nacer está enferma culturalmente y ha sido aprovechada por los políticos para enriquecerse.

Para Rodríguez es inaceptable el estado en que se encuentran la biblioteca Julián Temístocles Maza y el ateneo Miguel Otero Silva.

Es una muestra de cómo a quienes tienen la responsabilidad de mantener esos espacios poco les importa la memoria cultural de la ciudad, por el contrario lo que hacen es montar templetes todos los viernes en un planchón de cemento al que llaman plaza. La ciudad está abandonada, en ruinas, usada por los políticos para robar y olvidarse de ella”, dijo.

Daniela Marrero también habita en la capital de Anzoátegui y ella cree que el alcalde (Luis José Marcano) solo conoce de Barcelona las plazas: “Para él los demás sectores de la ciudad son estados fronterizos que no son de su competencia. Y que no diga que es mentira, las pilas de basura arrumadas en la autopista, ubicada en la entrada de Barcelona, por quienes viven en La Ponderosa y los otros barrios es la que les da la bienvenida a los turistas”.

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La proliferación de indigentes también se ha hecho notar. En todas las plazas y el bulevar de Barcelona es común verlos. Algunos ocupan los bancos de la plaza Boyacá, situada justo en frente de la Alcaldía, y los usan como baños públicos.

Pedro Benítez acusa a lo que él califica como “falta de gobierno”, la proliferación de indigentes en las calles.

Ellos están allí, esas personas tienen una historia, pero nadie los atiende. Se la pasan algunos deambulando por todo el bulevar o pidiendo comida a los vendedores de tequeños, ellos hacen sus necesidades sin importar que pasen mujeres o niños”.

En el aniversario de Barcelona, este miércoles el alcalde Luis José Marcano participó en una sesión solemne para conmemorar la fecha y difundir los avances de su política.

“Como parte de los esfuerzos en el ámbito social, económico y productivo y recreacional hemos asignado equipos de bombas de agua y transformadores eléctricos para de esa forma mejorar los servicios públicos en varias comunidades, además estamos desarrollando el programa Bases de Misiones móviles y Manos a la Obra en el cual asignamos potes de pinturas a los comités de gestión social de la parroquia El Carmen”, afirmó.

Los barceloneses esperan que la ciudad que mira al mar, gane la batalla que enfrenta desde su fundación y termine de impulsarse como una gran metrópolis del siglo XXI.


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