Dirigentes del gobierno como Héctor Rodríguez buscan llegar a sectores tradicionalmente opositores en los municipios Baruta, Chacao y El Hatillo. Analistas coincidieron en que el chavismo intenta “acercarse” a la clase media en la entidad ante las próximas elecciones regionales.

Caracas. No usan la franela roja, prefieren una camisa blanca o una elegante blusa. El discurso no es altisonante, suele ser más moderado, con menos llamados a la confrontación y alusiones al socialismo y reivindica banderas poco tradicionales en el chavismo, como las competencias de los gobernadores o la libertad de expresión. Tienen una relación menos conflictiva con las autoridades y dirigentes de la oposición que no ocultan, sino que muestran como prueba de amplitud.

Este es el perfil que han asumido algunos dirigentes del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en Miranda y que parece formar parte de una estrategia electoral de un “chavismo moderado” o de un “disfraz” de moderación (hay distintas interpretaciones) que apunta a captar a sectores de la clase media del estado, para tratar de asegurar la reelección en la gobernación e incluso hacerse con espacios que han sido tradicionalmente opositores como los municipios Baruta, Chacao y El Hatillo.

El ejemplo más emblemático de este estilo es el actual gobernador de la entidad, Héctor Rodríguez. El pasado 28 de enero el funcionario regional puso fin a la controversial propuesta de anexar algunos municipios de ese estado al Gobierno del Distrito Capital (GDC) que presidía Jacqueline Faría (PSUV). “Al estado Miranda nadie lo divide. Siempre seré un defensor de la unidad de Miranda”, dijo.

Usando una camisa blanca arremangada, el gobernador grabó un video desde el Centro de Arte la Estancia de Chacao, que publicó en sus redes sociales el mismo día que Faría, autora de la polémica propuesta, fue removida de su cargo. “Acabo de tener una extraordinaria reunión con los presidentes de condominio de Chacao, de Baruta, El Hatillo, del municipio Sucre”, relató Rodríguez.

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El gobernador no es el único en el que se observa este estilo. La actual presidenta del concejo municipal de Baruta, Georgette Topalián, también tiene un discurso más comedido que el de los dirigentes nacionales del chavismo. El pasado 26 de enero, en una entrevista en Globovisión, la también responsable de la “red de clase media del movimiento Somos Venezuela”, no ocultó su intención de postularse, nuevamente, a la Alcaldía de Baruta.

Cuando llame el Consejo Nacional Electoral (CNE), ponemos el nombre del equipo, no solo de Georgette, sino del equipo que nos acompaña. Es evidente que nosotros vamos a ponernos al servicio de los vecinos.

Nueva imagen

El politólogo Ricardo Sucre indica que en el chavismo se realizan estudios sobre la realidad de cada “momento político” y se seleccionan los perfiles que, dentro de sus filas, más se adaptan al público al que se dirigen.

“Tienen figuras que no encajan dentro del prototipo del líder chavista y hay un esfuerzo de acercarse a esos sectores, como el caso de la presidente del Concejo Municipal de Baruta. Su discurso no es polarizante al estilo del chavismo. Es en clave de clase media del sureste, de urbanizaciones del sureste. Hay un esfuerzo por acercarse a esos grupos cuando ven el vacío que hay en la oposición”, expresó.

El experto considera que, en el caso de Rodríguez, su estilo coincide con la imagen política que desea construir. Recuerda episodios pasados, como la consulta que propuso sobre el polémico tema de la transferencia de recursos del situado constitucional a las comunas.

No es el chavista que impone. Eso no quiere decir que no está dentro de un modelo hegemónico, no es un instituto autónomo. ¿Qué tanto la cúpula chavista permite que ese liderazgo se desarrolle? Hasta ahora se le permite, apuntó Sucre.

Para el politólogo Pablo Quintero el chavismo enfrenta una “dicotomía” por el discurso permanente que tuvo el propio Hugo Chávez en contra de sectores de la clase media y la empresa privada. “¿De qué forma reconquistas a ese sector al que le dieron golpes durante tanto tiempo? Cambiando el discurso, evitando la confrontación ideológica. Tratando de alejarse de la doctrina dogmática del chavismo, disfrazándose”.

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Quintero, director de LOG P&S Consultancy, añade que este “chavismo reformista” entiende la necesidad de que se desarrolle la empresa privada y la industria en el país. “Es parte de una estrategia de comunicar una imagen distinta, un eslogan distinto, colores distintos, una forma de dirigirse al público de manera diferente, menos atrincherada en las formas del chavismo rancio”.

Miranda en el tablero electoral

Tanto Sucre como Quintero coincidieron en que el Gobierno considera de gran importancia al estado Miranda por su peso político, económico y social. Sucre señala que la decisión de relevar a Faría del GDC es una muestra de eso.

“Lo que el Gobierno ponderó es que esa era una declaración explosiva que iba a unificar la oposición y, de hecho, grupos de la oposición empezaron a trabajar sobre eso. El grupo de (Carlos) Ocariz. Si la oposición está unida en ese estado es un riesgo mayor. No sé qué evaluación pueda tener Héctor Rodríguez como gobernante, pero pienso que es evidente que la decisión tiene un propósito electoral: evitar que la oposición se una”, dice Sucre.

Quintero añade que el episodio demostró que existen diferencias y posibles fracturas dentro del chavismo.

Esto hace pensar que en el chavismo no todo es paz y amor y no todo el mundo está contento. Hay cuotas de poder que se defienden y lo que vimos fue que la posición de Héctor Rodríguez tuvo más peso que la de Jacqueline Faría.

Sucre señala que ante la “orfandad” opositora en el campo electoral el chavismo se hace competitivo en estos municipios mirandinos, en los que los adversarios del Gobierno solían ganar holgadamente.

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“No me sorprendería, en este clima de la oposición deprimida, que Baruta o El Hatillo pasen a manos del Gobierno. El chavismo puede ser competitivo en estos municipios si la oposición sigue en su estado, en su depresión. Tratan de acercarse a estas urbanizaciones y ver si se pueden ganar con la gobernación”, explica.

Quintero añade que las cifras de recaudación de impuestos de estos municipios los hace atractivos para el Gobierno. Destaca, sin embargo, a los alcaldes de Baruta, Chacao y el Hatillo a los que considera como una oposición “más pragmática”, que puede reivindicar su gestión en medio de la crisis humanitaria y la pandemia y hacer frente al chavismo en el tablero electoral.

Tanto Héctor Rodríguez como esos alcaldes forman parte de una generación de liderazgo nuevo. ¿Positivo o negativo? Eso lo vamos a ver con el tiempo. Son unas caras distintas en la política que hay que analizarlas: es un lenguaje distinto, un estilo alejado de las confrontaciones, son unas caras que, a nivel de imagen pública, no están manchadas o son impopulares, o asociadas a casos de corrupción. Son unos actores políticos que pudieran ser protagonistas de cambios más adelante, expresó.

Foto: Captura de pantalla de Instagram (@georgettetop)


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