Salarios de hambre y condiciones de trabajo que rayan en lo infrahumano denunciaron los trabajadores de la naviera estatal. Empleados indicaron que, actualmente, de 17 embarcaciones operativas en la costa anzoatiguense solo seis están en funcionamiento y a media máquina. Exigieron la liberación del dirigente sindical Bartolo Guerra que fue detenido hace 45 días por la Dgcim, tras realizar las mismas denuncias.
Barcelona. “Los trabajadores tenemos que andar cazando un pollo o lo que quede por ahí en los barcos para poder llevar comida a la casa porque lo que ganamos aquí es una miseria”. La afirmación pertenece al capitán de remolcadores de la empresa estatal PDVMarina en Anzoátegui, Isidro Villegas, al reclamar por las condiciones infrahumanas en las que a diario desempeñan sus labores en el puerto de la refinería Guaraguao de Puerto La Cruz y en el muelle del criogénico de Jose.
Villegas y un grupo de trabajadores de la naviera perteneciente al holding petrolero estatal, expusieron sus reclamos este lunes en el portón principal de Pdvsa Puerto La Cruz, en donde además exigieron la liberación del dirigente sindical Bartolo Guerra, que fuese arrestado hace 45 días por la Dgcim, tras realizar los mismos reclamos ante la directiva.
Desde la detención de Guerra hasta la fecha, quienes trabajan en la empresa afirman que la situación no ha variado en lo absoluto y responsabilizan al presidente de la estatal, César Romero, por las vicisitudes que viven a bordo de las embarcaciones.
Nos hicieron un recorte de 50 % en las provisiones que nos dan para trabajar en los remolcadores y embarcaciones. El patrono desconoce todos los beneficios laborales que tenemos y nos somete a un salario semanal de 400.000 bolívares. Exigimos que nuestros ingresos sean en dólares, si ya hasta la gasolina está dolarizada ¿por qué nosotros no podemos cobrar nuestro salario en divisas?”, afirmó Villegas.
El basamento de los trabajadores de PDVMarina Anzoátegui para exigir el pago de sus reivindicaciones en divisas radica en que la naviera no recibe partidas por parte de la casa matriz para su operatividad. Su sustento está en el pago que realizan las agencias aduanales cada vez que un tanquero atraca en alguno de los muelles de las refinerías venezolanas.
Operaciones bajo riesgo
Efrain Millán es uno de los 300 trabajadores de la empresa en Anzoátegui (1600 a escala nacional) y, según afirmó, cada maniobra (atracado de un buque) tiene un costo de 16.000 euros y tan solo en los muelles de Anzoátegui (Jose y Guaraguao) en lo que va de año han realizado un total de 3500 de estas operaciones, por lo que no justifica las violaciones a la contratación colectiva —pues existen los recursos para cancelar bonos y demás reivindicaciones— ni el grado de desmantelamiento que presentan las embarcaciones.
Para operar en la costa anzoatiguense la empresa contaba con 17 máquinas. Esas embarcaciones, aseguraron, fueron incorporadas a la flota en el periodo 2002-2017, por lo que son consideradas prácticamente nuevas. Sin embargo, de ese lote hoy solo seis están operativas y lo hacen a media máquina.
“La situación en la empresa es crítica. Los trabajadores tienen que hacer maromas para realizar las operaciones navales porque en los remolcadores no contamos ni con agua para el consumo humano. Todos los ingresos de PDVMarina provienen de los buques que llegan a nuestros puertos y dinero hay, pero ahora tenemos un competidor que es el Inea, en el cual el mismo presidente de PDVMarina es presidente de esa institución que prácticamente nos está robando operaciones que son nuestras”.
Millán asegura que en la sede del Instituto Nacional de Espacios Acuáticos hay una flota activa de ocho remolcadores funcionando a plena capacidad y en los cuales “un capitán de esas embarcaciones gana un salario de 400 dólares mensuales y nosotros, que creamos las monoboyas, hacemos todos los procedimientos, apenas cobramos 400.000 bolívares semanales, sin seguro médico, sin reconocimiento de sobretiempo, sin botas, sin guantes, ni bragas. ¿Qué negocio hay en el Inea? ¿De dónde salieron esos remolcadores si los nuestros están prácticamente en desahucio?”.
Rewis Rodríguez es otro de los capitanes de los remolcadores operativos en la costa anzoatiguense y para él, no existe precedente alguno en la situación que atraviesa la empresa.
Nosotros en la teoría trabajamos un plan 5×10. Cinco días en la embarcación y 10 de descanso, pero ahora nos tienen 30 días continuos en los buques sin las condiciones mínimas para ellos. Nos violan todos los derechos, hacemos propuestas y no nos paran”, dijo.
Los empleados de PDVMarina Anzoátegui aseguraron que, de no resolverse esta situación a tiempo, así tengan que llevar a sus familias consigo, harán una marcha hasta el Palacio de Miraflores para exponer sus inquietudes y buscar soluciones.

