Más de 100 edificaciones colapsaron en el estado costero de La Guaira, tras los sismos del 24 de junio. En el sitio, familiares y voluntarios no se dan abasto para atender la emergencia e intentar rescatar a quienes aún están con vida bajo los escombros.

Caracas. “Yo les dije que no nos íbamos a ir sin sacarla y la sacamos”, fueron las palabras de Kendri Rodríguez, un obrero del Ministerio de Obras Públicas, quien entre aplausos y abrazos celebró que rescataron con vida a Amparo Ordoñez, de 63 años de edad, de entre los escombros de las Residencias Maribel, en Caraballeda.

“Teníamos como tres horas y media dándole fuerte, pero gracias a Dios no perdimos la fe y aquí estamos para apoyar a la gente. Somos venezolanos y venimos a ayudarnos entre nosotros mismos. Estamos emocionados y vamos a seguir ayudando a la gente que podamos ayudar”, dijo este muchacho que llegó a La Guaira desde Caricuao, para sumarse a las labores de apoyo tras los dos sismos del 24 de junio, que desplomaron más de 100 edificios del estado costero. 

En el sitio del desastre abundan las malas noticias, hay cadáveres tirados en las aceras tapados con sábanas o colchones y los gritos de dolor, junto con el crujir de los edificios que aún siguen en pie. A pesar de esto la gente no para de ayudar. 

Génesis Carrero Soto

Por eso, cuando la alegría se apodera de algún grupo que logra la hazaña de rescatar a alguien con vida de entre el amasijo de bloques, concreto y metal que quedó de algún edificio, todos sonríen y celebran. 

El rescate de apenas uno de los tapiados lo llena todo por unos segundos y les permite olvidar que son excepcionales las señales de vida que dejó el desastre. 

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Los rescatistas de Amparo hablaron durante horas con ella y la acompañaron mientras retiraban, uno a uno, los trozos de pared que aprisionaban su cuerpo. 

“Aunque no tomes te vas a tener que tomar esa cerveza conmigo para celebrar”, le dijo Kendry a Amparo, luego de que entre al menos una veintena de rescatistas le pusieran un casco y la subieran sobre un trozo de madera para sacarla del domo de escombros bajo el que estaba sepultada.

Ella solo atinó a decir: “Se portaron como unos hijos grandes y protectores”. 

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“No ha venido nadie”

Jesús Rondón estaba en Macuto este jueves, 25 de junio, a más de 24 horas del doblete de sismos registrado en la zona central de Venezuela. Sacaba escombros del Conjunto Residencial La Estrella, donde se estima que hay al menos 45 personas atrapadas. 

En el lugar solo han logrado rescatar el cuerpo de tres vecinos gracias al esfuerzo de familiares que llegaron a la zona, encontraron palas y martillos y comenzaron a escarbar, sin ayuda de autoridades o rescatistas y guiados simplemente por el instinto. 

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Jesús busca a tres sobrinos, de 13, 7 y 3 años, y a la madre de los niños que estaban en su apartamento en el piso 7 cuando ocurrió el terremoto. 

“No ha venido nadie, nosotros estamos aquí desde ayer en la madrugada (jueves) y solo vinieron unos bomberos pero no trajeron nada, ni siquiera una porra o un martillo para darle a eso. Nosotros necesitamos un martillo para mover la columna”. 

Este caraqueño, como muchos otros, llegó a La Guaira apenas supo de los destrozos, pero con lágrimas en los ojos demuestra su frustración al decir que “no ha venido nadie” a ayudarlos a hallar posibles sobrevivientes. 

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La escena se repite en todo Macuto, en Caribe, en los Corales, en Caraballeda, Catia la Mar y Tanaguarenas, donde es la propia familia que logró llegar o vecinos los que buscan entre escombros alguna señal que les permita dar con personas tapiadas. 

En los edificios derrumbados es posible toparse con voluntarios de organismos ministeriales, con miembros de cuerpos de Bomberos de la Universidad Central de Venezuela (UCV) o de Anzoátegui, pero los rescatistas admiten no ser suficientes para la dimensión de la catástrofe. 

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Es posible ver a funcionarios policiales, de los 11.500 desplegados por el Ejecutivo, que controlan el acceso vehicular y apoyan a descongestionar los accesos, o patrullan algunas zonas, pero hay edificaciones donde denuncian que nadie ha llegado al menos a marcar o inspeccionar preliminarmente las montañas de escombros. 

Entre lo bueno y lo malo

Mientras algunos intentan ayudar, otros buscan entre las ruinas de establecimientos comerciales y supermercados cosas de las cuales apoderarse. 

Este jueves muchos residentes de algunas zonas de La Guaira también aprovecharon los daños en algunas estructuras para ingresar y llevarse comida, medicamentos, equipos electrónicos y hasta elementos de construcción

Por eso, algunas personas decidieron permanecer en la puerta de sus viviendas, aún con daños estructurales, para evitar que les robaran las cosas que les quedaban. 

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Pero las malas acciones contrastaban con las acciones de ciudadanos que llegaban a La Guaira desde distintas zonas de Caracas y Miranda para entregar agua, ofrecer puntos de conexión, ofrecer comida y hasta atender la salud de las víctimas de los sismos. 

Las cifras más recientes del Ejecutivo exponen al menos 589 muertos y 2980 heridos, tras las primeras 24 horas de los dos terremotos, de magnitud 7,2 y 7,5, que afectaron principalmente a Caracas y a La Guaira.

La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que las vías han sido despejadas para poder recorrer las zonas afectadas. Informó que el Ejecutivo tomó la decisión de militarizar el estado “para atender la coyuntura” y que los cuerpos de apoyo han logrado rescatar a decenas de personas en medio de 214 réplicas de la dupleta de sismos.

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Mientras tanto, la gente que sigue en la búsqueda sitúa la cifra de muertos y desaparecidos en miles y en el portal desaparecidosterremotovenezela.com, que surgió tras la tragedia, hay 58.442 personas reportadas, 50.230 con las que aún no se ha tenido contacto 8.212 localizadas, aunque no detalla si fueron halladas con vida. 

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